Las economías del Pacífico, que incluyen países emergentes como Indonesia o economías maduras como Japón o Australia, afrontan los próximos años con una mezcla de impulso y cautela. Aunque siguen formando parte de una de las regiones más dinámicas del mundo, el ritmo de crecimiento empieza a moderarse pues el contexto internacional está marcado por las tensiones comerciales y las incertidumbre global.Con una visión global, según recoge el Fondo Monetario Internacional (FMI), Asia Oriental y el Pacífico registraron un crecimiento cercano al 4,8% el año pasado, ligeramente por debajo del 5% que se dio en 2024, aunque superando las perspectivas. En el caso concreto de las economías insulares del Pacífico, el comportamiento ha sido incluso más favorable, con una expansión que ronda el 4,2%. Este impulso económico se debe a la recuperación de sectores clave como el turismo y la actividad extractiva. De hecho, de la demanda de exportaciones de semiconductores impulsada por la inteligencia artificial se beneficiaron países como Malasia, Filipinas y Vietnam.
No obstante, las previsiones apuntan a que el crecimiento en Asia Oriental y el Pacífico perderá algo de fuerza en los próximos años, hasta situarse en torno al 4,4% en 2026 y el 4,3% en 2027, en un escenario marcado, sobre todo, por la pérdida de impulso de China, cuya evolución sigue condicionando el conjunto del área.













