La península ibérica sufre desde hace una semana temperaturas propias del punto álgido del verano, lo que se conoce como canícula y que comprende entre mediados de julio y mediados de agosto. Se trata de un fenómeno anormal para la época del año, cuando técnicamente todavía es primavera. "Se están batiendo récords de temperatura para mayo", ha expresado este miércoles Rubén del Campo, portavoz de la AEMET. Sin embargo, esta clase de episodios no son sorprendentes en un contexto de crisis climática. Sobre una posible tregua de los mercurios, la agencia meteorológica informó este martes de que por el momento "no se vislumbra una vuelta a la normalidad".PublicidadEl observatorio de Igeldo de Donostia no registró temperaturas por debajo de los 24,5ºC este lunes. "Esto es un récord para el mes de mayo, supone 2,2ºC más que el registro máximo anterior en una serie de prácticamente un siglo", ha recalcado Del Campo. En el aeropuerto de Santander se alcanzaron los 37,1ºC este martes, "la cifra más alta para el mes de mayo" desde el inicio de la serie histórica en 1954. El récord hasta ahora vigente correspondía a 1964, con 36,8ºC. La capital cántabra "lleva ya cinco días con más de 30ºC en 2026". "Hasta ahora, desde 1954, el máximo número de días entre enero y mayo con más de 30ºC había sido de dos", informa el portavoz de la AEMET.Las causas del calor: una potente dorsal y subsidencia"Esta situación de temperaturas extraordinariamente altas, muy inusuales para estar todavía en mayo, se debe fundamentalmente a la presencia de una potente dorsal sobre nuestras latitudes", ha explicado del Campo, y afecta a toda Europa occidental. Las dorsales son zonas de altas presiones troposféricas –es decir, que se forman en la capa más baja de la atmósfera–. Esto hace que haya cierta "estabilidad" atmosférica, "de modo que el viento es flojo o está en calma, y además apenas hay ventilación ni corrientes de aire verticales", explica el portavoz de la AEMET.Estas condiciones tienen lugar con un Sol que "ya calienta mucho la superficie porque está muy alto a mediodía". El calor que traslada a la superficie se transmite también a la atmósfera y las dorsales lo retienen. Esto imposibilita que escape y haya una liberación térmica. Por este motivo, "día tras día se mantienen las altas temperaturas o incluso suben de un día para otro, de forma en general ligera", indica el experto. Aunque sean paulatinas, estas subidas acumulativas han propiciado la superación de récords históricos en los mercurios de mayo.PublicidadPero a la cuestión de la dorsal hay que añadir un segundo ingrediente: la subsidencia. Así se llama al descenso del aire desde las capas altas de la atmósfera hacia las bajas. Dicho aire "se calienta porque sufre una compresión y esto provoca una subida térmica adicional", describe Del Campo. "En dorsales tan potentes como la que está ahora afectando a Europa occidental, esta subsidencia es muy intensa y por lo tanto el calentamiento también".El físico y meteorólogo Peio Oria añade a Público un tercer elemento: "Hay que sumar un transporte de aire muy cálido del norte de África". Todo esto hace que "las piezas del tablero meteorológico ahora mismo encajen para que se se produzca esta intrusión de aire muy seco y muy cálido, que son más propias del verano que de ahora, de finales de primavera", apunta. Ahí es donde entra también en juego el fenómeno conocido como la cúpula de calor, una zona de altas presiones en altura que actúa como una tapa sobre la atmósfera: estabiliza el aire, reduce la ventilación y dificulta que el calor acumulado escape.La crisis climática en el vértice del calor de mayoEsta viene a ser la explicación técnica de los episodios de calor que se extienden por toda la península y Europa. Pero cabe señalar que esta combinación de dorsal y subsidencia refleja los efectos de la crisis ecológica. "El cambio climático provoca episodios de altas temperaturas a lo largo de todo el año con mayor frecuencia e intensidad que en décadas anteriores", subraya el portavoz de la AEMET. "Este episodio, así como el patrón atmosférico que lo provoca, se enmarca en este contexto de cambio climático y en lo observado en los últimos años". Se trata por tanto de una evidencia empírica más de la emergencia medioambiental.Publicidad"El calentamiento global actúa como telón de fondo", coincide Peio Oria. "En una situación meteorológica equivalente, hace unas décadas serían muy altas, pero el calentamiento global ahora las sube todavía más. Es decir, está actuando de elemento amplificador, debido a que tenemos una atmósfera más cálida que hace década". Esto supone un factor diferenciador con respecto a las condiciones climáticas anteriores. "Episodios que antes podían dejar temperaturas muy altas, ahora están produciendo récords históricos persistentes".¿Hasta cuándo durará el episodio calor?Los episodios de calor no tienen por ahora fecha de finalizar. "Los próximos días se van a alcanzar ya temperaturas propias de finales de julio", alerta Oria. En la zona meridional se van a seguir alcanzando temperaturas cercanas a 40ºC. Esto afectará sobre todo "a buena parte de Andalucía y otras zonas de la mitad sur". En la zona septentrional, en cambio, "la configuración de presiones en superficie va a favorecer que pueda soplar algo de viento norte en algunos días, especialmente en toda la cornisa cantábrica, y eso hará que las temperaturas se suavicen".El resto de la península se mantendrá estable con temperaturas propias de la canícula. "Las máximas serán superiores a 34 grados de forma generalizada y también habrá noches tropicales en amplias zonas", ha indicado Rubén del Campo. Parece que la ciudadanía deberá esperar unos días antes de poder ver una tregua en los mercurios. "La situación podría mantenerse al menos hasta mediados de la próxima semana con una situación muy estable en la que las lluvias serán en general escasas, aunque no se puede descartar que se produzcan algunos chubascos tormentosos aislados en zonas de montaña del norte y este", pronostica el portavoz de la AEMET.