Existen frases famosas que uno suele usar de forma cotidiana para expresar una idea, pero luego existen metáforas como “No sabemos quién inventó el agua, pero estamos seguros que no fue un pez” popularizada por el visionario Marshall McLuhan que la usaba de forma irónica para llamar la atención sobre el hecho de que los seres humanos suelen ser inconscientes de los entornos creados por sus tecnologías, especialmente las tecnologías de los medios de comunicación, hasta que estas generan perturbaciones o problemas o hasta que alguien con una “conciencia integral”, en particular los artistas, nos sacude para que tomemos conciencia del entorno subliminal en los que vivimos y respiramos.Al igual que los peces en el agua, estar inmerso en las cosas que nos rodean de manera constante —como nuestra cultura, el lenguaje o los medios de comunicación— no es lo mismo que comprenderlas e incluso, se vuelven invisibles para nosotros. Si bien McLuhan usó esta version por primera vez en 1966, él no fue quien la acuñó; por el contrario, se la atribuyó a un anónimo “alguien” y la siguió usando a lo largo de los años en varios de sus discursos para refererise a cómo los humanos viven sus vidas ajenos a estos mencionados entornos como un terreno hasta ahora oculto, previamente oscurecido por las figuras que captaban nuestra atención porque eran evidentemente obvias.Marshall McLuhan fue un filósofo y teórico de los medios de comunicación canadiense, conocido popularmente como el "padre de los estudios de los medios de comunicación". | Crédito: marshallmcluhan.com ¿Qué significa esta metáfora de Marshall McLuhan sobre los ecosistemas mediáticos?La metáfora “No sabemos quién inventó el agua, pero estamos seguros que no fue un pez”, asociada al pensamiento de Marshall McLuhan, apunta a una paradoja cotidiana: aquello que define profundamente nuestra experiencia —como el lenguaje, la cultura o el ecosistema mediático— suele pasar desapercibido precisamente por su cercanía constante. En términos simples, el “pez” representa al individuo inmerso en su propio medio, incapaz de reconocer aquello que es tan omnipresente que se vuelve invisible. McLuhan utilizaba ideas similares para explicar cómo los medios de comunicación y las tecnologías moldean la percepción sin que el usuario promedio sea consciente de ello, especialmente en contextos como la televisión o el entorno digital en la actualidad. En la vida diaria, esto se refleja en la relación con redes sociales, plataformas de streaming o incluso el uso del smartphone, herramientas que estructuran hábitos, opiniones y formas de interacción sin una reflexión activa. Así, el “agua” simboliza el contexto invisible que condiciona comportamientos, mientras que el “pez” es el usuario que lo habita sin cuestionarlo.La clave está en distinguir entorno y agente. El pez no percibe el agua porque forma parte de su hábitat; de la misma forma, los usuarios suelen aceptar las plataformas y dispositivos sin cuestionar cómo moldean comportamientos. McLuhan sostuvo que los medios no solo transmiten información, sino que reconfiguran tiempos, espacios y sentidos sociales. Esa idea anticipa debates actuales sobre algoritmos, redes sociales y burbujas informativas.Aplicada a la era digital, la metáfora revela dos riesgos: Naturalización, que ocurre cuando la tecnología se asume como neutra, una simple herramienta, en lugar de un actor que define prioridades y normas; y Ceguera, que se refiere a la incapacidad para ver efectos sistémicos, como la atención fragmentada o la polarización, porque vivimos inmersos en esos ecosistemas mediáticos. Identificar ambos fenómenos es el primer paso para pensar estrategias culturales y políticas.