Que la Generalitat Valenciana pueda proponer y aprobar en las Corts Valencianes unos nuevos presupuestos para 2026 es una buena noticia. Disponer de una cuentas en la que se reflejen objetivos de inversiones y posibilidad de ingresos es fundamental para la gestión de una administración, más aún en el caso de la valenciana atacada por la insuficiencia financiera, con gastos pendientes de la dana y con graves dificultades para maniobrar y para aumentar recursos en casos como el actual conflicto con el profesorado. Pero el pacto alcanzado a tal fin con Vox supone para el PP valenciano asumir gran parte del marco en el que la derecha extrema quiere desarrollar las políticas públicas: desde la presuntamente ilegal “prioridad nacional” para acceder a ayudas públicas hasta ese nuevo recorte a las patronales y sindicatos anunciado hoy por el síndic Vox, José María Llanos.El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, junto al portavoz parlamentario de Vox, José María Llanos.Generalitat ValencianaQue haya sido el propio Llanos quien haya dado a conocer el acuerdo de presupuestos ya es significativo de la capacidad que tiene Vox para condicionar la escenografía de los actos en los que se siente protagonista. Y aún no conocemos la letra pequeña, la de las partidas que se verán aumentadas y recortadas y que pueden deparar nuevas sorpresas tal como sucedió en las anteriores cuentas, que castigaron, y mucho, la promoción del valenciano o a la cooperación, como ejemplos.Es indudable que Llorca necesitaba estas cuentas para legitimar su presidencia, una manera de reforzar su liderazgo en la institución y en el partido a falta de un congreso regional, del que aún no se tiene noticia, que lo ratifique como presidente de los populares valencianos. Pero al final, la Comunidad Valenciana, que fue la primera en cerrar un pacto con Vox tras el 28-M, ha seguido la dinámica ensayada en Extremadura, Castilla-León, Aragón y ya veremos Andalucía, cediendo el PP a las políticas que la derecha extrema quiere imponer , en un futuro, en toda España si de ello depende la presidencia de Alberto Núñez Feijóo. Con un añadido que hoy contamos, a diferencia de esas autonomías, la idea de la “prioridad nacional” formaba parte del relato, en el caso valenciano estará contemplada sobre el papel de unos presupuestos que se quieren aprobar antes de que se inicien las vacaciones de agosto.El president mantiene unas excelentes relaciones con la cúpula de Vox. Fue él quien negoció los anteriores pactos con el partido de Santiago Abascal, y esta vez ha vuelto de confirmar que la comunicación en Valencia entre ambas formaciones es fluida. Pero por esa misma razón hubiera sido deseable que Llorca frenara esa vocación que tiene Vox, a través de los acuerdos, de imponer sus máximas que, al fin, solo benefician a una derecha extrema que suele crecer cuanto más protagonismo institucional alcanza. Y cuyo objetivo final es, no lo olvidemos, atrapar o desplazar al PP.Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991