Más contenidoEn un mundo donde la IA avanza más rápido que sus reglas, la ética empresarial se vuelve urgente.Colombia ocupa el puesto 99 en percepción de corrupción, según Transparencia Internacional Foto: Compensar27.05.2026 10:00 Actualizado: 27.05.2026 10:00

Las empresas reconocidas por sus buenas prácticas éticas superaron a sus pares en desempeño bursátil en un 8,2 % durante los últimos cinco años. Así lo afirma Ethisphere, organización global especializada en estándares de ética empresarial. Una cifra que expresa algo que algunos directivos ignoran: apostar por la ética y la transparencia también impacta los resultados de negocio.El contexto colombiano le da aún más peso a ese argumento. El Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025 de Transparencia Internacional ubicó a Colombia en el puesto 99 entre 182 países, con una calificación de 37 sobre 100. Una caída de siete posiciones frente al año anterior que mantiene al país por debajo de los 50 puntos, nivel que el organismo asocia con problemas graves de corrupción.El resultado refleja el entorno en el que hoy operan las empresas colombianas: un escenario donde la confianza es cada vez más difícil de construir y sostener. Los escándalos éticos, tanto locales como internacionales, han debilitado la credibilidad institucional y elevado las exigencias de inversionistas, clientes y colaboradores, quienes demandan mayor coherencia, integridad y transparencia por parte de las organizaciones con las que se relacionan.Para Faisuly Rodríguez Pérez, gerente de Riesgo Corporativo y Cumplimiento de Compensar, "la ética y la transparencia no son un costo ni un acto de buena voluntad. En nuestro caso, son dos palancas que garantizan que afiliados, clientes, colaboradores y aliados quieran mantenerse con nosotros. La confianza construida sobre estos pilares es el verdadero motor de la competitividad", aseguró Rodríguez.En línea con esta visión, Compensar —reconocida entre las once empresas colombianas con mejores prácticas en transparencia, integridad, ética y anticorrupción, según la más reciente Medición de Gestión Empresarial de Riesgos de Corrupción (MGERC) 2025 de Transparencia por Colombia— considera que la sostenibilidad empresarial y la generación de valor solo son posibles cuando las relaciones se construyen desde la credibilidad, la coherencia y la confianza.“La ética define lo que hacemos y la transparencia cómo lo mostramos. Son dos conceptos que no pueden operar por separado, porque la coherencia entre ambos es la que construye credibilidad y fortalece la confianza con los grupos de interés”, añadió Rodríguez.Siguiendo con la vocera de la entidad, para avanzar en ese propósito, las organizaciones deben trabajar en tres frentes. El primero es el liderazgo desde la alta dirección: la ética se modela, no se decreta, y los directivos deben ser los primeros en cumplir las políticas, declarar conflictos de interés y someterse a los controles.El segundo es contar con marcos normativos actualizados (códigos de ética, políticas anticorrupción, canales de denuncia con protección al denunciante y procesos de debida diligencia) que no queden en papel, sino que se apliquen en la operación diaria. El tercero, es promover una cultura sostenida por formación y comunicación continua en todos los niveles de la organización.La confianza en tiempos de IALa acelerada adopción de herramientas de inteligencia artificial abrió un nuevo desafío para las organizaciones: garantizar que estas tecnologías operen bajo los mismos principios éticos y de transparencia que orientan el resto de la compañía. El reto cobra aún más relevancia en un contexto donde el avance tecnológico ocurre, en muchos casos, más rápido que los marcos regulatorios y de supervisión.Para Rodríguez existe una premisa fundamental: la tecnología amplifica la cultura empresarial existente. “Si una organización tiene una cultura ética sólida, la inteligencia artificial se convierte en una palanca de desarrollo. Pero, si no existen principios claros, la tecnología también puede amplificar riesgos”, explicó.Bajo esta visión, Compensar ha definido principios de actuación para un uso responsable de la IA, incluyendo políticas sobre qué procesos pueden automatizarse y cuáles requieren supervisión humana. A eso se suman principios de equidad y no discriminación, para evitar que los modelos reproduzcan sesgos que afecten a poblaciones vulnerables, y criterios de trazabilidad y auditabilidad, de manera que los procesos automatizados puedan explicarse, revisarse y ajustarse de forma permanente.De la cultura ética a los resultadosCompensar cuenta con un Programa de Ética y Transparencia orientado a prevenir, identificar y corregir situaciones inusuales, conductas inapropiadas o posibles incumplimientos por parte de colaboradores y terceros vinculados a la organización.Al cierre de 2025, el 98% de los colaboradores había firmado una carta de compromiso ético individual y el 99% de las declaraciones de conflictos de interés y relaciones de parentesco fueron gestionadas, lo que corresponde a cerca de 14.000 colaboradores.De igual forma, el 100% de los casos recibidos a través de los canales de denuncia fueron atendidos e investigados, mientras que el programa alcanzó un cumplimiento del 92% en las actividades definidas. A esto se suma un avance del 87% en procesos de debida diligencia aplicados a colaboradores en cargos críticos y un 80% de aprobación en el curso de ética e integridad, extendido también a proveedores. En total, el programa alcanza a más de 17.800 personas, entre colaboradores y proveedores activos en las regiones donde opera Compensar, especialmente en Cundinamarca.Construir una cultura ética no es un reto exclusivo de las grandes compañías. Hoy, cualquier empresa (sin importar su tamaño o sector) puede verse afectada por riesgos de corrupción, conflictos de interés o prácticas que comprometan su reputación.El costo de un solo hecho puede ser mucho mayor que la inversión necesaria para prevenirlo. De ahí que fortalecer la integridad ya no es solo cumplir una norma, también es una decisión que incide en la fidelización de clientes, la atracción de talento, la relación con inversionistas y la construcción de alianzas duraderas.“Hoy Colombia necesita, más que nunca, que el empresariado lidere esta transformación. Cada decisión ética que toma una empresa contribuye a elevar los estándares del entorno empresarial y social. Si avanzamos juntos, no solo construiremos compañías más confiables, sino también un país más confiable”, concluyó Faisuly Rodríguez Pérez, gerente de Riesgo Corporativo y Cumplimiento de Compensar. Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.