Miami (EFE).- La impresionante explosión del cohete New Glenn de Blue Origin, que sacudió la noche del jueves hogares a kilómetros de distancia en Cabo Cañaveral (Florida), podría retrasar los planes de la NASA de regresar a la Luna en los próximos dos años y de arrancar este año con la construcción de una futura base lunar.
La explosión tuvo lugar anoche alrededor de las 21:00 hora local (01:00 del viernes GMT) en el Complejo de Lanzamiento Espacial 36 (SLC-36), ubicado en la Estación de la Fuerza Espacial, durante una prueba de encendido estático (‘hot fire test’) previa a este lanzamiento no tripulado.
Blue Origin aún no ha comunicado las causas del accidente, en el que no se registraron heridos pese a la enorme bola de fuego que envolvió el cohete y la zona de lanzamiento.
Fotografía de archivo de una persona observando una cápsula Blue Origin durante una exhibición en Washington (Estados Unidos). EFE/EPA/Will Oliver
La plataforma generó una densa humareda que los vecinos vieron desde zonas muy alejadas de las instalaciones de la NASA. Las imágenes que difundieron en redes sociales muestran cómo la explosión hizo temblar cristales y otras partes de sus casas.










