Su papel como relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados ha cobrado relevancia a raíz de la masacre perpetrada por el ejército de Netanyahu en Gaza. Visitamos a la abogada italiana en su casa en Túnez, desde donde avanza incansable en su tarea de denuncia a pesar de las amenazas que recibe desde Israel y EE UU
Las olas llegan picadas a la arena de Túnez, donde un viento repentino remueve la espuma y trae rumores de marejada en esta orilla sur del Mediterráneo. El paisaje es similar al que puede haber en playas de Sicilia, Alicante, Santorini o el que podría tener Gaza si no fuera por las bombas, por qué no: barquichuelas que se entrechocan con calma, casas blancas que asoman al mar, buganvillas esplendorosas en rojo, rosa o color vino y sillas que se oxidan rápidamente en los patios por la acción corrosiva del mar, única amenaza a la vista en esta zona costera de un Túnez apacible en estos tiempos. Pero
-a-comunidad-internacional-de-complicidad-en-la-ofensiva-israeli-en-gaza.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2025-10-28/la-relatora-de-la-onu-para-palestina-acusa-a-comunidad-internacional-de-complicidad-en-la-ofensiva-israeli-en-gaza.html" data-link-track-dtm="">Francesca Albanese no puede ni visitar ni vivir en Gaza o Cisjordania, las áreas sobre las que trabaja como relatora especial de Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados desde 1967. Lo hace desde su casa en este barrio residencial donde vive con su familia con las únicas herramientas a su alcance: el wifi y la pantalla. Con ello está moviendo montañas.






