Como palestina con pasaporte estadounidense, la elección de la periodista e investigadora Mariam Barghouti (Atlanta, 1993) de vivir y trabajar en Ramala, Cisjordania, adquiere un mayor significado. “Es un lugar que expulsa a las personas, necesita a gente que se quede”, argumenta esta intelectual de referencia internacional, que lleva una década informando para medios como The Guardian, BBC, Newsweek, Al Jazira English o Middle East Eye. Desde Barcelona, donde participa en una residencia en el CCCB, denuncia “el acto criminal conjunto” que cometen los gobiernos occidentales e Israel contra el pueblo palestino.Mientras el mundo mira Irán y Líbano, ¿qué está sucediendo en Cisjordania?Uno de los motivos por los que Israel ha atacado a Irán y ha escalado en Líbano es usarlo como cortina de humo para poder anexionarse por completo Cisjordania. Zonas incluso dentro de Ramala, sede de la Autoridad Palestina, están sufriendo ataques de colonos. Cuando la situación se calme en Irán o Líbano, el mundo se dará cuenta de que Cisjordania ha desaparecido. Y no hay capacidad de defenderse. La Autoridad Palestina, el único grupo armado palestino autorizado, no está entrenada para resistir.La UE impondrá sanciones a colonos israelíes. ¿Qué opina al respecto?Es demasiado tarde. Los grupos de milicianos colonos israelíes ya están armados y se han apoderado de tierras. Revertirlo ahora no es posible solo con sanciones. Necesitamos llamamientos al desarme de los colonos, por ejemplo.Usted ha dicho que Israel no podría haber destruido Gaza sin la complicidad de Occidente. ¿Por qué?En los últimos dos años, con el genocidio, hemos visto una falta de voluntad —no de incapacidad, sino de voluntad— para exigir responsabilidades a Israel. Y eso significa dejar de enviar armas a un régimen que ha utilizado más bombas que Nagasaki e Hiroshima juntas. Continuar haciéndolo es complicidad. Los países siguieron tratando a Israel como un Estado normal, no como un régimen que actúa fuera de la ley. Es más que complicidad, es un acto criminal conjunto. Forman una organización criminal internacional. Los gobiernos occidentales participan en la estrategia para apoderarse de Palestina.Desde la guerra de Gaza, países como España han reavivado el debate sobre la solución de los dos estados. ¿Cómo se percibe esta cuestión en Palestina?Esto era relevante hace 30 años, cuando en los Acuerdos de Oslo los palestinos discutieron la cuestión territorial. Ahora es inviable, porque sobre el terreno Israel se está expandiendo para crear un Gran Israel. Ya no basta con conceder a los palestinos un Estado en un tercio del territorio restante mientras Israel se expande. La pregunta ahora es: ¿será el Gran Israel o la reunificación del Levante? Los palestinos y el mundo árabe (Jordania, Siria…) queremos volver al Levante, donde todos nos sintamos uno.Como reportera en Cisjordania, donde denuncia actos de violencia a diario. ¿Cómo evita caer en la repetición?Me cuesta seguir la misma historia todos los días: un colono atacó a una familia, un colono mató a un hombre, el ejército detuvo a un niño pequeño... Sucede cada dos horas. Vemos un aumento sistemático del crimen organizado. Trato de buscar varios ángulos. Hay que explicar el porqué de la elección de las aldeas, así se comprende la estrategia de expansión de Israel. O ¿de dónde obtienen las armas? Soldados estadounidenses y británicos han entrenado a colonos.¿Cree que haber nacido en EE.UU. la protege?Así lo creía hasta el 2022, cuando mataron a Shireen (Abu Akleh). Ella también era periodista estadounidense y además originaria de Jerusalén, por lo que tenía la residencia israelí. Y, sin embargo, no solo la mataron, sino que no hubo una rendición de cuentas. Temo que me arresten. Siempre tengo miedo en los puestos de control. Creo que mi doble nacionalidad no me protege si me matan o me arrestan. Ni de los colonos. Pero cuando me topo con un soldado, si muestro mi pasaporte, retrocede.Uno de sus trabajos más conocidos relata la realidad de los combatientes de Nablus y Yenín. ¿Cómo se ganó su confianza siendo palestina angloparlante?No fue tan difícil. Solo tenía que presentarme con mis credenciales y mostrárselas. También les informé de sus derechos. Les decía que había preguntas que no tenían que responder, que tenían derecho al anonimato... Esto fue fundamental. También con sus familias. Querían que su historia se contara. Así que no pusieron muchas trabas. Empezaba con uno de ellos y este llamaba a otro y de repente estaba rodeada por siete hombres. Era intimidante, pero se aseguraban que las armas estuvieran lejos y me sugerían llamar a su madre o hermana para que me sintiera más segura.¿Ha recibido críticas por contar la historia de grupos armados?Sí, por parte de grupos proisraelíes y de la Autoridad Palestina, que estaba colaborando con el ejército israelí para sofocar la resistencia palestina. Decían: ‘¡Miren! Habla con terroristas’. Y yo pensaba: ‘Llamamos al portavoz y a los soldados del ejército israelí y publicamos sus historias. ¿Por qué no podemos publicar las historias de estos hombres?’ No tiene sentido.Periodista y humanista, licenciada por la UPF. Redactora de La Vanguardia desde el 2015, donde cubre la actualidad de Internacional. También ha trabajado en Breaking News y Tecnología, y colaborado con el 'Magazine' y el 'ES'
Mariam Barghouti: "Cuando acabe la guerra de Irán o Líbano, Cisjordania habrá desaparecido”
La periodista palestino estadounidense vive y trabaja en Ramala, desde donde atestigua “un aumento sistemático del crimen organizado” contra el pueblo palestino







