David Ramiro |
Leipzig (Alemania) (EFE).- Un gol del delantero francés Jean-Philippe Mateta a los 49 minutos permitió al Crystal Palace llevarse la Liga Conferencia y hacer claudicar a un Rayo Vallecano eterno que lo intentó hasta el final y perdió una final continental histórica, la primera en sus 102 años de existencia.
En Leipzig, la ciudad alemana en la que está enterrado el músico Johan Sebastian Bach, el Rayo Vallecano hincó la rodilla y se quedó a un paso de la gloria. Aún así salió por la puerta grande, con la dignidad intacta y el orgullo de clase en alto de su afición tras competir de tú a tú a un rival con 542 millones de presupuesto, cinco veces más que los 107 suyos.
La consigna de Iñigo Pérez antes del partido fue clara, según desveló en la previa. «Debemos obviar los focos para ir a esa sensación de recreo cuando eras niño». El objetivo era jugar de la misma forma que el resto de la temporada, no cambiar por la entidad del rival o la importancia de la final.
Los jugadores del Rayo se lamentan tras la final de la Liga Conferencia en Leipzig, Alemania. EFE/EPA/Filip Singer










