La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, ha protagonizado este miércoles una emotiva intervención que nada tiene que ver con el tono predominante que llevamos bastante tiempo viendo en la Cámara Baja.
Lo que se ha vivido hoy en el Congreso dista mucho de insultos y reproches políticos. En concreto, ha abierto sus puertas para que cerca de un centenar de niños saharauis que pertenecen al programa Vacaciones en Paz entraran en el interior del hemiciclo y ocuparan durante unos minutos los asientos de los diputados.
Varios han sido los representantes políticos que les han acompañado. Entre ellos, la ministra de Sanidad, Mónica García, que ha explicado en un tuit que la mañana de este jueves ha sido “emocionante” con “los niños y niñas saharauis que pasan el verano en nuestro país con Vacaciones en Paz”. “Gracias a las familias y asociaciones que abren las puertas de su casa a estos niños y niñas que tienen derecho a crecer y vivir en un Sáhara libre”, ha defendido.
Pero quien ha dejado uno de los discursos más emotivos ha sido Francina Armengol. Aprovechando el acto y rompiendo con lo que suele hacer cada vez que interviene públicamente, ha decidido hablar por primera vez de su vida privada.







