Vox ha puesto sordina a sus desavenencias públicas con la Conferencia Episcopal Española (CEE) ante la próxima visita del papa León XIV a España. La formación quiere rebajar el choque dialéctico con los obispos, centrado en el debate migratorio y la prioridad nacional, una divergencia que viene de lejos. En este sentido debe de leerse la asistencia del secretario general de la organización, Ignacio Garriga, a una conferencia del presidente de los prelados, Luis Argüello, este mes de mayo en Madrid.Desde el partido de extrema derecha se considera que en el discurso del prelado “hubo guiños” para favorecer la distensión en vísperas de la visita papal. “Posturas irreconciliables no hay con nadie”, defendió Argüello, que unos días antes ya había tendido la mano a la formación de Santiago Abascal para abordar los desencuentros.En el centro de la polémica está el debate sobre la inmigración. Aquí se siguen mostrando los puntos de disconformidad en el partido y la Iglesia, también en público. Con todo, Vox considera que las referencias de Argüello al debate migratorio encajaron en la defensa de una inmigración regulada y siguen la línea de lo que señaló en abril Robert Prevost al ser preguntado por la polémica en España –precisamente por Vox– cuando volvía de su viaje a África. El Pontífice dijo que “un Estado tiene derecho a poner reglas para sus fronteras”, y es esto lo que quiere resaltar el partido. Aunque el Papa también reclamó dignidad para los migrantes una vez que están en un país y recalcó que no se les puede tratar “peor que a una mascota o un animal”.La Iglesia tiende la mano a la extrema derecha: “Posturas irreconciliables no hay con nadie”En la dirección de Vox se apunta que a la Conferencia Episcopal tampoco le interesa que haya polémica, y hay que mirar más allá de las últimas desavenencias. Desde el partido de Abascal se asegura que tienen previsto asistir a todos los actos de León XIV en los que estén invitados. Tras el coloquio y la asistencia de Garriga, se indica que el problema “no es con los obispos ni con la Iglesia”, sino con algunos prelados, una referencia velada, pero clara, al portavoz y secretario general de la CEE, el obispo auxiliar de Toledo, Francisco César García Magán. Este último ha puesto voz a los desencuentros con Vox, pero también se ha posicionado en contra de la ley de Amnistía –a título personal, aunque el micrófono fuera de la CEE– o ha pedido elecciones anticipadas durante esta legislatura.Un diputado autonómico de Vox se pronunciaba en esa misma línea hace unos días y remarcaba que una buena parte de los parlamentarios y de la dirección de la organización son católicos y practicantes. Vox quiere encarar, de ese modo, la visita papal con tranquilidad en sus relaciones con la cúpula de la Iglesia.El debate migratorio y la prioridad nacional son el foco de tensión entre el partido y los preladosDurante el coloquio al que asistió Garriga, a quien Argüello agradeció su presencia, el también arzobispo de Valladolid fue crítico con la extrema derecha y vinculó la prioridad nacional que defiende Vox con el principio de “América primero” del movimiento MAGA que encabeza Donald Trump. Pero, al mismo tiempo, defendió el derecho de los estados a regular los flujos migratorios y puso el foco en corregir las causas que obligan a las personas a emigrar.A lo largo del tiempo, Abascal ha sido el más beligerante en el choque con la Iglesia y ya había abonado posiciones sedevacantistas durante el papado de Francisco, al que se refería como “ciudadano Bergoglio”. En alguna ocasión, además, había encomiado a uno de los firmes opositores del Pontífice argentino, el cardenal guineano Robert Sarah, del sector tradicionalista y más conservador.La Iglesia ya evitó el pasado verano un choque frontal con Vox a raíz de la polémica del veto de los actos de la comunidad musulmana en Jumilla, aunque algunos obispos como el de Tarragona, Joan Planellas, dejaron claro que las posiciones xenófobas que atribuyen a los de Abascal no son compatibles con el cristianismo. Fuentes de la CEE señalan que su posición es la del Evangelio y que ahí, unas veces coinciden con el Gobierno –como en la regularización de migrantes– y otras con Vox. Vienen a decir que nunca llueve al gusto de nadie.En todo caso, este asunto no es baladí y hay vasos comunicantes. A Vox no le interesa ahora figurar enfrentado al Papa cuando se ha convertido en un personaje mediático y un líder geopolítico por su oposición a las guerras o su reciente encíclica. El partido, además, aspira a concentrar una parte del voto católico. Argüello, a su vez, desde el 2022 ha ejercido de profesor en un think tank vinculado a Vox, el Instituto de Ciencias Sociales, Económicas y Políticas (ISEEP), que fue fundado por la sobrina de Marine Le Pen en Lyon y lo exportaron a España estrechos colaboradores de Abascal. Pese a haber discrepado con Vox desde el 2019, impartía unas clases sobre la Iglesia.Periodista de Política. También ha escrito sobre feminismo e igualdad en Sociedad. Corresponsal política en Madrid durante ocho años. Autora del libro 'Què pensa Josep Piqué'. Licenciada en Filología (UB).Redactor de La Vanguardia y colaborador de la revista cultural El Ciervo. Cubre la actualidad política catalana desde 2017
Vox apacigua su relación con los obispos ante la visita del papa León XIV a España
La formación de Santiago Abascal acudirá a todos los actos del Pontífice en junio y trata de rebajar la tensión con la Iglesia









