El año pasado había alrededor de 30.000 aviones comerciales en servicio, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, y de acuerdo con las previsiones de Airbus serán más de 49.200 en algo menos de dos décadas. Estas aeronaves suelen tener una vida útil de entre 25 y 30 años durante la que se someten a revisiones continuas y obligatorias, desde inspecciones entre vuelos a controles en profundidad cada ciertos periodos. Las flotas crecen y con ellas la demanda de servicios como el mantenimiento, las reparaciones, operaciones, modificaciones o gestión. Y justo en este segmento se fijaron el grupo financiero Azuaga y el fondo especializado en defensa Hyperion, coliderado por el expresidente del PP Pablo Casado, que en 2025 impulsaron la unión de tres empresas españolas en el grupo Boost Air. “Vieron que el sector estaba bastante fragmentado en España y que podía haber una oportunidad de crear un grupo más fuerte, con mayor capacidad de abordar proyectos, de relevancia no solo nacional, sino con la aspiración de ser internacionales”, cuenta Miguel Ángel Morell, director general de esta nueva corporación. La premisa era simple: la unión hace la fuerza. El proyecto comenzó con la adquisición de Gestair el verano pasado. La empresa ponía sobre la mesa servicios de operación y gestión de aviones y de mantenimiento en línea y en base —los que se hacen en tránsito y los más profundos que requieren una inmovilización más prolongada— en aviación ejecutiva y comercial. A finales de noviembre se incorporó Brok-Air, que sumaba al catálogo como novedades la reparación de componentes de aeronaves y una academia de mecánicos, un detalle nada menor en un sector que se enfrenta a la escasez de recursos humanos en toda Europa. La última en embarcar, poco antes de Navidad, fue ATS. Su actividad de mantenimiento en base y en línea de aviación ejecutiva complementaba la de Gestair y aportaba al grupo diversas instalaciones, como uno de los pocos hangares de pintura para este segmento que hay en el país, según Morell. “Son tres empresas muy potentes en su sector que al unirlas nos han dado la capacidad de tener una visión 360º o end-to-end [de punta a punta] de todo el producto”, apunta el director general sobre un modelo que cubre desde la compra y venta de aeronaves a la gestión de vuelos, mantenimiento o la formación de distintos profesionales, y al que quieren sumar también el diseño de modificaciones en aviones. “Es un tema por el que también estamos apostando fuerte y que ha sido parte del objetivo de la creación”, asegura Morell. Boost Air nace, apunta la compañía, como el primer grupo español independiente —sin vinculación con ninguna aerolínea— de servicios aeronáuticos, y su ambición es ir ganando presencia y peso también fuera del país. “Nuestro afán es consolidarnos como un grupo internacional”, dice Morell. “Esto nos ha dado volumen y capacidad de abordar inversiones, nuevos proyectos y diversificar”, añade sobre la operación. Sus servicios están dirigidos a la aviación ejecutiva, comercial y de defensa. El 50% del negocio actualmente proviene de la primera y las restantes se dividen en torno a un 30% y un 20%, respectivamente. “Son áreas en las que vemos que hay un espacio de crecimiento importante”, apunta acerca de las dos últimas. En el caso de la aviación comercial, dice Morell, un buen indicador de este potencial es el número de turistas que visitan el país cada año y que en 2025 se acercó a los 97 millones. “Hay un bum de movimiento de aviones y de la aviación comercial tremendo. Ahí hay un potencial grandísimo para el mantenimiento. Y, en España, a las aerolíneas que vuelan al país prácticamente no se les hace mantenimiento a ninguna: vienen aquí y se van porque no hay instalaciones. Nosotros contamos con la ventaja de tener en Barajas dos hangares”. A estos se unen otros espacios, con los que suman más de 47.500 metros cuadrados, en la base aérea madrileña de Cuatro Vientos, en Castellón y en Málaga, además de servicios en línea en más de 20 aeropuertos españoles. “Y queremos seguir creciendo en instalaciones”, señala Morell sobre este pilar que consideran fundamental. “Tenemos que invertir en hangares”, comenta. Recientemente se han hecho con la adjudicación de una nueva parcela de 12.000 metros cuadrados en Madrid-Barajas y se han presentado a otro concurso en Valencia. La compañía también opera en Portugal, con presencia en los aeródromos de Lisboa, Oporto y Faro, y en Malta.Programas de defensa La ampliación de los programas de defensa abre nuevas oportunidades en un sector en el que ya se encargan, por ejemplo, del mantenimiento de la flota en la que viajan el Gobierno y la familia real y en el que han llegado a un acuerdo para la modernización de la aviónica de las naves apagafuegos. “Queremos ser un socio de nuestras Fuerzas Armadas. Al ser nacionales podemos aportar experiencia y soberanía nacional y ser un socio fiable”, dice Morell. El grupo comenzó a funcionar como tal en 2026, pero la facturación de sus tres integrantes alcanzó los 280 millones de euros el año pasado y esperan incrementarla en un 10% en este ejercicio. Para ello no prevén tener que recurrir a grandes movimientos: “Simplemente pudiendo negociar ciertas cosas como un grupo más fuerte y [pudiendo] acceder a un mercado mejor”, señala. La meta a un lustro vista es doblarla. “Estamos en un proceso de consolidación, de integración, e iremos creciendo. Pero duplicar en cinco años no es nada que parezca un gran reto. Lo vemos como algo que se puede lograr perfectamente”, dice el director general. La compañía, de la que forman parte unos 900 profesionales, no comparte una cifra orientativa combinada del ebitda de sus miembros y sus operaciones como grupo son demasiado recientes, pero Morell señala que el margen en las actividades que gestionan estaría en los dos dígitos. “Al final te acaba preocupando y le preocupa a nuestros clientes, pero todos estos conflictos acaban pasando”, sostiene el director general sobre la situación en Oriente Próximo que ha impactado en la industria de la aviación en los últimos meses, pero que, asegura, no ha afectado a la corporación hasta el momento. “Desde el punto de vista de mantenimiento seguimos haciendo lo mismo que teníamos planificado y, además, tenemos la ventaja de la diversificación”, asevera Morell. “La ventaja de ser un grupo grande es que podemos adaptarnos a los imprevistos que te van surgiendo”.
El sueño aéreo de Pablo Casado toma forma
Gestair, Brok-Air y ATS se unen en Boost Air, un proyecto impulsado por el fondo del expresidente del PP para dar servicio al sector de la aviación









