Un pequeño árbol de madera, sin pintura, en su tono original y que simboliza la esperanza, la importancia de tener unas raíces fuertes para afrontar las etapas más oscuras de la vida y poder volver a brotar. El Papa León XIV recibirá ese obsequio el próximo 6 de junio, durante el primero de sus tres días de visita a la capital. El conocido como árbol de la esperanza ha sido elaborado por una decena de usuarios del Centro de Tratamiento de Adicciones (CTA) de Cáritas en Madrid, un espacio que hace 30 años fue pionero en el uso de metadona para tratar la adicción a la heroína y que actualmente atiende a 30 personas en el centro de día y a un total de 159 en sus diferentes programas. Fernando, de unos 60 años, acudió por primera vez al CTA en 2008. En aquel momento vivía en la calle y un voluntario le animó a acercarse hasta el lugar para tratar sus adicciones. Hoy es la cara visible del taller de carpintería que se esmera en elaborar el presente para el Papa. “Llegar aquí fue una liberación, se me abrió el cielo. De tener que estar vagabundeando y buscándome la vida todos los días a tener un plato caliente”, recuerda alguien que se encuentra en proceso de completar su tratamiento y que afirma haber recuperado a su familia: “Ahora puedo vivir con mi hermana”. Mucho ha cambiado el perfil de los usuarios que acuden al centro, según ha explicado su responsable, Paula Alonso. “La línea entre una persona con adicciones y una sin ellas es muy frágil. Hemos evolucionado de la típica imagen de persona consumidora de heroína con graves problemas de salud, aunque los sigue habiendo, a usuarios con una vida aparentemente normal”, explica sobre un perfil que cada vez se corresponde más con personas jóvenes y mujeres, además de con las llamadas adicciones comportamentales. “Llega un momento en que esas relaciones familiares y personales se empiezan a quebrar, por temas de alcohol, de adicciones comportamentales como el juego, el sexo o las redes sociales… Creo que socialmente estamos cambiando la conciencia de que esto constituye un problema”, detalla la responsable.De hecho, más del 60 por ciento de los usuarios que llegan al CTA lo hacen por problemas con el alcohol, una sustancia de la que Alonso no duda en criticar su “normalización social”. Uno de esos usuarios que acudió a Cáritas para tratar sus problemas con la bebida es Virginia, de 63 años. Ella estará presente cuando se produzca la entrega del árbol de la esperanza al Pontífice, algo que ocurrirá durante su visita al centro de Cáritas de la calle Cullera y ante lo que la mujer trata de disimular su emoción. “Quiero transmitirle la labor que se hace aquí, la gran profesionalidad de la plantilla y los voluntarios del centro”, resume antes de incidir en la importancia de esta tarea. “Participo en casi todos los talleres y actividades porque la mente se libera. Te ríes con tus compañeros, participamos de las bromas y nos contamos entre nosotros cuál ha sido nuestro problema o cómo ha evolucionado. Me está ayudando bastante”, expone Virginia. Volver a florecerAlba Martín, educadora social del CTA, será la encargada de hacer entrega del árbol al Papa. “Representa la esperanza, los propósitos de cambio y transformación de la persona. En el invierno de la vida, en las etapas más difíciles en las que uno está vulnerable y pierde la esperanza, puede encontrar unas raíces que le sostengan. Con los apoyos necesarios, cualquier persona puede salir adelante. Puede llegar la primavera y brotar esa esperanza que representa el árbol”, ha detallado Martín sobre este regalo que irá acompañado de un pequeño libro con la historia personal de cada uno de los participantes en la creación del presente. La educadora ha querido hacer hincapié en la importancia que este tipo de talleres y espacios tienen como parte del proceso de rehabilitación. “Realizamos distintas actividades porque la recuperación de la adicción no se limita a la parte médica y psicológica. Hay procesos más complejos como recuperar esos espacios de participación social y comunitaria que durante los consumos se pierden”, ha detallado sobre una programación que abarca actividades culturales, como acudir a museos, teatros y conciertos, además de un amplio abanico de hasta 26 talleres ocupacionales diferentes: desde cerámica hasta escritura creativa o deporte.El hecho de que el Pontífice realice esta visita nada más arrancar su periplo por Madrid tiene una gran carga simbólica para los usuarios de Cáritas, como detalla la responsable del CTA Paula Alonso. “Es un reconocimiento a la dignidad de la persona, del humano. Es transmitirles que, aunque ahora estén en esa situación, nuestra mirada no cambia”, afirma antes de lamentar que en la actualidad sigan existiendo este tipo de problemáticas.“Es sangrante que en pleno siglo XXI, en una ciudad como Madrid, todavía haya personas que no tienen un hogar o están en situaciones muy precarias. Y no es una realidad que vaya en descenso”, concluye la responsable de este centro, que tan solo pide una cosa a quienes llaman a su puerta en busca de ayuda: que tengan una mínima conciencia de su problema y, sobre todo, que quieran cambiarlo.