La migraña es algo más que un dolor intenso de cabeza: es una enfermedad neurológica en la que intervienen varios factores, como la inflamación, la regulación del dolor y la excitabilidad cerebral. Suele ir acompañada también de otros síntomas, como intolerancia a la luz y al sonido o vómitos. En España, la migraña afecta a más de cinco millones de personas, de los que más de un 70% presenta una discapacidad grave y un 14% una discapacidad moderada, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Tanta es su influencia en la calidad de vida de quien la sufre que la Organización Mundial de la Salud (OMS) la ha clasificado como la sexta enfermedad más discapacitante. Si bien los medicamentos son una opción para tratarla, los cambios en el estilo de vida en general y el ejercicio físico en particular también pueden ser una herramienta poderosa, a menudo ignorada, para controlarla. Las rutinas adecuadas de actividad física pueden ayudar, aunque el sobreesfuerzo o las técnicas incorrectas también pueden desencadenarlas. ¿Cómo ayuda (y cómo no) el ejercicio a la hora de mejorar la migraña?

Cómo el ejercicio favorece a las personas con migraña

Aunque muchas personas desconocen la importancia del ejercicio en el manejo de la migraña y tienden a evitarlo para no experimentar síntomas, si se sabe cuáles son seguros y qué estrategias implementar el ejercicio puede ser un complemento muy positivo ya que libera endorfinas, que son una especie de analgésicos naturales del cuerpo e inducen también sensaciones positivas y de bienestar, lo que puede ser beneficioso para las personas que sufren migraña ya que “ayudan a modular el dolor”, reconoce el Doctor Jaime Rodríguez Vico, adjunto del Servicio de Neurología y coordinador de la Unidad de Cefaleas del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.