Nos ponemos nuestros zapatos preferidos y sentimos un ligero pinchazo en el dedo gordo del pie. Miramos los dedos y vemos una zona roja e hinchada donde la uña se clava en la piel. Probablemente, se trate de una uña encarnada, o lo que se conoce en términos médicos como onicocriptosis, una de las afecciones más frecuentes en podología y una causa de habitual de dolor e inflamación en el pie, según el Consejo General de Colegios Oficiales de Podología (CGCOP).
Aunque pueda parecer una molestia menor, una uña encarnada puede convertirse en un verdadero problema, con un fuerte dolor de pie que se complica con una infección si no se trata de forma adecuada.
Uñas encarnadas: cuando la uña crece mal
En una uña encarnada, “el borde de la uña se introduce en la piel que la rodea, provocando inflamación y dolor. Aunque puede aparecer en cualquier dedo, lo más habitual es que afecte al dedo gordo del pie”, explica Ignacio Rodríguez, podólogo y cofundador de Podólogos Amores y Rodríguez.
En lugar de que la uña crezca sobre la piel, lo hace hacia adentro. El cuerpo la trata como un agente extraño, como una especie de astilla que no podemos extraer. Esto desencadena una respuesta inflamatoria, el dedo del pie se enrojece, se calienta y se inflama.










