Entrevista no vistaAbandon� Madrid y en Valencia fund� Bamba, una editorial independiente que rescata la obra de escritoras de �xito que cayeron en el olvido. Ha digitalizado la obra de Elena Quiroga y traduce premios Pulitzer in�ditos al espa�ol.La editora de Bamba, Raquel Bada.Actualizado Jueves,

mayo

00:02Si le dan un texto sin firma, �puede distinguir si lo escribe un hombre o una mujer?Creo que s�. Por la sensibilidad, por los temas y por c�mo narran los personajes femeninos. Me incomoda cuando los autores contempor�neos tienen como protagonista a una chica de 16 a�os que est� de viaje por Italia, como uno al que conoc� el otro d�a. �Qu� puede �l narrar sobre esa experiencia? De todo lo que puedes elegir, �escoges a una adolescente? Prefiero que me lo cuente una autora. En esta fase, me llena m�s esa manera de indagar. Las autoras que publicamos ven�an del futuro: arriesgaban much�simo, tanto por los temas como por el estilo. Requer�a valent�a. Lo ten�an m�s dif�cil, desde Elena Quiroga a El Opoponax. Es una mirada que no se arredraba. Encontraban la forma de tratar sus propios temas pese a, como suced�a en Espa�a, la censura. Publicar como ellas hac�an exig�a maestr�a literaria. Conectan con la lectora de hoy con preguntas actuales.Hay una tendencia a la frase corta, la p�gina en blanco con un parrafito, la emulaci�n de mensajes de WhatsApp. �Se requiere un esfuerzo extra para introducirse en esta literatura? Debe haber una predisposici�n, desde luego. Nuestras ediciones lo exigen. No invitan a llevarte el libro a la playa. Pero entiendo que el mercado responde a los tiempos y hoy se conecta m�s con una escritura inmediata que no requiere esfuerzo mental. Se ve incluso en la adaptaci�n cinematogr�fica de Cumbres borrascosas. Han prensado los tres temas b�sicos para que todo se entienda r�pido.�Se romper� la asociaci�n de la mirada femenina a lo �ntimo?Tengo amigas que escriben ficci�n que no est�n viviendo un buen momento literario porque lo que quieren de ellas es que escriban sobre la maternidad o las amigas. El editorial es un mercado como cualquier otro y es lo que demanda. Ojal� tambi�n se valore la ficci�n pura, como la de Ursula K. Le Guin o Shirley Jackson. Sylvia Plath tambi�n era una gran estudiosa de los cl�sicos y en su verso Toda mujer adora a un fascista hay mucho juego literario, pero frente a la obra de Ted Hughes, su marido, su poes�a se le�a siempre en clave autobiogr�fica.Intimidad, tres generaciones en una familia, maternidad. Hay cr�ticos que se burlan de los temas que eligen las mujeres. �Cu�l es el estereotipo de la literatura masculina?No se les encasilla tanto. Se les deja mayor libertad creativa. Pueden manejar cualquier tema sin un cuestionamiento.�Quiz� debe dejar de buscarse su validaci�n?Nosotras no la ansiamos. Cuando editamos a Elena Quiroga, avisamos a la RAE. Fue la segunda novelista con una silla en la Academia. Su respuesta fue que como ya hab�a sido publicada, ya hab�a sido reivindicada. Pero su obra estaba descatalogada. Antes se estudiaba en el colegio. Algo me hizo clic: supe que �se no era el circuito. S�lo hay que ver qui�n est� dentro y qui�n fuera. Pondremos el esfuerzo en los lugares y personas que comprendan lo que hacemos.Dice Irvine Welsh que los hombres han perdido empat�a porque ya no leen novelas. �Qu� hay de cierto en la asociaci�n?Estoy de acuerdo. Los prejuicios se trabajan leyendo y conociendo a personas ajenas a tu c�rculo. La ficci�n te conduce all�. Si los hombres la leen menos, van a abrir menos mundos. Quiz� la novela se asocia a un pasatiempo femenino, a un arte menor frente a la filosof�a, el ensayo, a la optimizaci�n del tiempo.Pero como dec�a Mar�a Pombo: �nos hace mejores �Se corre el riesgo de sobresacralizar el libro?Siempre aporta. El momento que provoca, que te aparta de todo y obliga a concentrarte, es bastante sacro. Nosotras entendemos el libro f�sico como algo que merece perdurar. Veo el estado en el que se puede encontrar hoy la obra de Quiroga, premio Nadal, y se me rompe el alma. Su primera digitalizaci�n la hemos hecho nosotras. No edito autores, pero dudo que con premios masculinos suceda lo mismo. Buscamos una edici�n concreta para que sea un momento de placer. No queremos abaratar costes porque luego lo dem�s va en cascada. Aparecen muchos prejuicios. Un impresor vio la cubierta de Lo que ahora somos, de May Sarton, en la que pusimos a una mujer de pelo blanco, y dijo que no se vender�a. Hoy es, junto con Cometa rojo, la biograf�a de Plath, uno de los m�s vendidos.Y desde 2020 solo la ha entrevistado un hombre.Manuel Mateo, de 'Publishers' y Tintablanca, si no me equivoco.Se publican m�s de 250 libros al d�a en Espa�a. �Qu� es un �xito para una editorial peque�a e independiente?Primero, hacerse un hueco en las librer�as. Compites con muchas novedades y con autoras vivas, que, quieras o no, es un plus. Y ver c�mo de libros que se publicaron hace dos a�os sigue habiendo reclamo. Estas autoras tienen en com�n que alcanzaron en su momento el �xito literario, pero han sido olvidadas. Est�n avaladas, con idiomas y temas propios. Con los herederos de Elena Garro, por ejemplo, me puse en contacto en 2022 y me respondieron al correo dos a�os despu�s. Una me lleva a otra, como una matrioshka. Por eso a los hombres los leo para dormir: logran que desconecte del trabajo.