La Pen�ltimaEl concierto de Bad Bunny dice mucho de nuestra forma de divertirnos: queremos vivirlo todo, queremos contarlo y queremos que sea excepcionalBad Bunny, junto a �rsula Corber�, Miranda Makaroff y Priscilla Delgado, en la casita.@SELINA_KKActualizado Mi�rcoles,

mayo

21:40"Estoy segura, es �l". Era el porte inconfundible de Don Draper. No hab�a duda: el actor Jon Hamm, fan confeso de Bad Bunny, estaba en su concierto de Barcelona. Seguimos examinando a los vips que llegaban a La Casita, el escenario secundario que Benito llena de famosos cada noche. Lleg� Ibai, lleg� �rsula Corber�, lleg� Piqu� ("�Mirad, est� con Clara Ch�a!"). El show antes del show.La expectaci�n constante, las celebridades de La Casita y los artistas invitados sorpresa -como en su d�a elconfesionario de Rosal�a- convierten el concierto en algo m�s: el acontecimiento que no te puedes perder. Son la estrategia perfecta para que no dejemos de hablar del puertorrique�o durante sus 12 noches en Espa�a, pero tambi�n dicen mucho de nuestra manera de divertirnos hoy.Queremos vivirlo todo, queremos contarlo, queremos que sea excepcional. Igual que el consumismo nos ha empujado durante d�cadas a poseer objetos materiales, hoy nos lleva a ansiar vivencias.La experiencia es el nuevo lujo.Pensaba en ello mientras ve�a a un tiktoker quejarse de que hab�a pagado 500 euros por Bad Bunny y sufr�a aprisionado en primera fila: "Pens�bamos que �bamos a poder disfrutar del concierto por el dineral que pag�bamos". Como si gozar de algo inolvidable dependiese de cu�nto te ha costado.Para saber m�sLa primera se�al la tuvimos en la velocidad a la que volaron las entradas de Bad Bunny: 600.000 en apenas un d�a. Confluyeron sus primeros fans (Benito se acord� varias veces el s�bado de quienes le acompa�aron en su concierto de hace casi una d�cada), los admiradores de su �ltimo trabajo... y el FOMO. Ese miedo a perderse algo empuj� a muchos a buscar su entrada.Como dice Juan Evaristo Valls Boix en JOMO, "el FOMO designa tambi�n una carencia m�s profunda: la incapacidad de tener una experiencia que no est� calculada". Ese "imperativo de goce total" -nos dice el fil�sofo- desemboca inevitablemente en malestar.Con Bad Bunny cantamos, perreamos, disfrutamos. Pero incluso con el m�ximo goce, a la ma�ana siguiente sent� una punzada de decepci�n al pensar en el artista sorpresa. "Bryant Myers, Bryant Myers", farfullaba mi amiga. Los rumores nos hab�an hecho so�ar con Rosal�a.Este s�bado, cuando Bad Bunny act�e en Madrid, sentir� FOMO. Tambi�n a�orar� lo que disfrut� en mi concierto. Tal vez repase los v�deos que grab�. Tal vez piense: deb� tirar m�s fotos.