Mientras Argentina y Venezuela colapsaban, un país de 33 millones de habitantes ejecutó la transformación más impresionante de las últimas décadas. Perú creció a un promedio de 5,3 % anual, por 17 años consecutivos. Mientras Argentina declaraba su noveno default y Venezuela perdía el 75 % de su economía, Perú construía la economía más estable del continente. Increíble, ¿verdad? Lo que Perú hizo no fue magia ni suerte, fue una decisión deliberada de construir un sistema que funciona independiente de quien gobierna, o a pesar de ello. En 1990 Perú era un Estado fallido, inflación de 8.000 % anual, Sendero Luminoso controlaba territorios enteros, el Gobierno estaba en bancarrota, reservas internacionales negativas. Alberto Fujimori implementó severas reformas económicas, abrió la economía, privatizó empresas estatales, eliminó el modelo de sustitución de importaciones. Para mediados de los 90, Perú había estabilizado su economía y derrotado militarmente a Sendero Luminoso.Pero aquí viene lo crucial: cuando Fujimori cayó en 2000 en medio de escándalos, la economía peruana no colapsó, fue diseño institucional deliberado. Entre 2001 y 2026 Perú ha tenido nueve presidentes, cuatro de ellos enfrentan cargos de corrupción o están en prisión, tres fueron destituidos mediante impeachment, la inestabilidad política ha sido crónica, casi caótica; sin embargo, durante todo ese periodo, la economía peruana mantuvo tasas de crecimiento que el resto de América Latina solo puede soñar.Perú construyó un sistema donde las instituciones económicas claves operan con autonomía blindada contra la interferencia e inestabilidad política. El Banco de Reserva tiene independencia desde 1993, no puede financiar déficit fiscal ni imprimir dinero, su único mandato es estabilidad de precios y está protegido no solo por ley, sino por consenso político transversal que ha sobrevivido a nueve gobiernos.La deuda pública de Perú representa aproximadamente el 34 % del PIB, en Ecuador y Argentina 90 %, Brasil 88 %, México 60 %. Perú mantiene superávit primario y reservas internacionales por más de $ 100.000 millones, equivalentes a 20 meses de importaciones, su inflación las últimas dos décadas ha sido de 2,8 % anual, de las más bajas.No ocurrió porque Perú tuviera líderes virtuosos, sino porque el sistema hizo que violar las reglas macroeconómicas fuera políticamente más costoso que respetarlas. Existe un marco macroeconómico que cada Gobierno debe publicar, incluyendo metas de política fiscal y monetaria para los próximos tres años. Ese marco es monitoreado por el Congreso, por los mercados, por la sociedad civil. Desviarse genera alarmas inmediatas que erosionan su credibilidad política.El déficit fiscal no puede superar 1 % del PIB. El gasto público no puede crecer más que la economía. Entre 2000 y 2025, Perú recibió más de $ 150.000 millones en inversión extranjera directa. Keiko Fujimori o Roberto Sánchez, quien sea elegido para gobernar Perú, deberá respetar estas reglas por igual. Hoy ese país exporta más de $ 90.000 millones y su PIB equivale a $ 350.000 millones. (O)
Luis Villacrés Smith: Increíble Perú | Columnistas | Opinión
Lo que Perú hizo no fue magia ni suerte, fue una decisión deliberada de construir un sistema que funciona independiente de quien gobierna...














