Inma Lid�nEnviada especial LeipzigActualizado Mi�rcoles,
mayo
23:25Nunca entender� el Rayo Vallecano por qu� no disfrut� en Leipzig. Qu� fue lo que le lastr� las piernas en una final que vivi� como un sue�o, pero en la que tuvo un maldito despertar. No apareci� el equipo pirata, descarado, irreverente, de esp�ritu vecinal y juguet�n que se sent� a la mesa de la historia europea. Fue realidad que estuvo en la final hasta el �ltimo suspiro, pero no hay duda de que lo hizo con m�s fe que f�tbol. El Crystal Palace se llev� una Conference por personalidad, esa que ��igo P�rez reclamaba y que sus futbolistas no pudieron poner en el campo en ning�n momento de los 90 minutos. No hubo proeza. El capitalismo Premier devor� al equipo del barrio obrero. [Narraci�n y estad�sticas: 1-0]El partido tuvieron que masticarlo los dos equipos, �speros en su juego y, por momentos, poco reconocibles por la tensi�n de lo que hab�a en juego. Era dif�cil que la final rompiera cuando pasaban los minutos y no hab�a ni un solo tiro entre los tres palos. Hubo ocasiones, no demasiadas, pero nadie anduvo preciso.Al Rayo le cost� adaptarse y eso hizo que ��igo P�rez no parara en la banda, intentando sostener a sus jugadores en su idea de c�mo deb�an ser en la final sin que los nervios le jugaran una mala pasada. El Crystal Palace, con un imperial Adam Wharton escondiendo la pelota y manej�ndola a su antojo el tempo del juego, arranc� m�s c�modo, obligando a Lejeune a multiplicarse para ataques que comandaban Jeremy Pino y Mateta. Siete minutos tardaron los vallecanos en probar a Henderson, y fue un centro tibio de �lvaro Garc�a, a quien su entrenador le encomend� el extremo izquierdo. Fue por esa orilla por donde, en cuanto le dejaron, carg� la ofensiva el Rayo. Pero antes ya se hab�an llevado dos sustos. El primero, porque Jeremy Pino se activ� m�s que De Frutos para robar y, tras un c�mulo de rebotes, que la ocasi�n acabara con un disparo de Sarr que no incomod� lo justo al desaparecido �scar Valent�n. El segundo lo gener� Path� Ciss, cuando fren� en falta al extremo canario cuando encaraba a Batalla. Por fortuna, Lejeune estaba unos pasos m�s adelantado y el senegal�s vio solo amarilla. Demasiados sustos para una grada que se entreg�, como en Vallecas, a gritar contra Presa en el minuto 13. Hay costumbres que no se olvidan ni en una final. Cuando se acercaba la media hora de partido, el Rayo se despoj� de la coraza y comenz� a ser m�s reconocible. Se desahog�. El bal�n pas� m�s por las botas de Isi y de Unai L�pez, sigui� encontrando a �lvaro, pero tambi�n a De Frutos. Incomodaron Pep Chavarria y Ratiu, aprovechando la altura que cogen Mu�oz y Mitchel y la obligaci�n que impone Oliver Glasner a sus extremos a cerrarse para comprimir la creaci�n de los rivales.El partido no ten�a control, pero ya volaba de un campo a otro. Y lleg� la mejor ocasi�n del Rayo, con un centro de Chavarria a Alemao, que lo caz� forzado y lo mand� rozando el poste de Henderson para lamento de la grada, que pidi� a sus jugadores para el partido cuando un aficionado cay� por las escaleras y se hizo una aparatosa herida. Fueron apenas cinco minutos y, al volver, Unai L�pez prob� de nuevo con un disparo lejano. Pero hasta ah� se la jugaron y a punto estuvieron de llegar al descanso con el marcador en contra. Pelota colgada por Wharton al �rea donde apareci� el carrilero Mitchel, burlando a De Frutos y Ratiu, para cabecear de manera imposible cuando Batalla nada pod�a hacer. Respir� toda la grada de Vallecas esperando que su Rayito apareciera.No lo hizo. El Crystal Palace, con esa marcha m�s que siempre imprime la Premier, sigui� cortocircuitando a los madrile�os, golpe�ndolos en cuerpo y mente. Tuvo que aparecer Lejeune, como mariscal napole�nico de la zaga, para evitar que Mateta cazara un centro de Sarr. La segunda que tuvo, el franc�s ya no la fall�. Fue en el minuto 50 cuando Wharton, el cerebro a quien nadie detect�, arm� un misil desde la frontal que repeli� Batalla, con la mala fortuna de que Ciss se olvid� de que aparec�a Mateta para fusilar y empinarles la final.Ese gol noque� al Rayo, que estuvo a punto de perder la final en apenas cinco minutos. Una falta en el pico del �rea la mand� Jeremy Pino a la escuadra, no pudo empujar entre los tres palos Riad, que estaba en fuera de juego, y apareci� Ratiu para despejar al poste. El canario volvi� a ser una pesadilla cuando busc� a Mateta sin que el franc�s pudiera hacer el segundo. Estaban mordiendo con comodidad a un equipo d�bil que se cargaba de tarjetas y ped�a a gritos los cambios que ��igo P�rez no tard� en hacer.Era momento de poner a dirigir a Pedro D�az, con Path� Ciss, y dejar que Mendy se las viera con Mateta. Pero no tard� el t�cnico navarro en buscar la p�lvora de Camello y Pacha Espino. Ya era todo o nada, y el Rayo no se rinde jam�s. Por si acaso, sus piratas le recordaban que s�, que se pod�a. Y el campo se inclin� hacia la porter�a de Henderson durante un buen rato. Prob� Isi de falta directa, se solt� Ratiu por un costado y le sigui� el Pacha por el otro, tratando de agarrar un empate que se le neg� a Alemao. No ser�n leyenda, pero han construido memoria para todo el barrio de Vallecas










