EntrevistaEl candidato presidencial habla sobre la jornada electoral del domingo 31 de mayo. Sergio Fajardo es exalcalde de Medellín y exgobernador de Antioquia. Foto: Sergio Cárdenas26.05.2026 23:01 Actualizado: 26.05.2026 23:01

Esta es la tercera vez que Sergio Fajardo busca llegar a la Casa de Nariño, y no pierde el entusiasmo. A pesar de que las encuestas no le favorecen y el trote de la campaña es brutal, a cuatro días de la primera vuelta luce relajado, atento, con la convicción –o la ilusión, dirán algunos– de que la remontada es posible. Y, según dice, más allá de la vanidad, está de nuevo en la contienda presidencial porque le preocupa no solo la división actual de la sociedad, sino la rabia, el resentimiento y la incertidumbre que ha visto al recorrer el país, y que hace que esta campaña sea muy distinta de las anteriores.Aunque lo acusan de arrogante o de inflexible, lo que nadie puede negarle es su coherencia. Una coherencia tan sostenida en el tiempo que muchos terminan confundiéndola con obstinación, con terquedad. Lo critican por no buscar alianzas con los clanes de siempre, con los caciques, con los políticos de la vieja guardia, pero él recuerda que no siempre ha jugado de titular: en 2010 fue fórmula vicepresidencial de Antanas Mockus, en la famosa Ola verde que ilusionó a medio país. Lo que sí es cierto es que ha hecho política sin amangualarse, y que a esos clanes tradicionales no los ha abrazado sino que los ha derrotado en las urnas.Sergio Fajardo Foto:Milton DíazEn materia de gobierno es, sin duda, el más experimentado de esta contienda: exalcalde, exgobernador, doctor en matemáticas, profesor, investigador, periodista. Un colombiano preocupado por su país, dicen los suyos; un candidato que no les presta atención a las encuestas, dicen los otros. Pero lo cierto es que él no repara en los rótulos con los que tratan de etiquetarlo ni cae en las confrontaciones, porque, ante todo, quiere ser un presidente que una al país.¿Por qué insistir tanto en ser presidente? Este es su tercer intento…Por convicción. Yo entré a la política cuando ya estaba grande –hace 26 años y medio–, tenía 43 años. Yo no pertenecía a este mundo, pero me preocupaba por lo público. Escribía columnas y estaba interesado en nuestro país. Hasta que llegó un momento en que, con un grupo de personas en mi ciudad dijimos: vamos a participar en política, vamos a organizar un movimiento cívico ciudadano en Medellín, vamos a ganar las elecciones, vamos a transformar esta ciudad. Y aquí estamos. Por esa razón entré a la política y a lo público, y descubrí que la política es el espacio donde se puede transformar una sociedad, y quien entra a la política no sale. Y desde ese día hasta el día de hoy hemos caminado por una línea recta: de acuerdo con unos principios, una forma de entender los problemas profundos de esta sociedad, de saber transformarlos, de organizar los equipos, de mostrar que esta sociedad se puede cambiar, se puede transformar. Es mágico. La política tiene unas caras maravillosas y por eso estoy aquí, después de todos estos años. Por amor a este país. Yo voy a cumplir 70 años en pocos días y estoy acá porque quiero a Colombia, porque creo que la política tiene sentido, porque yo creo que nosotros tenemos las respuestas para nuestro país.¿Dónde terminan los principios y comienza la terquedad?He actuado de acuerdo con unos principios, de acuerdo con una frase que me permite describir la manera como yo actúo en la vida: son los medios los que justifican el fin. En contraposición a “el fin justifica los medios”; el todo vale. Esa ha sido mi forma de vivir y de entender. Y por eso yo puedo hablar de coherencia y consistencia. Hay gente que se fastidia con eso, porque dicen: “…la superioridad moral, él se cree el mejor, se cree que es el único bueno”… Y se mortifican por ese tipo de cosas.Sergio Fajardo, candidato presidencial. Foto:Sergio FajardoAhora, en el 2010, yo fui el candidato a la vicepresidencia con Antanas Mockus, en la Ola verde. Gran momento en Colombia, lindo momento. Fue una ilusión. Después, en el 2018, escogí a Claudia López para que fuera mi candidata a la vicepresidencia, con Jorge Robledo y Antanas Mockus, encabezando listas para el Congreso. Casi. El profesor. En el 2022 estuvimos en una coalición con un montón de