Un nuevo reptil del Triásico desafía todo lo que se sabe sobre los ancestros de los cocodrilos modernos. Labrujasuchus expectatus, bautizado "la bruja croc", caminaba sobre dos patas, tenía brazos diminutos y un pico sin dientes, en un planeta donde la vida ensayaba formas que hoy resultarían irreconocibles. El hallazgo fue publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology y proviene de Ghost Ranch, Nuevo México, uno de los yacimientos de fósiles triásicos más prolíficos del mundo.El animal pertenece a los shuvosáuridos, un grupo de arcosaurios —el linaje que derivó en los cocodrilos— que evolucionó de manera independiente hacia un plan corporal casi idéntico al de ciertos dinosaurios bípedos. Labrujasuchus vivió hace aproximadamente 212 millones de años y es apenas el quinto miembro identificado de esa familia. Su existencia confirma una predicción de los paleontólogos: entre dos shuvosáuridos ya conocidos de la misma región, debía existir un eslabón intermedio. Ese eslabón era este.El nombre no es casual. El género Labrujasuchus combina la referencia al "Rancho de los Brujos" —antiguo nombre en español de Ghost Ranch— con la palabra griega suchus, que significa cocodrilo. El epíteto expectatus alude directamente a esa expectativa científica: era el fósil esperado. Según la leyenda local, los rancheros del lugar usaban ese nombre siniestro para alejar a los forasteros de las operaciones de abigeato de los hermanos Archuleta."Quisimos rendir homenaje a esa historia pintoresca y al increíble papel que Ghost Ranch jugó en expandir nuestra visión del Triásico", afirmó en un comunicado el doctor Nate Smith, coautor del trabajo y director del Instituto de Dinosaurios del Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles. "También quisimos destacar cómo funciona el registro fósil: encontrar un shuvosáurido de principios del Triásico y otro de más tarde significaba que probablemente había más del período intermedio esperando ser descubiertos y descritos", remarcó. Lo más sorprendente de Labrujasuchus no es solo su postura bípeda, sino la similitud que presenta con los ornitomimosáuridos, dinosaurios del Cretácico de apariencia similar a los avestruces modernos. Ese parecido es producto de la evolución convergente: dos linajes completamente distintos llegaron a soluciones similares ante los mismos desafíos del entorno. La ironía es que los cocodrilos actuales —cuadrúpedos, pesados y repletos de dientes— son parientes de este animal que no tenía ninguna de esas características.El Triásico fue una época de experimentación evolutiva sin precedentes. En ese mundo convivían los lagerpétidos, primos bípedos de los dinosaurios cuyos parientes terminarían volando como pterosaurios; el Drepanosaurus, un reptil trepador con una garra de perezoso en las manos y otra en la cola prensil; y Vancleavea, un minitan acuático acorazado. Labrujasuchus se sumaba a esa galería de formas improbables con una receta propia: patas largas, brazos cortos y boca córnea."Vemos que muchas de las estrategias exitosas de los animales modernos y los dinosaurios no avianos surgieron primero en el Triásico, y los shuvosáuridos son un gran ejemplo de esa evolución convergente", señaló el doctor Alan Turner, autor principal del estudio. "El bipedalismo es sin duda un camino poco usual para los parientes de los cocodrilos, pero es un camino bien transitado por los dinosaurios y luego por las aves. Evidentemente funcionó para estos animales", destacó. Ghost Ranch, 20 años de excavacionesEl descubrimiento llega en un momento simbólico para el sitio. Este verano se cumplen 20 años desde que el doctor Smith y sus colegas comenzaron las excavaciones en Ghost Ranch, un rancho del norte de Nuevo México hecho famoso por las pinturas de Georgia O'Keeffe y sus badlands de colores intensos. El lugar alberga cuatro canteras activas donde paleontólogos y voluntarios trabajan cada temporada para extraer fósiles del Triásico tardío, en particular de la denominada Cantera Hayden."Este verano es el vigésimo aniversario de que Nate y sus colegas vinieran a hacer excavaciones en Ghost Ranch, y estamos muy orgullosos de jugar un papel central en hacer posible esa investigación increíble", afirmó Joanne Lefrak, directora de Experiencia e Impacto Social del Ghost Ranch Education and Retreat Center. "Ya sea que los visitantes vengan por su paisaje icónico y su sanación espiritual o por la historia antigua, Ghost Ranch es un lugar como ningún otro en el planeta", sostuvo. Los fósiles recuperados allí se destacan por su calidad de preservación, lo que permite a los investigadores reconstruir no solo la anatomía de los animales sino también las relaciones evolutivas entre grupos que, durante el Triásico, aún estaban definiendo sus formas. Labrujasuchus expectatus es el resultado más reciente de ese trabajo acumulado a lo largo de dos décadas.