Un buque cisterna descarga crudo en una terminal de Zhoushan, China. Las refinerías chinas son el destino final del petróleo iraní transportado por la flota fantasma. (Reuters/archivo)Las sanciones estadounidenses contra Irán no han cortado el flujo de su principal recurso exportable. Una sofisticada red de contrabando marítimo mantiene el crudo iraní llegando a refinerías chinas, generando al régimen de Teherán decenas de miles de millones de dólares al año pese a las restricciones impuestas por Washington, según documentó el Wall Street Journal.El esquema opera en una zona marítima de ambigua jurisdicción frente a las costas de Malasia, donde centenares de buques cisternas realizan lo que la industria naviera llama transferencias de barco a barco: uno carga el petróleo en puertos iraníes, navega hacia esa zona intermedia y traspasa el crudo a otro buque que continúa hacia China, diluyendo así el rastro del origen de la carga. Según la firma de análisis TankerTrackers.com, citada por el WSJ, este circuito mueve unos 1,4 millones de barriles diarios de petróleo iraní con destino a refinerías privadas chinas.PUBLICIDADBuques cisternas frente a la costa de Fujairah, Emiratos Árabes Unidos, en marzo de 2026, cuando Irán amenazó con atacar embarcaciones en el estrecho de Ormuz. (Reuters/Amr Alfiky/archivo)Las cifras que maneja el Congreso estadounidense ilustran la magnitud del problema. La Comisión de Revisión Económica y de Seguridad Estados Unidos-China estima que Irán recaudó unos 31.000 millones de dólares en ingresos petroleros provenientes de China el año pasado. Esa cifra equivale a aproximadamente el 90% de sus exportaciones totales de crudo y al 45% del presupuesto del gobierno iraní, lo que convierte a este comercio en el principal sostén financiero del régimen.La arquitectura del sistema está diseñada para frustrar cualquier intento de fiscalización. Los buques involucrados, que los expertos agrupan bajo el nombre de “flota fantasma”, ocultan sus nombres con pintura o lonas, desactivan los sistemas de rastreo satelital y se registran bajo banderas de países con escasa capacidad de control, que cobran tarifas por la inscripción sin exigir cumplimiento de estándares. Cuando son sancionados, cambian de nombre, de bandera y de empresa titular y regresan a operar. Se calcula que la flota suma unos 1.500 buques, incluyendo los que transportan petróleo ruso.PUBLICIDADLa propiedad de los barcos se oculta bajo capas de sociedades pantalla radicadas en ciudades chinas o en plazas como Dubái, de acuerdo a la investigación del diario estadounidense. Las tripulaciones son en gran medida chinas, y el petróleo llega a refinerías que operan en circuitos financieros domésticos, fuera del alcance del sistema bancario estadounidense.La refinería Dalian Petrochemical, de la estatal china CNPC, en la provincia de Liaoning, uno de los destinos del crudo iraní transportado por la flota fantasma. (Reuters/Chen Aizhu/archivo)Beijing es el sostén estructural de todo el esquema. Este mes, el gobierno chino dio un paso sin precedentes al ordenar explícitamente a sus empresas que ignoraran las sanciones de Washington contra cinco refinerías nacionales, invocando una normativa de 2021 destinada a neutralizar leyes extranjeras que considera violatorias de las normas del comercio internacional.PUBLICIDADOficialmente, China no registra importaciones de petróleo iraní desde 2022, una omisión que los analistas interpretan como un intento de Beijing de limitar represalias financieras. Pero los datos aduaneros revisados por el Journal cuentan otra historia: en los primeros cuatro meses del año, China declaró importaciones de crudo desde Malasia e Indonesia que superaron ampliamente la capacidad productiva histórica de ambos países, lo que los expertos consideran un indicador indirecto del volumen real de petróleo iraní que ingresa al país.Washington ha escalado su respuesta en los últimos meses. Además del bloqueo naval de puertos iraníos, impuso nuevas sanciones contra buques y contra infraestructura petrolera china, y desplegó fuerzas especiales que abordaron dos buques de la flota fantasma en el océano Índico desde helicópteros. La semana pasada capturó un tercer barco vinculado a Irán en esa misma zona.PUBLICIDADPero los expertos son escépticos sobre la sostenibilidad de esa estrategia. Frenar definitivamente la flota exigiría mantener una presión militar e institucional indefinida, coordinada con una ofensiva sostenida contra China. Cualquier pausa permitiría que el sistema se restablezca casi de inmediato.“Se suponía que la furia económica iba a doblarlos”, dijo al WSJ Iman Nasseri, director de investigación para Oriente Medio de la consultora FGE NexantECA, en referencia a la campaña de presión estadounidense. Comparado con otros exportadores regionales, Irán es hoy “el que menos está sufriendo”, añadió.PUBLICIDADEl costo humano del negocio también es real. En 2023, un buque de la flota explotó frente a Malasia y mató a tres tripulantes. Ningún propietario reclamó el barco.
Petróleo iraní en refinerías chinas: el circuito clandestino que genera USD 31 mil millones anuales al régimen de Teherán
Una red de buques fantasma con nombres borrados y rastreadores apagados mueve 1,4 millones de barriles diarios desde puertos iraníes hasta refinerías chinas, evadiendo las sanciones internacionales