personas –yo participé en la coalición con un nombre lindo: Coalición Centro Esperanza–, gané la consulta y fue una amargura. Y ahí estuve con un montón de personas. He recorrido diferentes etapas. En este 2026, la campaña más difícil de toda mi vida, tengo el espíritu tranquilo, estoy en paz conmigo mismo. He aprendido muchas cosas y estoy haciendo esto con alegría, con energía, con convicción, luchando por lo mismo por lo que he luchado toda la vida. Esa ha sido mi ruta; la ruta que hemos seguido con muchas personas, tantas personas voluntarias. Entonces, la terquedad es insistir. Yo soy terco, sin duda. Pero aquí vamos, y en este segundo estamos luchando hasta el último minuto del 31 de mayo.¿Qué ha habido de distinto en esta campaña?Dos o tres cosas. Una: Colombia es totalmente distinta. Yo no creo que haya ningún candidato a la presidencia que haya caminado el país como lo he caminado; desde el 2010 hasta el día de hoy. Y yo no llego en helicópteros, no me montan en tarimas, no tengo vidrios blindados que me protegen. Nunca me han llenado una plaza. Nada. He estado a pie. Y esta es una Colombia totalmente distinta; amarga, con rabia, con resentimiento, con mucha incertidumbre. Es muy distinta a la Colombia que yo había visto en todas las oportunidades anteriores. Es la Colombia más difícil, y estas elecciones sí van a ser las más importantes en mucho tiempo. El próximo gobierno va a ser el gobierno más difícil en épocas recientes. No tengo duda de que este es el más difícil de todos, con una polarización que no habíamos visto; una polarización tremenda. Por ejemplo, la semana pasada, enfrente de la casa del expresidente Álvaro Uribe, llegaron unas personas del Pacto Histórico al sector de Llano Grande, en Rionegro, Antioquia, a pintar un mural con una nueva cifra de falsos positivos que dio la JEP. El expresidente Uribe, apenas supo, se devolvió para allá, y cuando llegó a ese lugar había un montón de gente del Pacto Histórico pintando. Y llega Álvaro Uribe y dice: “Si se van a meter con mi familia, primero me tienen que matar”. Y eso era un tumulto. Había un señor del Centro Democrático con bates, con palos y otro, del otro bando, con cuchillo. Y después los comentarios entre Cepeda y Uribe. Esa Colombia, ese pedacito –yo lo he repetido ya no sé cuántas veces– me mostró: esta es la película que estamos construyendo en este momento, y esa es una película de horror para nuestro país. Y si eso es ahí, imagínense qué puede pasar. Una elección es un día, un gobierno son cuatro años, y esa confrontación está ahí. Y la segunda: yo. Me he seguido transformando en la vida. Me gusta, y estoy en paz, estoy contento, tengo el espíritu limpio, tengo energía, convicción, y por eso estoy acá, con las mismas ganas –o más ganas– que cuando arrancamos en Medellín a pie. Y parte de esa transformación, entrar al mundo digital. Aprendí a hablar en treinta segundos, a utilizar imágenes que no utilizaba, a burlarme de mí mismo, a responder, a hacer un montón de cosas. Y eso ha sido muy potente. Yo voy por muchos lados y la gente me dice: “me encanta el TikTok”. Es una forma de conectar con mucha gente.Candidato presidencial Sergio Fajardo. Foto:Sergio FajardoMás allá de lo formal, ¿qué ha aprendido sobre usted mismo? ¿Y qué ha aprendido usted sobre Sergio Fajardo en estas campañas?Voy a decir una frase muy linda de Richard Feynman, que fue premio Nobel de Física, que decía: “Enséñales a tus hijos pronto lo que aprendiste tarde en la vida”. Y yo no he dejado de aprender. Y parte de lo que yo aprendí como persona es que cuando decidí no escribir un libro ni empezar a contar las cosas que habían pasado en la coalición, me dije: “Me tengo que preocupar por mí, entender mi responsabilidad conmigo mismo. Y no me puedo preocupar por cambiar lo que no tengo que cambiar, y yo no tengo que guardar rencores. Yo no me voy a enfermar del rencor, ni de la rabia, ni de la nostalgia”… Entonces, eso me ha servido, y eso toma tiempo. Desde que lo asumí plenamente, tengo el espíritu limpio, tranquilo, y eso marca una diferencia muy grande.