Los países del continente americano, en líneas generales, parten de una base bastante sólida para hacer frente a las repercusiones económicas que puede acarrear la guerra en Oriente Medio iniciada por Estados Unidos e Israel. Gran parte de los países alcanzó su crecimiento potencial y la inflación estuvo muy cercana a los objetivos gracias a las políticas de los bancos centrales. Además, casi todos los países de la región supieron capear de manera muy eficaz el impacto de los aranceles impuestos por el presidente de EEUU, Donald Trump, incluso se aceleraron las exportaciones a pesar de toda esta incertidumbre política que genera la Administración liderada por el magnate.Según el informe relativo a la región que el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó a mediados de abril, la guerra en Oriente Medio está teniendo "importantes repercusiones en todo el hemisferio occidental". Los expertos de la entidad multilateral destacan que, debido a la diversidad de economías que hay en toda la región, los efectos de los cambios que se están sufriendo a nivel global "varían entre países y dependerán en gran medida de la duración del conflicto y sus consecuencias".

Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Ecuador, Guayana, Trinidad y Tobago, Estados Unidos y Venezuela son países productores de petróleo y el hecho de que caiga la producción y exportación de los países del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCG) -Arabia Saudí, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Omán- y no puedan exportar su crudo como hasta ahora, debido al cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán, genera una gran oportunidad para estos países que también refinan crudo en la región, con lo que eso implica a la hora de un impulso en el crecimiento de sus economías y también en los ingresos de sus arcas públicas.