En el jirón Las Cucardas, el caricaturista Alfredo Marcos nos recibe para hablar de sus calatos. Lo hace rodeado de dibujos y papeles donde todavía sobreviven sus personajes en alguna situación hilarante. Afuera, Casuarinas se extiende ordenada y silenciosa, pero Marcos preferiría tener esta conversación a unas cuadras, en la cima de Pamplona, mirando la ciudad desde arriba. “Ahí está el Perú real”, dice. Acaba de publicar Los Calatos bajo el sello de Penguin Random House y siente que la selección de viñetas que reúne sus años de trabajo en el humor político y la crítica social ha quedado “decente”.