¿Usted qué errores admite en esta campaña?No tengo claros los errores, y yo sé que me están mirando y diciendo: “Ve, ahí está; no es capaz de reconocer nada”… Todavía me están preguntando por la consulta. Hace un año había cien candidatos recogiendo firmas, y todos hablaban de todo. Una confusión muy grande. Petro, desde el 2023, amenazando con una Asamblea Constituyente, poder popular, poder constituyente. Y había mucho caos, mucha confusión. Y hubo un hecho muy importante: el asesinato de Miguel Uribe, que rompe esta campaña. Por lo que significa otra vez en Colombia una persona asesinada en el mundo de la política, con el dolor que eso produce. En ese momento, recuerden, estaban Vicky Dávila –con la mayor ascendencia en el mundo de derecha–, Gustavo Bolívar era el de la izquierda, y yo en el centro. Y a partir de ahí empiezan a cambiar las cosas. Se junta esto con la condena al expresidente Álvaro Uribe en primera instancia y después la absolución en segunda instancia. Y entonces aparece Cepeda, que nunca había pensado ser presidente, pero se convierte en un símbolo de la batalla. Y alrededor de la figura de Uribe están Paloma y Abelardo, que en los comienzos se iban a cargar las maletas mutuamente, y hoy se odian a muerte. Y Petro haciéndole la campaña a Cepeda. Y apareció el señor Abelardo de la Espriella, de la oscuridad, de las nubes; en el Movistar Arena, fulgurante. Muchas cosas pasan ahí. Entonces este mundo se sacude, cambian las cosas. La consulta –que si participo, que si no participo–, todo fue muy caótico, y ahí estaba metido yo dentro de ese remolino. Yo dije que no iba a participar, pero todos los días tenía que responder por qué no participaba. Y la decisión la tomé a conciencia. Hay gente que dice que si yo me hubiera metido en la gran consulta, hoy sería el presidente de Colombia. Pura paja; para mí, pura paja. Y hoy todavía me estaban diciendo que si Cepeda ganaba, yo era el responsable. Yo dije: “¿Yo? ¡No jodás! Estoy con tres por ciento en la última encuesta, ¿y yo soy el responsable?”. Yo, el responsable, por hacer política decente, por haber sido el mejor alcalde de Medellín, el mejor gobernador de Antioquia, de Colombia. Por manejar de manera transparente los recursos, hacer esta política…Pero no me dijo qué errores ha cometido. Se la pongo de otra forma: ¿qué haría distinto?La verdad es que me queda muy difícil, porque todo esto ha sido hecho juiciosamente. Ahora, he tenido –y esto es polémico para algunos–, por primera vez en la vida, un estratega, y ha sido un trabajo muy serio. Hemos hecho un trabajo juicioso, disciplinado, con muy pocos recursos. Mucha gente me dice: “Tiene que conectar con la gente, tiene que emocionar”. Eso me dicen a mí cada rato: emocionar. ¿Qué hago yo? Yo estaba en Barranquilla, y digo: “¿Me empeloto y me voy por el malecón y me abrazo a la aleta del Junior…?”. No es que yo no quiera reconocer errores. Seguramente en alguna oportunidad he dado un paso en falso, eso es normal, pero que yo diga: “Mire, si yo hubiera hecho esto, yo hubiera sido presidente de Colombia”, como hay gente que lo dice, la verdad no. Ahora, ¿cuál es la cantidad de recursos que tenemos? Póngale que sea hasta 4.000 millones de pesos. Usted sabe cuánto se van a gastar Paloma, De la Espriella y Cepeda, en libros: 37.000 millones de pesos, que es el tope. ¿Y cómo hace uno para llegarle a la gente? Hacemos TikToks, videos, estamos de forma orgánica en muchas partes. Eso hace parte de esta campaña.Sergio Fajardo y Edna Bonilla. Foto:Mauricio Moreno¿No lo descorazona o desanima ver que la gente se deja llevar por la charlatanería, por el populismo o por el griterío?Sí, es cierto; eso está ahí. Pero yo no me voy a dejar atribular, no me voy a dejar vencer. Y yo hago lo que puedo hacer de la mejor manera, hago lo correcto. A mi hija Mariana, que sufre por estas cosas, le digo: “Hija, estamos haciendo lo correcto, y nunca pierde quien lucha por sus principios, por sus convicciones, por sus sueños, por sus ideales. Y de aquí salimos con la frente en alto”. Entonces eso me tiene el espíritu tranquilo, porque uno da lo que lleva adentro.