NoticiaEspecialistas señalan que la evaluación emocional y psicológica es clave antes de someterse a un procedimiento.Cirugía plástica estética. Foto: Archivo EL TIEMPO09.07.2026 10:30 Actualizado: 09.07.2026 10:30
Aunque la cirugía estética puede corregir aspectos físicos que generan incomodidad, los especialistas advierten que no todas las personas que desean operarse deberían hacerlo. Factores como las expectativas irreales, la presión social y ciertas condiciones de salud mental pueden influir en la decisión y afectar la satisfacción con los resultados.Los especialistas explican que la decisión de someterse a una cirugía estética no debe basarse únicamente en la posibilidad médica de realizar el procedimiento. También es necesario evaluar el estado emocional y psicológico del paciente para determinar si la intervención responde a una necesidad real o a factores que requieren otro tipo de atención.De acuerdo con un estudio publicado en la revista 'Cirugía Plástica Ibero-Latinoamericana', entre el 6 % y el 15 % de las personas que buscan procedimientos estéticos presentan trastorno dismórfico corporal (TDC), una condición de salud mental caracterizada por una preocupación persistente por defectos físicos que suelen ser mínimos o imperceptibles para los demás.Según Beatriz Hincapié, CEO de Mentoring Medic, este trastorno modifica la percepción que una persona tiene sobre su propia imagen. Quienes lo padecen pueden dedicar largos periodos a observarse frente al espejo, buscar aprobación constante sobre su apariencia o evitar actividades sociales debido a la inconformidad que sienten con su aspecto físico. En estos casos, explica, una cirugía difícilmente resuelve el origen del problema.Señales que deben evaluarse antes de una cirugíaLa especialista indica que existen varias señales de alerta que deben analizarse antes de autorizar una intervención estética. Entre ellas menciona expectativas desproporcionadas frente a los resultados, la influencia de la pareja, familiares o el entorno social, la existencia de crisis emocionales recientes, como una ruptura sentimental o un duelo, y el antecedente de múltiples procedimientos sin que el paciente alcance una satisfacción duradera.“Un procedimiento estético puede corregir una característica física que genera incomodidad, pero no tiene la capacidad de resolver conflictos emocionales profundos. Por ello, la creencia de que una cirugía puede solucionar dificultades relacionadas con la autoestima, la aceptación personal, las relaciones afectivas o la felicidad, nunca debe ser la causa para decidir realizarse una cirugía”, afirma Hincapié.La directiva agrega que cuando la insatisfacción proviene de la percepción que una persona tiene sobre sí misma y no de una condición física objetiva, es frecuente que el paciente solicite nuevas intervenciones para corregir supuestas imperfecciones, sin lograr una satisfacción permanente.Hincapié también señala que las redes sociales han incrementado la preocupación por la apariencia física debido a la exposición constante a imágenes editadas y filtros de belleza. Esta situación puede generar comparaciones con estándares difíciles de alcanzar e incluso con versiones modificadas digitalmente de la propia imagen.Ante este panorama, la especialista recomienda que quienes estén considerando una cirugía estética reflexionen sobre las razones que motivan su decisión. Propone preguntarse si el deseo de cambiar surge de una convicción personal o de comentarios externos, cuánto tiempo ha persistido la inconformidad y qué esperan que cambie en su vida después del procedimiento.Según la CEO de Mentoring Medic, una persona que se encuentra emocionalmente preparada tiene mayores probabilidades de sentirse satisfecha con los resultados a largo plazo. Por ello, considera que parte de la responsabilidad médica consiste en identificar cuándo una cirugía puede aportar bienestar y cuándo es más conveniente aplazarla para brindar primero el acompañamiento psicológico necesario. Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







