Pronunciar la doble ele, la elle “LL” de nuestro abecedario, ya es difícil para muchos españoles e imposible para los anglosajones, entre los que incluyo a los miembros de una sociedad en declive como es la estadounidense. Cuando he tenido la oportunidad de estar con ellos, me he esforzado para que mejorasen la dicción de este fonema que aparece en la palabra “paella”. Teniendo en cuenta que la iban a comer, conocer, investigar o hacer proselitismo de ella en su país. Por eso, deberían ¡qué menos! pronunciarla correctamente. Bajen los brazos, es una batalla perdida. Nuestra paella para ellos es “paela”, y lo será siempre, de ahí no los sacas.Paella valenciana hecha a leña en el Concurso Internacional de SuecaPaco AlonsoEsto nos viene de perlas para definir con absoluta concreción lo que se sirve como paella en los bares del centro de València. Ya que se trata de un producto de quinta gama diseñado específicamente para turistas. Porque si no lo saben, deberían saber, que se pueden comer paellas variadas en bares y cafeterías, que ni tan siquiera disponen de cocina.Hubo un tiempo pasado donde el enemigo tenía un nombre: “Paellador”, era un fabricante de paellas congeladas con base en Igualada (Barcelona). Durante muchos años vendió la intemerata y se expandió por todas las zonas turísticas de España. Aquí concretamente, su paella con guisantes nos provocaba indignación y señalábamos sus carteles como espectros satánicos infectos. Con el paso de los años dicha marca fue yendo en regresión hasta desaparecer completamente del perfil urbano. ¿Qué sucedió? Hubo un gran reemplazo.¿Se acuerdan de la familia Velarte? Los paelleros, no los rosquilleteros. Aquellos que junto con la familia Galbis batieron el récord Guinness con una paella gigante, y mantuvieron en Peris y Valero durante muchos años un negocio con solera de paellas para llevar, fue el primero. Seguro que lo recuerdan. En cualquier caso, los Velarte estaban donde quiero ir a parar. En la génesis empresarial de Gastraval, un emporio que crecería con aportaciones de capital hasta ser un referente en su modelo de negocio: las paellas de quinta gama. El vínculo con la familia Velarte esta implícito en su logo, donde figura la leyenda: “Paelleros desde 1983”. Lo que no estoy seguro de si hoy en día tienen intereses en la empresa.Recuerdo en los inicios de la planta de Catarroja, cuando ficharon a Juan Carlos Galbis para desarrollar la formulación y escalado del producto estrella: la paella valenciana. Juan Carlos trabajó unos meses y cuando alcanzó su objetivo le invitaron a marcharse. Gastraval no es un club de amiguetes, es una empresa y actúa como tal. He estado allí, en sus entrañas, y he visto los palés con bandejas de paellas con destino al Reino Unido y a otros puntos de Europa. Son líderes absolutos en su segmento, y sus productos muy correctos. Elaboran: Paella Valenciana, paella de marisco, paella mixta, arroz negro, paella ibérica, paella vegana, arroz con bacalao, arroz de pato, arroz tres delicias, arroz salvaje y fideuà.Sus canales de distribución, obviamente HORECA (hoteles, restauración colectiva, bares restaurantes) y Retail (grandes superficies de consumo, supermercados con envases “ready to go” y “comida para llevar”).La industria alimentaria seduce al hostelero simplificando procesos y aumentando su rentabilidad. Luego, como en realidad lo que pide el turista es “paela” y no paella… Zas!El resto apartamos la mirada, no vaya a sentirse molesto el honrado hostelero que sirve paella congelada de proximidad.