¿Usted qué le diría a una señora de Calarcá, Quindío? ¿Por qué debería votar por Sergio Fajardo?Le diría: “Mire, yo creo y quiero que usted me dé la confianza para construir un país en el cual usted se pueda sentir a gusto, que su familia pueda tener oportunidades para crecer. Una Colombia alrededor de la riqueza que nosotros tenemos. En nuestro país hay muchas desigualdades, y mucha gente nace en un lugar y no puede tener oportunidades solo por eso. Nosotros necesitamos que se puedan educar. Si esa señora dice: “La educación es muy importante”, nosotros podemos darle educación a cualquier persona. Y ella me va a decir: “Pero necesitamos la seguridad”. Señora, tenemos que garantizar la seguridad, que es un derecho para todas las personas. Si tiene miedo o usted tiene susto de que su hijo salga y le pueda pasar algo, nosotros le podemos garantizar que podemos vivir en un país seguro. Y señora, yo la voy a cuidar a usted, voy a trabajar por su familia, voy a trabajar por esta región, vamos a avanzar en el desarrollo de este territorio. Y si me queda un poquito más de tiempo, le digo: yo ya fui alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia –porque seguro por allá sí saben de Medellín y Antioquia–. Y nosotros somos echados pa’delante. Ustedes son echados pa’delante. Aquí toda la gente le echa para adelante. Echemos para adelante en Colombia.¿Y a un muchacho de la Costa que acaba de terminar el colegio –que probablemente está en esa franja de los ‘ninis’–, qué le diría en concreto?Tres cosas. Le voy a decir, jovencito: lo primero es estudiar. Nunca ha perdido quien ha estudiado. Vamos a tener paciencia. Pero vamos a hacer una organización: aquí en Barranquilla, en todas las regiones de Colombia, en todos los municipios, que sepamos qué empresas hay, qué emprendimientos hay, que los tengamos en una lista, y nos vamos a reunir con todos. Vamos a decirles: ¿qué oportunidades, qué personas necesitan ustedes? Vamos a convocar a ese sector privado a participar en esta transformación social. ¿Cuáles son los que van a dar el primer empleo, que es una de las grandes preocupaciones? Vamos a ampliar el trabajo del Sena y vamos a hacer toda esa articulación. Y usted va a tener la garantía de que va a poder encontrar un lugar donde va a poder empezar a hacer sus prácticas, y le van a valer como primer empleo.¿Y usted qué les dice a los sindicatos, que sienten que en estos cuatro años han tenido conquistas, que les han mejorado el salario mínimo, que tienen mejores condiciones? ¿Cómo piensa usted, como presidente, trabajar con los sindicatos? Vamos con uno: con Fecode, que es el mío, porque soy maestro, y me siento orgulloso de ser profesor. A todos esos maestros y maestras les voy a decir: pues ya vieron el Fomag, tanto que se prometió que era el sistema de salud que iba a ser el ejemplo para Colombia y hoy es una calamidad. Pero yo voy a trabajar por la dignidad de maestras y maestros. No importa que el sindicato no me apoye; nunca me ha apoyado. Cuando yo fui alcalde, cuando fui gobernador, Fecode en Medellín y en Antioquia nunca me apoyó, pero yo nunca me peleé con ellos. Yo no me voy a pelear, y lo que dije es: voy a trabajar con ustedes. Y no hubo una sola huelga y no hubo un solo retraso para pagarle a un maestro o una maestra en Medellín y en Antioquia. Hay gente que dice que los maestros son muy malos, miren las evaluaciones, les va mal a los estudiantes, porque los maestros son malos; hay que evaluarlos, cambiarlos y echarlos. Yo les dije: “No; en Medellín, en Antioquia, en Colombia, todas las maestras y todos los maestros somos buenos, pero todos podemos mejorar”. Leía la semana pasada en EL TIEMPO un artículo donde estaban las pruebas Pisa del año pasado. Los colombianos salimos mal para la lectura, para todo salimos mal. Cada vez más desigualdad con la educación pública. Fatal, fatal; porque si la educación no es un factor para construir la igualdad, estamos en la olla. Y eso lo tiene que asumir el Estado colombiano. Vuelvo y miro el informe: la distancia entre hombres y mujeres, grandísima, ¡a favor de los hombres! Y eso se transmite después en la desigualdad con las mujeres, en los sueldos que diferencian a mujeres y hombres. El desempleo de las mujeres es mucho más alto. El de las Mujeres jóvenes, cada vez más alto. Lo urbano y lo rural, cada vez más separados. Colombia en el mundo de la educación está construyendo la desigualdad. No puede ser que pase eso. Ahora, ¿a quién le importa esto hoy en Colombia? A nadie.Sergio Fajardo. Foto:Sergio CárdenasVoy a ponerle un ejercicio de esos que no les gustan a los entrevistados. Una palabra para definir a… Claudia López.Está por verse.Una. (Es matemático y no sabe hacer cuentas). Roy