NoticiaDesde la mirada de Médicos Sin Fronteras, las caravanas reflejan un contexto en el que las condiciones de vida han llegado a un punto límite.Más de 1.400 migrantes en caravanas atendidos por Médicos Sin Fronteras en Tapachula, México. Foto: Cortesía de Médicos Sin Fronteras29.05.2026 14:50 Actualizado: 29.05.2026 14:50 29.05.2026 14:50 Actualizado: 29.05.2026 14:50
Con agua, algo de comida y sus pertenencias, cerca de 1.000 personas salieron la noche del 20 de abril de 2026 de Tapachula, estado mexicano de Chiapas, y tomaron la carretera costera con la idea de llegar a Ciudad de México o alguna otra ciudad que les brinde la posibilidad de trabajar y conseguir una vida digna. LEA TAMBIÉN El 95 % de los pacientes atendidos por MSF son mayores de 15 años y el 66 % son mujeres. Foto:Cortesía de Médicos Sin FronterasParticipan en caravanas de migrantes, grupos organizados que avanzan —a menudo a pie— para protegerse de la violencia y las rutas inseguras, buscando visibilidad y reduciendo de alguna manera los riesgos. En el imaginario común, se perciben como un desafío logístico o un flujo masivo de personas. Sin embargo, desde la mirada de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Tapachula, al sur de México, la caravana refleja un contexto en el que las condiciones de vida han llegado a un punto límite, forzando a las personas a buscar otras salidas.'La caravana es la única esperanza que me queda': migrante haitianoUna de las raíces de esta movilización está en Haití, donde la crisis humanitaria, la violencia armada, el colapso institucional y el deterioro del sistema de salud han hecho inviable la vida cotidiana. No se trata solo de inestabilidad política: es una crisis humanitaria en la que familias enteras huyen no solo de la pobreza, sino de una violencia que utiliza los cuerpos —especialmente de mujeres y niñas— como territorio de guerra. Buscan, por encima de todo, protección y una posibilidad mínima de futuro. LEA TAMBIÉN Al llegar a México, esa expectativa se enfrenta a un nuevo límite: Tapachula. La ciudad funciona como un doble bloqueo. Es puerta de entrada y, al mismo tiempo, un punto de contención donde el tiempo se estanca. Sin acceso ágil a documentos como la Clave Única de Registro de Población (CURP) —un identificador oficial indispensable para trabajar, acceder a servicios o realizar trámites en México— o a un estatus legal, miles de personas quedan atrapadas en la informalidad, sin posibilidad real de rehacer su vida.Personas desplazadas en Haití se refugian en el ayuntamiento de Kenscoff. Foto:Mentor David Lorens / EFE“La caravana es la única esperanza que me queda. Si miro atrás, no hay futuro para mí. En Tapachula, no tener trabajo ni papeles es lo normal. Yo no quiero volver a eso”, dice Djosymar Joseph, haitiano de 23 años que comenzó sus estudios universitarios y tuvo que dejarlos para buscar un futuro seguro. “Lo que me impulsa a seguir es ayudar a mi abuela –quien se quedó en Haití-, cuidarla. Para mí, ella lo es todo, es mi motivación”, cuenta.Lemeus, un joven de 23 años que también había comenzado la universidad y salió huyendo de Haití, lo resume así en Creole, su lengua natal: “Pasé varios días sin comer para pagar la casa… dejas tu país porque no está bien, pero llegas aquí y enfrentas lo mismo”. Otra mirada a las caravanas de migrantesSus testimonios muestran la continuidad del sufrimiento a lo largo de las fronteras. Sin ingresos estables, acceder a vivienda o alimentación se vuelve incierto, a lo que se suma la barrera del idioma y un entorno social distinto que los recibe.Durante 2025 y lo que va de 2026, las clínicas móviles de MSF han atendido a más de 1.400 personas en siete caravanas. El 95 % de los pacientes son mayores de 15 años y el 66 % son mujeres.En Tapachula, entre 20.000 y 50.000 personas permanecen en espera, según estimaciones de organizaciones locales no gubernamentales. LEA TAMBIÉN El equipo de MSF ha sido testigo de casos comunes: mujeres, hombres e infancias que han huido de la violencia y se encuentran con nuevas formas de vulnerabilidad en México. Las afectaciones no son solo físicas; las consecuencias en salud mental también están presentes. Muchos son pacientes crónicos que llevan meses sin recibir tratamiento, personas que viven en hacinamiento, a veces sin comida ni agua potable, niños y niñas desescolarizados que se rebuscan la vida en las calles de la ciudad, sin éxito.Migrantes, en Tapachula, la ciudad mexicana que funciona como un doble bloqueo. Foto:Cortesía de Médicos Sin FronterasCaminar bajo un sol abrasador, con ampollas abiertas, no es una elección ni una estrategia sofisticada: es una respuesta al estancamiento que evidencia los límites de una respuesta que no logra resolver la situación.Seguir interpretando las caravanas como una amenaza es no entender lo esencial; son el resultado de contextos que expulsan y de trayectorias marcadas por la espera, la incertidumbre y la falta de alternativas reales. Son también la expresión de una herida abierta: la violencia que expulsa desde el origen que miles, millones de personas continúan viviendo en cada etapa del trayecto, en el tránsito, en las fronteras, en los rechazos y en la indiferencia. Mirarlas como una amenaza es negar la dignidad de quienes, aun en medio del dolor, siguen caminando con la esperanza de encontrar un lugar donde volver a empezar y vivir sin miedo.Extranjeros desaparecidos en MéxicoEl contexto mexicano también agrava la situación humanitaria de los migrantes. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la ONU han alertado que el país atraviesa una crisis de derechos humanos por el aumento de las desapariciones forzadas y la casi nula judicialización de estos casos. LEA TAMBIÉN Con más de 132.534 personas desaparecidas en la actualidad, según cifras oficiales, los extranjeros que transitan por el país terminan siendo víctimas de grupos armados.Familiares de desaparecidos en México realizaron una protesta. Foto:Según cifras del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), la desaparición de migrantes es un fenómeno en aumento desde 2020. Hasta septiembre de 2025 se contabilizaron al menos 2.743 personas extranjeras reportadas como desaparecidas, mientras que desde 2005 hasta esa fecha se acumulan 4.109 casos.Cabe recordar que en México además existe una crisis forense que incluye alrededor de 70.000 restos humanos sin identificar.*Derly Sánchez Arias, coordinadora de MSF en Tapachula. Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.












