Una investigación publicada en la revista científica Frontiers in Psychiatry identificó que breves ráfagas de ejercicio intenso —específicamente, correr a toda velocidad— podrían ayudar a controlar los ataques de pánico.Otras formas de controlar estos episodios —ya sean técnicas terapéuticas, como ejercicios de respiración, o el uso de ciertos medicamentos— han demostrado ser eficientes en este ámbito. Sin embargo, el estudio, publicado a principios de este año, concluyó que la actividad física también puede ser una vía eficaz.El trabajo contó con la participación de 72 adultos sedentarios, quienes enfrentaban ataques de pánico frecuentes e inesperados. Se sometieron a un programa de ejercicio breve e intenso que duró 12 semanas.Este tipo de ejercicio podría ayudar a controlar los ataques de pánico, según un nuevo estudio. Foto: referencial. Cómo las breves ráfagas de ejercicio intenso podrían ayudar a controlar los ataques de pánicoDe acuerdo a los investigadores, provocar deliberadamente algunas de las sensaciones físicas asociadas a estos episodios —como la taquicardia, la dificultad para respirar y la sudoración— mediante correr a toda velocidad fue más eficaz que un entrenamiento de relajación para reducir la intensidad de los síntomas y la frecuencia de los ataques de pánico.El investigador postdoctoral del Programa de Trastornos de Ansiedad de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo y autor principal del estudio, Ricardo William Muotri, declaró al Washington Post que “el ejercicio intenso permitió a los pacientes experimentar sensaciones corporales intensas en un contexto seguro y controlado, lo que les ayudó a reinterpretar estas señales como inofensivas”.Según Muotri, las personas continuaron experimentando menos ataques de pánico y una reducción de los síntomas incluso 12 semanas después de que realizaran las sesiones de ejercicio.Los autores afirman que sus hallazgos respaldan la incorporación de este tipo de actividad física en los programas de tratamiento del trastorno de pánico, como una opción “de bajo costo y atractiva”.Los 72 adultos que participaron en el estudio fueron divididos aleatoriamente en dos grupos. Durante 12 semanas, 37 siguieron un programa de ejercicio y 35 un entrenamiento de relajación.Ambos grupos tuvieron las sesiones en horarios fijos, no al inicio de un ataque de pánico.Tres veces por semana, el primero realizó sprints de 30 segundos intercalados con descansos para recuperarse caminando, además de 15 minutos de caminata para calentar y enfriar. Comenzaron con un intervalo de sprint y lo aumentaron cada dos semanas, hasta llegar a seis sprints al final de la investigación.Este tipo de ejercicio podría ayudar a controlar los ataques de pánico, según un nuevo estudio. Foto: referencial. El segundo tuvo sesiones que consideraron ejercicios de respiración profunda y de tensión y relajación sistemática de grupos musculares en todo el cuerpo.Para evaluar la eficacia, utilizaron la Escala de Pánico y Agorafobia (PAS, por sus siglas en inglés), que ayuda a medir la gravedad del trastorno de pánico.La aplicaron al inicio del estudio, a las seis semanas, a las doce semanas (al finalizar la investigación) y a las veinticuatro semanas como seguimiento.Aunque ambos grupos presentaron beneficios, quienes realizaron el programa de ejercicio intenso intermitente experimentaron menos ataques de pánico y de menor gravedad. Junto con ello, presentaron menos síntomas de depresión.El profesor de psicología de la Universidad de Texas en Austin, Jasper Smits, quien no participó en el estudio, dijo al citado periódico que “estos hallazgos encajan bien con la literatura existente que demuestra que el ejercicio aeróbico puede reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo en diversas afecciones”.“El ejercicio puede ser efectivo en parte porque ayuda a las personas a reaprender que las sensaciones físicas de la ansiedad pueden ser incómodas, pero, lo que es más importante, no peligrosas. También puede reducir la ansiedad a través de efectos más amplios sobre el estado de ánimo, la reactividad al estrés, el sueño, la inflamación y los sistemas de neurotransmisores relacionados con la ansiedad y la depresión”, agregó al Post.No obstante, reconoció Muotri, el estudio tiene ciertas limitaciones. Factores como un tamaño de muestra reducido, una duración relativamente corta y el hecho de que los participantes fueran adultos sedentarios podrían limitar su generalización a poblaciones más amplias, afirmó.Pese a lo anterior, Smits destacó que “el ejercicio puede ofrecer una opción independiente o complementaria más accesible y aceptable para algunas personas, a la vez que proporciona amplios beneficios para la salud física”.Cabe recordar que si tienes dudas sobre tu salud, siempre es recomendable consultar con especialistas para evaluar tu caso y las mejores formas de abordarlo.
Este tipo de ejercicio podría ayudar a controlar los ataques de pánico, según un nuevo estudio - La Tercera
Los autores de la investigación aseguran que breves ráfagas de ejercicio intenso pueden ser una herramienta eficaz para manejar estos episodios. Sostienen que los hallazgos respaldan su incorporación como una opción en los programas de tratamiento.