Barreras.Chao, Roy.Paloma Valencia.No fue; pegado: no fue.De la Espriella.Dios nos libre y guarde.Cepeda.Petro.Si usted llega a la presidencia, ¿qué va a hacer con el retrovisor?Yo no vivo con el retrovisor. Si algo hice fue construir sobre lo construido. Aquí hay cosas que pasaron, que hay que reconocerlas y entenderlas. Una que he repetido muchas veces: el presidente Petro les dio voz a comunidades y a personas que no la tenían en esta sociedad, que es profundamente desigual. Si no reconocemos eso, estamos en otro mundo. Ahora, les dio voz, pero no fue capaz de convertir esa voz en oportunidades. Entonces nosotros tenemos que entender que eso está ahí, y que esto no va a reversar. Las desigualdades sociales las tenemos que entender, atender y transformar.Entonces el retrovisor lo va a tener apagado…Voy a hacer, como hice en la gobernación de Antioquia. Vamos a escribir un libro blanco de lo que encontramos. Vamos a convocar a la sociedad y le vamos a decir: tenemos dos retos para la Fuerza Pública, estos para la salud, estos para la transición energética, necesitamos estos recursos. Yo les presento las cuentas claras, les garantizo que va a haber seguridad jurídica, vamos a respetar las reglas –siempre las he respetado–, y les garantizo que no va a haber corrupción. Y todos vamos a hacer un libro blanco: esto fue lo que encontramos; mírenlo, aquí está. Y yo no me voy a poner a perseguir a un presidente o al otro, a cazar peleas que no me corresponden. Vamos es a trabajar en Colombia, vamos a destrabar toda esta cantidad de obstáculos que hay. Voy a ser un presidente serio, riguroso, metódico, con disciplina, para resolver los problemas.Y, ya para terminar, ¿a quién le hace caso?Pues por supuesto, a María Ángela. Ella dice que no, pero yo la escucho.Usted tiene fama de que es arrogante, sobradito, distante…Sí, yo sé… Y si algo he desarrollado en la vida es la capacidad de escuchar. Usted pregúntele a la gente que trabaja conmigo cuánto escucho. Yo le pongo atención a todo el mundo y voy conectando las cosas que van pasando y las cosas que van diciendo. Y hay unas personas a mi alrededor a las que yo escucho con toda la seriedad, con todo el rigor, y seguro que asimilo eso dentro de mí. Pero después termino poniéndole atención a mi conciencia. Eso es lo que yo hago.¿Qué va a hacer usted, si el 31 de mayo no pasó a segunda vuelta?Voy a hacer lo que he hecho toda la vida: trabajar. Yo soy profesor de liderazgo público en el TEC de Monterrey, que es una universidad extraordinaria en México. Siempre he trabajado. Y además le cuento una cosa: siempre me he levantado con ilusión. Yo nunca me he levantado diciendo: “¿Hoy qué hago yo?”. Y ya tengo varias ideas acerca de esa vida que yo quisiera. Por ejemplo, volviendo a dictar clases de matemáticas, pero en una escuelita, en un pueblito. Y quiero ir con Elena, mi nieta, dentro de un tiempo, a caminar por Medellín. Yo la he cogido de la mano con ella por allá, nadie nos ve, nadie nos dice nada, y le cuento cada cosa. Y voy a disfrutar mucho con María Ángela… Cosas de esa naturaleza.¿Y entre la primera y la segunda vuelta…?Pues el 1.º de junio, a descansar. Esta campaña ha sido la más dura de mi vida, como ya dije. Muy dura. Cuando termina una campaña, uno siente que le duele desde la coronilla hasta el dedo más chiquito. Le duele todo. Lo que yo espero es que vamos a estar en esa campaña del 31 de mayo al 21 de junio.Lo único que yo creo –y usted me puede corregir– es que yo no lo veo a usted cargándole la maleta a nadie…No. Yo en lo que yo estoy viendo, yo no cargo maletas. ¿Por qué le voy a cargar las maletas? Es que las maletas nuestras son unas maletas distintas. Cada quien verá qué lleva en sus maletas, pero yo no le voy a cargar la maleta a nadie. Y hay unas maletas que mejor dicho… donde abran eso, yo no sé qué va a pasar. Pero bueno, yo no voy a llevar maletas.En una frase, invite a la gente a votar.Dennos la confianza, que en nuestras manos Colombia puede estar segura. Yo soy un presidente para toda Colombia, no para media Colombia. Yo puedo cuidar a Colombia; por la experiencia, por el recorrido, por el amor por este país, por la gente con la que hemos trabajado. Dennos la confianza. Sigue toda la información de Política en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.