Madrid (EFE).- España vive estos días un episodio de calor extraordinario con temperaturas más propias de «plena canícula veraniega» que de la primavera, ha señalado Rubén Del Campo, portavoz de Aemet, quien ha explicado que detrás de esta situación está una «potente dorsal» sobre Europa occidental, un fenómeno atmosférico que favorece la estabilidad y dispara los termómetros.
Las dorsales
Las dorsales son zonas de altas presiones tanto en superficie como en niveles medios y altos de la troposfera y su principal efecto es estabilizar la atmósfera: «Apenas hay viento, la ventilación es escasa y prácticamente no se generan corrientes verticales de aire», ha precisado el portavoz.
Además, ha continuado Del Campo, a estas alturas del año el Sol ya alcanza una posición muy elevada al mediodía, por lo que la superficie terrestre recibe una gran cantidad de radiación solar. Ese calor que absorbe el suelo se transmite después a la atmósfera y, bajo una dorsal tan potente, queda retenido, impidiendo que las temperaturas bajen con facilidad.
Como consecuencia, «los valores máximos se mantienen muy altos e incluso aumentan ligeramente de un día para otro» con valores de lo «más cálido del verano, la canícula», ha subrayado.












