Cuando la menopausia y la andropausia coinciden, la pareja puede sufrir cambios rotundos en su universo sexual. Estas variaciones, en medio de tantas modificaciones –tanto a nivel físico como emocional- no resultan extrañas. Tal evento es tan común que, de hecho, tiene nombre propio.“La couple pause es un fenómeno clínico y social que describe el distanciamiento, disminución o cese de la intimidad sexual y física en parejas de mediana edad, gatillado principalmente por el impacto simultáneo de las transiciones hormonales (menopausia y andropausia) y sus consecuencias. No implica una pérdida de amor o una ruptura afectiva, sino una pausa o redefinición de la dinámica erótica debido a factores biológicos y emocionales compartidos”, explicó a Clarín la psicóloga y sexóloga Analía Urretavizcaya.Lucía Díaz, psicóloga especialista en terapia de parejas y sexóloga, coincidió: al hablar de la couple pause se refirió a “un momento —a veces gradual, a veces abrupto— en el que una pareja entra en una especie de pausa en su vida sexual y erótica. Es un silencio íntimo que puede durar semanas, meses o incluso años, y que muchas veces transcurre sin que la pareja lo nombre ni lo trabaje conscientemente”.En ese marco, destacó que, “a diferencia de lo que ocurre con la menopausia individual, la couple pause es un fenómeno vincular: no le pasa a una persona, le pasa al vínculo. Y como tal, requiere ser abordado en pareja”.No se trata de casos excepcionales, sino todo lo contrario. Urretavizcaya mencionó que la gran mayoría de las parejas estables que transitan los 40 y 50 años o más experimentan este proceso. “Tradicionalmente, la menopausia y la andropausia se han abordado de forma aislada, pero la sexología actual demuestra que los cambios físicos de uno de los miembros alteran inevitablemente la vida íntima de ambos, cronificando períodos prolongados de abstinencia sexual”, señaló.Como consecuencia, agregó, el sufrimiento emocional de esta etapa suele manifestarse a través de frases cargadas de frustración, culpa, miedo al abandono o pérdida de identidad. Y, al no hablarse abiertamente, estos pensamientos se quedan en la mente de cada miembro de la pareja en forma de reproches internos.“Couple pause”, un fenómeno comúnEste fenómeno es tan común, que Díaz destacó: “Como responsable de las admisiones en un equipo de sexólogos y terapeutas de pareja puedo afirmar que es uno de los motivos más frecuentes de consulta. Lo propio de estas consultas es que rara vez llegan diciendo ‘dejamos de tener sexo’. En general, llegan refiriendo que se sienten distantes, que ya no se conectan, que la rutina los aplastó”.Federico Rinaldi, psicólogo, sexólogo y miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (SASH), enfatizó que es importante tener en cuenta que la sexualidad está profundamente condicionada por los cambios del ciclo vital. “Por definición, la sexualidad es una dimensión central de la vida humana, presente desde el nacimiento hasta el final de la vida, y mediada por factores psicológicos, sociales, biológicos, económicos, legales, culturales y religiosos”, dijo.En ese sentido, “la capacidad de adaptación que tengamos frente a los cambios que aparecen a lo largo de la vida tendrá una relación directa con el nivel de satisfacción con el que podamos vivir nuestro erotismo. Quizás el desafío no sea sostener una sexualidad idéntica a lo largo del tiempo, sino aprender a construir una sexualidad posible, flexible y valiosa para cada etapa de la vida y de la relación”, aseguró.Analía Urretavizcaya coincidió: “Es indispensable y profundamente sano aceptar que la sexualidad pasa por distintas etapas. La idea de que la sexualidad debe mantenerse idéntica a la de los 20 años es un mito social dañino”.La especialista explicó que “aceptar que el erotismo madura no significa resignarse a una vida sin placer, sino entender que la sexualidad transita desde una fase puramente hormonal, novedosa y más reproductiva hacia una intimidad basada en la ternura, la conexión emocional y la complicidad. Quitarse la presión de ‘cumplir’ con ciertos estándares de frecuencia o rendimiento permite disfrutar de una madurez sexual mucho más libre, relajada y satisfactoria”.Por eso, resaltó, para transitar saludablemente esta etapa es importante desactivar la presión y reconstruir el puente de la intimidad desde una perspectiva más madura.3 preguntas fundamentales sobre vínculos y sexualidadA modo de recomendación, Rinaldi sostuvo que resulta útil detenerse y preguntarse –a nivel sexoafectivo- qué consideramos valioso para nuestro presente y nuestro futuro. Y enumeró 3 preguntas fundamentales:¿Qué tipo de vínculos deseo construir?¿Cómo sería para mí una vida sexual valiosa?