Esta entrevista se hizo en dos tiempos y lugares diferentes. La primera parte, en el patio interior de la casa de la gobernadora de Ausserd, el campamento de refugiados saharauis situado al este de Argelia. En sus instalaciones se celebraron algunas de las actividades de la XIX edición del festival de cine internacional FiSáhara, al que la actriz Fariba Sheikhan acudió como invitada, y que se celebró a finales de abril. La segunda parte de la entrevista tuvo lugar una semana más tarde, ya en España, por teléfono, en plena alarma mundial por el brote de hantavirus y en el marco de unas nuevas y fallidas negociaciones entre EEUU e Irán -que a día de hoy siguen vigentes-. La política internacional no da respiro.PublicidadNacida en Euskadi, de madre vasca y padre iraní, viajó por primera vez a los campamentos hace más de diez años. Desde entonces, se ha pronunciado en varias ocasiones sobre esta y otras causas. El pasado mes de marzo, respondió a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien apoyó la intervención estadounidense en Irán y animó a quienes no lo hacían "a irse solas y borracha por Teherán" y a llevarse con ellas "a sus amigos gays, a ver cuándo los cuelgan de las grúas". Sheikhan no se quedó callada: "Si hubiera caminado por las calles de Teherán alguna vez, comprobaría que es una ciudad segura y repleta de gente respetuosa. Hay mucho que aprender de los iraníes". Público habla con ella sobre la situación de sus compatriotas, de lo vivido en los campos de refugiados saharauis y del arte como catalizador de las injusticias sociales.¿Hay prejuicios sobre los iraníes?Creo que muchas veces se simplifica muchísimo. Se tiende a reducir todo a lo político o al conflicto, y eso borra la complejidad de una sociedad enorme y diversa. Personalmente, creo que en Irán cada habitante desmonta cualquiera de estos prejuicios con una vida cotidiana muy alejada de los clichés. En cualquier país hay debates, contradicciones y muchísimos asuntos internos que hay que revisar, por supuesto.A veces es triste tener que recordar constantemente que el mapa es mucho más complejo, que el cuadro es mucho más amplio. A veces da la sensación de que hay que insistir una y otra vez en lo mismo para que se entienda algo tan básico como que hay que mirar a las personas antes que al estereotipo. Es importante hablar desde el conocimiento del país, en este caso, y no quedarse solo con una narrativa repetitiva y ya establecida, que muchas veces responde más a lecturas políticas o intereses concretos que a la realidad completa. Hablar desde el desconocimiento, o desde un relato único, acaba simplificando y borrando matices que son esenciales para entender cualquier sociedad.¿Cuál es su vinculación con la causa saharaui?He tenido la fortuna de disfrutar dos años de este festival: en 2014 y en 2016, que estuve en Dajla. La primera vez que vine fue gracias a un concurso que se llama Sahari Kantari de la Asociación Amigos y Amigas de la RASD, de Gasteiz. Mi amigo Iker Lauroba y yo hicimos una canción por el Sáhara y ganamos el concurso. El premio fue venir aquí a disfrutar del festival del Sáhara.En 2016, como hicimos un vínculo muy bonito con la familia que nos acogió el primer año, decidimos volver a visitarles y volver a disfrutar de este festival. Y este año, afortunadamente han pensado en mí para traerme como invitada.Me deja sin palabras la resiliencia y el arraigo que siguen manteniendo los saharauis, ese sueño del retorno¿Qué aportan propuestas como el FiSáhara a la causa saharaui?El arte es imprescindible en estos tiempos tan convulsos. No lo digo yo, creo que es algo que todos compartimos. El cine, en este caso, es absolutamente necesario para completar el mapa, para conocer la realidad más en profundidad, para conocer los detalles, para poder verlo todo con mayor claridad. Además, hace más accesible la causa a todo el mundo, para que puedan conocer esta realidad y para poder vivirla, para poder entenderla, para poder empatizar y que trascienda. Creo que el arte y los artistas somos un gran altavoz.PublicidadDesde su punto de vista, ¿cómo han cambiado los campamentos en estos diez últimos años?He percibido algunos cambios con los años, sobre todo pequeñas mejoras en infraestructuras y más acceso a ciertos servicios básicos. Pero siguen siendo muy limitados y, en el fondo, todo está atravesado por una sensación de provisionalidad que no termina nunca. Eso pesa en lo cotidiano, especialmente en una generación que ha crecido ya con décadas de espera encima.También hay algo importante: la cuestión de los derechos y del reconocimiento, incluida la apatridia o la falta de una ciudadanía plenamente garantizada, que condiciona absolutamente todo, desde las oportunidades hasta la idea de futuro. Aun así, convive con una sociedad muy organizada y una juventud más formada y más consciente, que no quiere quedarse solo en la espera.