Estaba previsto un simulacro de evacuación por incendio en el Congreso de los Diputados durante la sesión de control del miércoles. Muy apropiado para ese edificio, porque incendios, lo que se dice incendios, los hay todas las semanas. Sin fuego, eso sí, pero a estas alturas ya nadie descarta nada sobre nada, por lo que toda precaución es poca. Unos pocos momentos antes del inicio de la sesión, se oyó a una diputada decir: “Madre mía, qué día nos espera hoy”. Estaba la cosa como para tener preparado a un retén completo de bomberos.

La mayoría de diputados estaba tirando de móvil para enterarse de una noticia hecha pública por El Confidencial. La UCO se había personado en la sede socialista de Ferraz y estaba “registrando despachos y oficinas”, se decía. El motivo era un “operativo en marcha contra una trama de financiación ilegal del PSOE”. La noticia no era cierta en los términos en que se contaba, pero era la información disponible en esos momentos. El Partido Popular creyó estar ante otro momento decisivo que pondría fin a la legislatura con la muerte súbita del Gobierno de Pedro Sánchez.

Poco antes de las nueve de la mañana, Alberto Núñez Feijóo no fue directamente a su escaño, sino que se paró ante los periodistas para lanzar su mensaje.