Hace cuatro días, el president Salvador Illa logró aprobar sus primeros presupuestos sociales. Unas cuentas que estaban prorrogadas desde el 2023, al igual que sucede con los presupuestos generales del Estado (PGE) en el Congreso. Y ya saben que lo que es bueno para Catalunya lo es también para el resto del Estado. Una tesis que en esta sala de guerra hemos defendido tanto para la amnistía como hoy hacemos para unos PGE. La política trata sobre garantizar los proyectos de vida que facilitan precisamente unos presupuestos. De eso va realmente todo. Y el sí a los PGE lo cambia todo. También sondeos como el que publicamos ayer en el que la izquierda, por ejemplo, pasa de 152 escaños a 123. Junts necesita esos presupuestos para no partirse en dos ante Aliança Catalana.El ejemplo, el modelo y el camino lo enmarca Catalunya, siempre andamio institucional de España y antecedente de todo. Se necesitan unos presupuestos aprobados para iniciar un nuevo ciclo político. La actualización anual de las cuentas es el eje principal de la acción política de cualquier mayoría, ya sea municipal, autonómica o nacional. Y estos no serán unos PGE más: son técnicamente la carta de presentación con la que el bloque progresista, plurinacional y periférico atenderá a las próximas elecciones.Por ello no caben medias tintas; los PGE se tramitan para aprobarse, no para guardarse en un cajón. Caer en la tentación de convertir el proceso en una escenificación táctica como quiere el Madrid DF, esperando a que el rival muestre su punto débil como en un combate de esgrima, sería un mal negocio. Optar por esa estrategia no haría sino incrementar la desafección y el desgaste de todos los integrantes de la mayoría de la investidura, quedándose sin asunto electoral. Si de lo que se trata, pues, es de ganar el relato para reforzarse en las elecciones, lo que se terminará es por reforzar a los gobiernos PP-Vox (en adelante Consorcio ). No estamos en el 2019. Han pasado ocho años. No aprobar los PGE penalizará a todos.Respondan desde el corazón: ¿con qué credibilidad una mayoría transversal, plurinacional y periférica que durante cuatro años se ha mostrado incapaz de acordar unos presupuestos pedirá el voto para cuatro más? ¿Con que mimbres harán campaña, por ejemplo, para la Generalitat si el PSOE y Compromís son incapaces de llegar a un acuerdo presupuestario para España si vamos finalmente a generales anticipadas por la incapacidad de acordar entre diferentes? ¿Qué significará llegar a las elecciones municipales y autonómicas sin unos presupuestos generales aprobados, mientras que el Consorcio llega totalmente engrasado tras los cuatro caucus de la derecha? ¿Qué mensaje se envía a la izquierda en Asturias, Andalucía, Extremadura, Madrid, Navarra o Euskadi con tamaña derrota e indefinición, con tanto patadón y balón en el aire? ¿Por qué no se baja ya, de una vez, el balón al suelo y los centrocampistas organizan el juego?Miriam Nogueras pasa por delante de Pedro Sánchez y Carlos Cuerpo en un plenoEl sí a los presupuestos lo cambiará todo. Introducirá la movilización de casi 1.500.000 de electores en el comportamiento de voto en el 2027. Los presupuestos nos dan una idea de cuántas Españas pueden caber en esta España. Si los presupuestos siguen una lógica presidencialista, embarrancarán. Pero si, por el contrario, se va directo a su aprobación escuchando y siguiendo una lógica parlamentaria de a por todas, que es lo que falta aunque se aprueben leyes y se convaliden reales decretos, habrá 1) una seria posibilidad para demostrar que hay un modelo de país para el futuro que puede revalidarse el próximo año frente al Consorcio; 2) que el fin de ciclo electoral es más un relato del Madrid DF que un acto, y 3) que la mayoría parlamentaria en la que caben todos se sabe defender frente a los gobiernos de prioridad nacional. Los presupuestos nos remiten a la tensión presidencialismo contra parlamentarismo, nos llevan a un final definitivo de ciclo electoral o a la obertura de un nuevo ciclo político, a la posibilidad de tener una campaña a favor en municipales y autonómicas para todos los candidatos y cargos de todas las formaciones que aprueben estas cuentas. Hay necesidad de unos presupuestos políticos y sociales que sirvan como regreso al Congreso. Piensen por un momento que hay presupuestos. ¿Creen que el Consorcio querría elecciones inmediatamente? Pues se trata de aprobar los presupuestos y convocar generales entre todos.Next weekCuentas negociadasLa negociación parlamentaria como lugar de encuentro entre diferentes es tractora para los objetivos de cada candidato-partido. Pedro Sánchez aquí no es protagonista, sino el clavo del abanico plurinacional y transversal. Unos presupuestos sociales dan convicción para un nuevo tiempo frente al agonismo actual que aburre y debilita. Cada paso es importante: el proyecto de cuentas públicas debería llegar negociado y no ser un texto ya hecho para negociar a posteriori. Importante diferencia. La lógica parlamentaria es el motor del nuevo Ferrari rojo.El ojo de halcónMás IllaCatalunya vuelve a tener presupuestos en vigor. Este es un requisito imprescindible para que Salvador Illa pueda completar la legislatura catalana y llegar al año 2028. Si lo logra, será el primer presidente de la Generalitat de Catalunya que agota su mandato desde que lo hizo otro socialista, José Montilla, entre el 2006 y el 2010. La vida y la política son círculos. En un contexto de todos dentro y pasando página, aunque en Madrid DF haya quien proteja los libros antiguos como en la abadía de El nombre de la rosa.
El sí a los presupuestos lo cambia todo, por Iván Redondo
Hace cuatro días, el president Salvador Illa logró aprobar sus primeros presupuestos sociales. Unas cuentas que estaban prorrogadas desde el 2023, al igual que sucede con los presupuestos generales del Estado (PGE) en el Congreso. Y ya saben que lo que es bueno para Catalunya lo...











