OpiniónAhora me propongo conversar con el diablo, en mis castas noches de insomnio. Pero no sé si invocar a Belcebú, o a Belial, o a Asmodeus, o a Satán.COLUMNISTA Y POETA26.05.2026 22:01 Actualizado: 26.05.2026 22:01 Secundado por mi mujer, desde hace casi 10 años hice construir La Montaña Mágica, una especie de morada de monje no exenta de sibaritismo, pues no soy san Antonio, como lo era mi hermano recién extinto, en las afueras de Villa de Leyva, en el remanso de la montaña con laguna sagrada de Iguaque. Los lindes del paraíso muisca donde Bachué con su hijo iniciaron el poblamiento de la tierra. Allí he desplegado con todo esplendor mi espesa biblioteca, mi estridente discoteca, y por las amplias paredes mi esplendorosa pinacoteca. Las carpetas con mis archivos de poemas, cuentos, manifiestos, columnas de prensa, cartas de amor y de las otras, copias antiguas de textos míos y de mis amigos cercanos.Sentado a mi escritorio, frente a mis dos computadores cómplices, tratando de organizar los libros a publicar —que para eso me han resultado editores—, con un buen vaso de vino tinto al alcance de manos y labios, con Agatha ronroneando a mis pies, veo que doce tomos son suficientes para dejar cuadrada una obra testimonial, Los días contados, aunque son muchos los que he perdido por no saber manejar bien mi aparato. Porque he contado desde mis nacimientos a la vida y al amor y al compromiso social y a la poesía, hasta mis pasiones equívocas, mis coronaciones de espinas, mis crucifixiones rosadas y mis resurrecciones y ascensiones al sitio donde me encuentro.Vuelvo a repasar los libros que me forjaron para ver de ajustar mi fraseo. Abro por ejemplo Trópico de Cáncer, cuya primera frase reza: “Vivo en la Villa Borghese. No hay asomo de mugre en ninguna parte, ni una silla que no esté en su sitio. Estamos completamente solos y estamos muertos”. Renuncio a imitar tal estilo. Tengo mucho polvo en mis páginas memoriosas y las sillas dan vueltas a mi escritorio. Y sobre todo me siento más vivo que nunca, aunque sé que por cualquier nimio motivo puedo caer, y quién sabe si tenga piso debajo.Prefiero utilizar expresiones como las del beatnik europeo: “Las muchachas están en los archivos de la policía. La tripulación en la cárcel. Yo soy el único hijueputa que queda para referir la historia”. La utilizaré como epígrafe en Geniales, locos y peligrosos. Los nadaístas de Colombia, que me publicará la Universidad de Envigado. Pues con ese eslogan nos cobijó desde un principio Gonzalo Arango, y nosotros creímos que hablaba en serio. Pero hay que ver que solo nos hicimos los locos y de peligrosos no tuvimos ni un pelo ni una navaja.Tengo mucho polvo en mis páginas memoriosas y las sillas dan vueltas a mi escritorio. Y sobre todo me siento más vivo que nunca, aunque sé que por cualquier nimio motivo puedo caer.Mañana debo enviar esta columna, que me servirá de borrador para un nuevo capítulo de la saga. Casi cuarenta años escribiéndola en este y en otros medios. Por ello he alcanzado tanto kilometraje literario con mi tecleo. Los que me siguen con los ojos lectores, que me he dado cuenta de que no son pocos, recordarán que durante por lo menos tres años, hasta hace dos, casi todos mis temas estaban referidos a la muerte. Era ella quien me visitaba en la sala del primer piso durante horas de la noche mientras mi esposa a pierna suelta dormía, y llegamos a tener una empatía que me llevó a conocer una muerte que tal no fue, pero me sirvió para vivir la experiencia.Ahora me propongo conversar con el diablo, en mis castas noches de insomnio. Pero no sé si invocar a Belcebú, o a Belial, o a Asmodeus, o a Satán, o a Abadón, o a Astaroth. Ya sé. Voy a invitar a Mammon, encargado de los tentadores, de los tramposos y de los embaucadores.Es medianoche. Aparece. No tiene pinta de diablo. Más bien parece un abogado costeño. Le cedo mi silla. Le ofrezco un trago. Dice que no bebe y que no lee, y que por tanto le disculpe el no conocerme. Que lo único que quiere es recomendarme que vote el domingo por De la Espriella, que es el candidato de los demonios para que Colombia se vuelva mierda. Le digo que se retire o la tiro los perros. Me contesta que puede calcinarlos igual que a mí. Invoco a mi ángel providencial de la guarda y Mammon se va retirando. La otra semana, de acuerdo con los resultados electorales, invocaré a otro demonio, esta vez a un súcubo, a Lilith, la primera mujer de Adán, la que no podía hacer el amor sino encima. Para celebrar que triunfó Cepeda. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. 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