¿Por qué cree que la causa saharaui está tan invisibilizada actualmente?Hay muchísimos factores a tener en cuenta. A mí, personalmente, me deja sin palabras la resiliencia y el arraigo que siguen manteniendo los saharauis, ese sueño del retorno. Es una palabra que hemos escuchado bastante estos días por parte de los propios saharauis: volver a tu hogar, a tus raíces, a tu ser, a tus seres queridos, al lugar al que perteneces. Creo que hay muchísimo trabajo que no se está haciendo, de escuchar sus voces y permitirles que decidan. Creo que es algo que debería poder hacer cada pueblo soberano.Me incomoda profundamente cuando el futuro de un país depende de decisiones o presiones externasSin embargo, hay pueblos a los que se les continúa coartando esta capacidad de autodeterminación, bien por sus propios gobiernos autoritarios o mediante la intervención extranjera. Irán es el ejemplo perfecto. ¿Cómo vivió usted, como iraní, la última guerra de Israel y EEUU contra Irán?Yo soy mitad iraní. La mitad de mi ser pertenece a Irán. Lo llevo dentro, no lo puedo negar. Para mí, personalmente, fue una sorpresa esta guerra, que todavía no ha acabado y que no se sabe muy bien en qué dirección va... Es muy doloroso lo que sucede en el mundo, pero por cercanía esto ha sido especialmente difícil y duro, porque toca a familiares. A día de hoy sé que mi gente, mis familiares, están bien, pero fueron muchos días sin saber absolutamente nada de su paradero. Es muy doloroso cuando hay una amenaza tan grande por esos juegos de poder que terminan fulminándonos a nosotros, ¿no? A los que probablemente no tengamos nada que ver con nada de lo que está sucediendo.Es doloroso cuando se destruye la humanidad, se destruye una tradición, su historia. No creo que haya que hacer nada desde la destrucción, no soy partidaria. Creo que el destino de un país pertenece a las propias personas de ese país. Por lo tanto, espero que haya una salida, que haya paz y que desaparezca tanto sufrimiento.PublicidadRespecto al cambio de postura de Sánchez sobre el Sáhara siento decepción. Decepción y sorpresaEn este sentido, cómo cree que se están desarrollando las conversaciones entre EEUU e Irán sobre el alto el fuego sobre el control de Washington sobre el futuro nuclear de TeheránMiro estas conversaciones con bastante cautela. Cualquier diálogo que sirva para bajar tensiones me parece positivo, porque cuando las cosas se tensan a nivel geopolítico, al final quienes lo acabamos viviendo en el día a día somos nosotros, la gente de a pie. A veces todo se mueve en planos muy altos, muy estratégicos, pero luego la realidad es mucho más sencilla y más dura para quienes estamos abajo. Y al mismo tiempo, me incomoda profundamente cuando el futuro de un país parece depender de decisiones o presiones externas. Creo que el principio de soberanía debería ser central, y que cualquier proceso debería respetar que cada pueblo (país) tiene derecho a decidir su propio camino, sin imposiciones ni lecturas simplificadas que vengan de fuera.Volviendo a España, vemos cómo el Gobierno de Pedro Sánchez ha sido muy contundente en su oposición a la guerra contra Irán y contra el genocidio palestino, pero ambivalente con la cuestión del Sáhara Occidental ¿Qué opina sobre el cambio de postura de Sánchez sobre la antigua colonia española?Lo que siento es decepción. Decepción y sorpresa. La causa saharaui es justa y abandonar a un pueblo hermano que además está tan cerca de nosotros es incomprensible. Espero y deseo que España rectifique y apoye un Sahara libre e independiente.
Fariba Sheikhan, actriz: "La causa saharaui es justa y abandonar a un pueblo hermano es incomprensible"
La actriz de **** acudió a la XIX edición del FiSáhara,