Él transformó la forma en que el mundo entiende la comunicación al argumentar que la manera en que transmitimos información altera fundamentalmente la conciencia humana y la sociedad, acuñando frases célebres como "el medio es el mensaje" y "la aldea global". | Crédito: marshallmcluhan.com ¿Por qué esta frase popularmente atribuida a Marshall McLuhan sigue siendo tan popular?Desde una perspectiva contemporánea, esta idea cobra relevancia en debates actuales sobre alfabetización mediática y consumo digital. Reconocer el “agua” implica identificar cómo los algoritmos, las noticias o las tendencias influyen en las decisiones cotidianas, desde qué tipo de contenido se consume hasta cómo se forman las opiniones públicas.La metáfora no solo resume la teoría de McLuhan sobre los medios como extensiones del ser humano, sino que también invita a una lectura crítica del entorno moderno, donde entender el contexto es clave para no quedar atrapado en él sin darse cuenta.En resumen, “No sabemos quién inventó el agua, pero estamos seguros que no fue un pez” funciona como alerta y método. Al advertirnos de la invisibilidad de los medios, McLuhan incentiva una práctica crítica adaptable a los desafíos digitales de hoy en día. Ver el “agua” es el primer paso para decidir cómo nadar en ella, ya sea como ciudadano, creador de contenidos o regulador de los mismos.¿Quién fue Marshall McLuhan?Herbert Marshall McLuhan fue un filósofo, erudito, sociólogo de la comunicación y profesor de literatura canadiense que se convirtió en una figura central para entender cómo los medios de comunicación influyen en la sociedad moderna, especialmente desde mediados del siglo XX. Falleció a la edad de 69 años debido a complicaciones derivadas de un derrame cerebral sufrido en 1979, el cual afectó gravemente su capacidad de hablar y trabajar durante su último año de vida.Nacido en 1911, McLuhan alcanzó notoriedad en Estados Unidos durante la década de 1960 gracias a sus ideas sobre televisión, cultura de masas y tecnología, anticipando fenómenos que hoy están presentes en el ecosistema digital. Su enfoque no se centraba solo en el contenido, sino en cómo el medio en sí transforma la forma en que las personas piensan, perciben y se relacionan en su entorno cotidiano.Uno de sus conceptos más conocidos es “el medio es el mensaje”, una idea que sostiene que la verdadera influencia de la comunicación no está en lo que se dice, sino en el canal que se utiliza para transmitirlo. Este planteamiento cambió la forma de analizar medios en Estados Unidos, desde la televisión hasta Internet, al demostrar que cada tecnología introduce nuevas dinámicas sociales y culturales. McLuhan también popularizó el término “aldea global”, adelantando cómo las comunicaciones electrónicas conectarían al mundo en tiempo real, algo evidente hoy con las redes sociales y plataformas digitales que usamos.Su legado sigue vigente en debates actuales sobre consumo de información, redes sociales y cultura digital en EE.UU., donde sus teorías ayudan a explicar fenómenos como la viralidad, los algoritmos y la influencia mediática en la opinión pública. Aunque sus ideas fueron inicialmente consideradas provocadoras, hoy se utilizan como base en estudios de comunicación, marketing y análisis digital. En un contexto dominado por los smartphones, el streaming y el social media, entender quién fue McLuhan permite interpretar mejor cómo funciona el entorno mediático que moldea la vida cotidiana como en aquella recordada escena de la película Annie Hall (1977) de Woody Allen en la que hizo un cameo y puso en su lugar a un supuesto catedrático de la Universidad de Columbia sobre su errónea interpretación de sus ideas sobre la “TV, los medios y la cultura”.SOBRE EL AUTORPeriodista y SEO del Grupo El Comercio con experiencia en investigación y coberturas de alto impacto para EE. UU., México y España. Mi expertise fusiona el análisis de actualidad con una especialización profunda en Deportes (F1, MLB, Boxeo, WWE, etc.), Tecnología y Gaming. Transformo datos en narrativa relevante para la audiencia hispana global.
Marshall McLuhan, filósofo: “No sabemos quién inventó el agua, pero estamos seguros que no fue un pez”
Acompáñamos a una revisión profunda del pensamiento de Marshall McLuhan y su célebre metáfora sobre los entornos mediáticos. Analiza cómo los seres humanos interactúan con las tecnologías de la comunicación de forma inconsciente y el impacto de sus teorías filosóficas en la era digital contemporánea.













