España sigue liderando el crecimiento entre las grandes economías del euro (tampoco es muy difícil cuando compites contra Alemania, Francia e Italia) con margen. Sin embargo, la economía nacional va perdiendo parte de la inercia que había cogido en los últimos años. El sector exterior ha dejado de aportar al crecimiento, mientras que la demanda interna se enfrenta a nuevos obstáculos producto del encarecimiento de la energía y del endurecimiento de las condiciones financieras en la eurozona. Aunque la situación 'macro' sigue siendo positiva, este nuevo escenario ya ha llevado a que JP Morgan, el mayor banco de inversión del mundo, rebaje las previsiones para España dos veces en menos de un mes.El cierre del Estrecho de Ormuz ha disparado el precio del barril de petróleo Brent hasta los 100 dólares. Al mismo tiempo, el sector exterior español ya venía presentando un comportamiento relativamente débil en los últimos trimestres. Las exportaciones se han ralentizado, mientras que las importaciones siguen aumentando a buen ritmo, lo que ha llevado a que el sector exterior deje de contribuir de forma positiva al crecimiento. Todo depende de una demanda interna que también se enfrenta al señalado encarecimiento de la energía, un menor crecimiento del empleo y la previsible subida de los tipos de interés en la eurozona.