Todo fue cosa de Santos Cerdán y Pedro Sánchez no sabía nada. Esa es, a grandes rasgos, la versión que ofrece el Gobierno del último terremoto judicial que azota al Partido Socialista. En la Moncloa sostienen que el auto del juez Pedraz conocido este miércoles, después de que la Guardia Civil se personara en Ferraz en busca de pruebas de una supuesta trama organizada para maniobrar contra fiscales y policías, ni interpela al presidente ni merece siquiera la categoría de escándalo. Y que por eso el plan, por ahora, es seguir adelante como si nada.

“Esto es una investigación que no tiene nada que ver con nosotros. El presidente no conocía esa operación. Aquí hay quien quiere hacer creer al mundo que esto es la 'Kitchen' del PSOE y nada más lejos de la realidad. Eran unos flipados que se creían que luchaban contra las cloacas del Estado”, alegan desde el equipo de Pedro Sánchez para intentar blindar al Ejecutivo de la metralla del 'caso Leire' tras la crisis política abierta con el 'caso Zapatero'.

Lo que apunta la instrucción de Pedraz es que Leire Díez, que se dio de baja de militancia en el PSOE hace justo un año cuando salió a la luz su caso, cobraba de Ferraz. Y que formaba parte de un equipo de trabajo que el secretario de Organización, Santos Cerdán, se encargó de coordinar a raíz de la imputación de Begoña Gómez por el juez Peinado. Una vinculación, económica y logística, que el Ejecutivo y el partido siempre negaron y de la que, ahora, se lavan las manos.