La operación bikini es un proceso que tiene como objetivo llegar antes de verano con un mejor aspecto físico, aunque esconde riesgos que uno debe conocer, especialmente relacionados con la salud mental. Se trata de un tema que sobre estas fechas suele hablarse, ya que es en primavera cuando hay gente que toma la decisión de probarlo.Cuando alguien decide emprender el camino de la operación bikini, siente la necesidad de aceptar retos como dietas exprés o planes detox. Sin embargo, el problema real que ve Ana Morales, especialista en obesidad, trastorno por atracón y bulimia, con experiencia clínica en el abordaje de la relación con la comida desde un enfoque emocional, es que "cuando haces las cosas desde la urgencia, lo normal es que acabes igual… o peor".Las prisas, el problema real de la operación bikiniSegún la experta, uno de los aspectos a profundizar y entender es que "intentar arreglar en tres meses algo que llevas años peleando es frustrante. Y cuando no funciona, la conclusión suele ser ‘el problema soy yo’. Pero no. El problema es el enfoque"."Si las dietas funcionaran, con una sola operación bikini en tu vida habría sido suficiente. Pero no. En abril empiezas, en septiembre haces la ‘vuelta a la rutina’ y en enero la del roscón. Y aquí seguimos", reflexiona.Es por ello que la especialista lanza lo siguiente que puede servir a modo de reflexión: "La operación bikini de 2026 ya está perdida. La única que podrías hacer bien es la de 2027… como mínimo". "Si sigues pensando en llegar al verano, vas a seguir haciendo lo mismo de siempre. El cambio empieza cuando dejas de correr como pollo sin cabeza para llegar a ninguna parte", añade la experta en obesidad. Métodos que sí funcionan, aunque sean pequeñosLa experta propone comenzar por cambios pequeños, pero con unos resultados reales a largo plazo. Los resume en seis y son los siguientes:No empezar cada lunes: "Lunes perfecto. Martes regular. Miércoles ya lo mandas todo a paseo. Y el jueves estás pensando en empezar otra vez. Así no avanzas, solo das vueltas", comenta Morales.​Comer más de lo que te estás permitiendo (aunque dé miedo): "Porque muchas veces no es ansiedad. Es hambre", señala.​El chocolate no es el problema: para la experta, "el problema es pasarte el día intentando no comerlo".Hay días que no necesitas una dieta: ya que "necesitas parar, descansar o que alguien te deje en paz".​El problema empieza cuando piensas que 'has fastidiado el día': Morales explica este aspecto de la siguiente manera: "No pasa nada por comerte una pizza. El problema es pensar que, como ya has fallado, te tienes que comer la pizzería entera"Deja de hacer todo esto para agosto: tal y como recuerda la especialista, "agosto dura un mes. Y tú tienes todo el año". Además de estos consejos, Morales insta a pensar que tener un mejor aspecto físico no siempre se logra a base de seguir una dieta: "No necesitas otra dieta. Necesitas dejar de hacer cosas que ya has comprobado mil veces que no te funcionan (...) La comida es comida. El problema es todo lo que le hemos puesto encima".