¿Qué estoy haciendo hoy para acercarme a aquello que anhelo?El representante de la SASH enfatizó que la reflexión medida puede transformarse en una aliada en la búsqueda del bienestar. “Y una vez que logramos identificar cuáles son nuestras áreas más flexibles y cuáles son más rígidas -junto con los valores que organizan nuestros vínculos- aparece otro desafío fundamental: aceptar ciertos patrones relacionales propios de las parejas en los contextos actuales”, afirmó.Pensar en estrategias de cambio es posible únicamente después de este trabajo de registro y aceptación, aclaró.Abordaje en la “couple pause”: 4 factores esencialesAnalía Urretavizcaya reiteró que en la couple pause el abordaje debe ser integral y se debe concebir a la pareja como un equipo, no como dos individuos con problemas separados. En ese contexto, hizo hincapié en 4 factores:1- Comunicación sin reprochesHablar abiertamente sobre los cambios físicos (como el dolor coital o la dificultad de erección) para evitar que el desinterés biológico se malinterprete como falta de atracción o amor.2- Enfoque médico conjuntoConsultar a especialistas en ginecología, urología o endocrinología para evaluar alternativas como terapias de reemplazo hormonal, medicación para mejorar el flujo de sangre o lubricantes específicos.3- Ampliar el concepto de intimidadDescentrar el encuentro sexual de la penetración. Redescubrir el erotismo a través de masajes, caricias, besos y juguetes sexuales que no exijan un alto rendimiento físico.4- Terapia de pareja o sexologíaAcudir a profesionales ayuda a desactivar la ansiedad de desempeño y los círculos viciosos de evitación, concluyó la profesional.La intensidad del deseo en la parejaOtro fenómeno frecuente en esta etapa de la vida, mencionó Federico Rinaldi, es la disritmia sexual. “Que el deseo no tenga la misma intensidad en ambos miembros de la pareja suele ser más la norma que la excepción. La idea de un deseo espontáneo, simultáneo y permanentemente sincronizado responde muchas veces a una narrativa romántica heredada de otras épocas”, aseguró.Según el especialista, “el anhelo de vivir ese tipo de encuentros tiene sentido, porque cuando ocurren pueden resultar profundamente gratificantes. El problema es que, en la vida real, rara vez suceden de manera completamente espontánea”.Así, enfatizó que en general, cuando dos personas logran encontrarse eróticamente en un mismo momento, suele existir previamente cierta predisposición. Los requisitos para ello, detalló, son:Tiempo compartido.Escucha.Disponibilidad.Juego.Cortejo.Interés genuino por el otro.“Cuando ambos logran conectarse desde ese lugar, toda esa disposición emocional y vincular suele dar frutos. El deseo, entonces, suele ser más responsivo y contextual que lineal y automático”, cerró.Por su parte, Díaz añadió: “En terapia trabajamos para que la pareja halle un punto de encuentro que no implique que ninguno ceda permanentemente: ni el que desea más renuncia a su erotismo, ni el que desea menos se fuerza a algo que no quiere. Eso requiere comunicación, creatividad y, sobre todo, salir del modelo de sexualidad que muchos aprendieron —coital, genital, rendimiento— para abrirse a una experiencia erótica más amplia y más propia”.Cómo desactivar la pausaLa couple pause, como su nombre lo indica, no es el fin sino sólo una pausa, resaltó Analía Urretavizcaya. En esa línea, recomendó:1- Gestionar espacios y tiempos de encuentrosAgendar la intimidad: no esperar a que el deseo surja de forma espontánea. Reservar un día y hora en la agenda quita la incertidumbre y ayuda a preparar mental y físicamente el encuentro.Separar afecto de sexo: practicar el contacto físico diario (abrazos, tomarse de la mano, besarse al despedirse) dejando claro de antemano que ese contacto no tiene el objetivo de terminar en la cama. Esto elimina el miedo al rechazo y la evitación.Rediseñar las citas: salir de los lugares habituales. La novedad activa la dopamina en el cerebro, un neurotransmisor clave para despertar el deseo que suele adormecerse con la rutina.2- Ajustar la actitudDesterrar la “meta” del orgasmo: cambiar el enfoque de una sexualidad orientada al resultado (llegar al orgasmo o lograr una penetración perfecta) por una orientada al proceso (disfrutar de la piel, las sensaciones y el momento).Normalizar las dificultades: si se pierde una erección o aparece una molestia física, no dramatizar ni dar por terminado el encuentro. Tomarlo con naturalidad, descansar, cambiar de actividad o simplemente quedarse abrazados.Validar el ritmo del otro: evitar frases como “ya no me buscás” o “siempre estás cansado/a”. Cambiar el reproche por la curiosidad: “¿Cómo te estás sintiendo últimamente con tu cuerpo?” o “extraño nuestra complicidad”, “¿cómo te gustaría que nos acerquemos?”.3- InnovarPriorizar la comodidad física: incorporar almohadas de posicionamiento para evitar dolores articulares, mantener la habitación a una temperatura fresca si hay sofocos y usar siempre lubricantes de base acuosa o aceites naturales de calidad.Redefinir los tiempos: en la madurez, el cuerpo necesita más tiempo para excitarse. Aprovechar más los juegos previos, las caricias y la estimulación verbal antes de intentar cualquier otra práctica.Explorar juguetes sexuales: el uso de vibradores o estimuladores puede compensar la disminución de la sensibilidad física o la intensidad de la respuesta hormonal de ambos de manera lúdica. Las parejas de mediana edad pueden adaptar su vida sexual pese al impacto de los cambios físicos, psicológicos y sociales.Analía Urretavizcaya, Lucía Díaz y Federico Rinaldi forman parte del Equipo Psisyp - Sexualidad y Pareja. En Instagram, @sexualidadpareja.