Poco a poco, la economía de Argentina empieza a mostrar ciertos datos e indicadores que podrían aproximarse a lo que se considera una economía de mercado. La batería de medias para reducir la regulación, junto al fin de la impresión monetaria, de los controles de precios y la generación de incentivos para que los agentes económicos inviertan y planifiquen están dando resultado. Otro paso más hacia la 'normalidad' se ha dado hace escasas horas con la flexibilización del control sobre el peso argentino por parte de Javier Milei, aprovechando un fuerte aumento de las reservas de dólares del banco central, que han alcanzado su nivel más alto desde 2019. Este incremento de las reservas de divisas está dando al Gobierno margen para permitir que la moneda argentina fluctúe con mayor libertad.La oleada de dólares que está entrando en Argentina está dando al presidente Javier Milei margen para permitir que el peso cotice con mayor libertad, mientras las reservas de divisas del banco central, que en otro tiempo estuvieron prácticamente agotadas, han alcanzado el nivel más alto desde 2019.

A pesar de la afinidad de Milei por los mercados libres, el presidente ha mantenido un férreo control sobre la moneda desde que llegó al poder con la intención de buscar un peso fuerte para reducir la inflación en Argentina, que era la gran amenaza. Aunque algunos controles de capital siguen vigentes, otras herramientas de intervención comienzan a relajarse. El objetivo final debería ser (si la economía no se dolariza) que los argentinos y los mercados recuperen la confianza en el peso para que pueda flotar libremente, algo que aún parece muy lejano.