Todas las posibles variaciones están dentro de la diversidad interna de la pronunciación del español: vea usted a qué grupo pertenece
Las tres primeras sílabas son fáciles: An-da-lu. Quizás en la primera, an, los hablantes del español de México reforzarán más la nasalidad de n antes de d. Tal vez ante ese lu de la tercera sílaba observaríamos en el español de los catalanohablantes una pronunciación de la l más atrasada en la boca. Pero no son variaciones significativas. En cambio, cuando lleguemos a la penúltima sílaba, se abrirán las posibilidades: ci....
La mayoría de las personas que hablan español practica el seseo, dirán Andalusía: así ocurre en la América hispanohablante y en buena parte de la propia Andalucía, por ejemplo en su capital, Sevilla. Pero no es la única posibilidad. No serán pocos los hispanohablantes que para pronunciar ese ci pongan la lengua entre los dientes y den lugar a un sonido interdental: Andalucía. Quienes así pronuncien se dividirán internamente en dos tipos: los distinguidores, que dicen Andalucía y Sevilla, y los ceceantes, que dicen Andalucía y Zevilla con un solo sonido. Distinguidores (es decir, personas que para ci y si pronuncian dos sonidos) hay en toda España; ceceantes hay en Andalucía, sobre todo en zonas rurales. Pero aún nos falta un grupo, el más pequeño: los que pronuncian algo así como Andaluhía, con ese fenómeno que llamamos heheo que se documenta en el Caribe hispánico, en parte de las costas andaluzas y algunos puntos del interior.






