La primavera de 2026 está siendo especialmente complicada para los alérgicos. Tal y como ya pronosticaban los expertos, el aumento de las temperaturas y las lluvias intensas que se produjeron durante todo el invierno —en el que hubo más de diez borrascas de alto impacto seguidas— han provocado un incremento de los niveles generales de polen en muchas ciudades españolas. Sin ir más lejos, esta última semana en la Comunidad de Madrid se han activado las alertas rojas en varios territorios ante las elevadas concentraciones de polen de gramíneas y de olivo.De hecho, la capital ha llegado a umbrales como los 432 granos de polen por cada metro cúbico el pasado 21 de mayo o los 385/m3 del día 24, unos números casi por encima de la media de los últimos 20 años en esta misma semana del año y muy superiores a los que se registraban tan solo siete días antes. Lo mismo ha ocurrido durante los últimos días en Sevilla, Granada o Zaragoza, donde el polen tampoco ha dado tregua y ha complicado de igual forma el día a día de quienes padecen estas sintomatologías con estornudos constantes, congestión nasal o irritación ocular. Los hospitales y centros de salud, por el momento, ya han notado también este aumento y los expertos alertan precisamente de un mayor número de casos de alergias por estos motivos. "Lo habitual es que sobre esta época en mediados de mayo se produzcan los datos más altos de polen, lo que pasa es que puede haber variaciones con respecto a la polinización. El polen, por tanto, poliniza todos los años, pero cada año tenemos más pacientes afectados por ello", asegura a 20minutos Juan José Zapata, presidente del comité de agrobiología clínica de la SEAIC, la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica. Entre los motivos, el experto habla de las condiciones ambientales y una mayor contaminación, que hacen que el polen sea "más agresivo" y que las mucosas protectoras de los ciudadanos "estén mucho más afectadas". "Cuando yo empecé a trabajar en esta especialidad lo cierto es que había un 5-10% de alérgicos, con los años podríamos hablar de un aumento de hasta un 10-20% y ahora se habla que un 30-40% de la población es alérgica", describe Zapata. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) va incluso más allá y calcula que, para 2050, el 50% de la población mundial padecerá aversión al polen. Por lo pronto, donde más se deja notar ya este incremento de las alergias es en las urgencias hospitalarias. "Está aumentando el número de pacientes que acuden con casos de bronquitis y de asma coincidiendo con los picos de polinización de polen. Cada vez hay mayor población alérgica y, por tanto, aumenta la cantidad de personas que se desequilibran por el polen dentro de una población y que tienen que acabar acudiendo al hospital", detalla Zapata, quien aclara que los principales cuadros que se observan por estos motivos son rinitis, asma brioncal y asma alérgica. Uno de los lugares dónde también observan este incremento de los casos de alergias es en el Hospital Gregorio Marañón. Las agendas de consultas, tal y como detalla el jefe del Servicio de Alergología de este centro, José Manuel Zubeldia, están llenas con meses de atención y la asistencia a las urgencias también ha subido. "Y eso va a generar posteriormente todavía más consultas en planta", explica. Zubeldia, por otro lado, no duda en señalar el verdadero motivo detrás del aumento: el cambio climático: "El efecto invernadero lo que hace es que la concentración de CO2 en las capas bajas de la atmósfera sea más alta y eso actúa como fertilizante natural para las plantas, lo que incrementa la producción de polen y hace que el periodo de floración y polinización sea mayor. También hay ahora una mayor contaminación ambiental, sobre todo de los motores, que hace que los pólenes sean más agresivos. Las plantas, por tanto, sufren mayor estrés y generan proteínas cada vez más alérgicas, así que se producen cada vez más alergias y hay más pacientes afectados". Una temporada de polen cada vez más larga Al mayor número casos se une también otra circunstancia: el hecho de que las temporadas de polen sean cada vez más largas y se diferencien menos entre sí. La temporada de alergias estacionales en España suele comenzar con el ciprés, que germina hacia el final del invierno. Continúa entre marzo y abril, con el plátano de sombra y a este le sigue la temporada de olivo y gramíneas, entre mayo y junio. Después, sigue habiendo otros pólenes, aunque ya menores y provenientes de hierbas. Sin embargo, el calendario parece estar cambiando. "Las alergias dependen mucho de cuánto haya estado lloviendo durante la temporada, así como de las altas temperaturas y de los días ventosos. Lo que llama mucho la atención este año es que la estación de polen de olivo ha empezado antes y se mantiene durante más tiempo que otros años con niveles aún altos", detalla Zubeldia. Eso mismo, precisamente, es lo que certifica un estudio de la Universidad de Córdoba publicado este mismo año. La investigación, publicada en la revista Agricultural and Forest Meteorology y que se basa en series temporales de concentración de polen recogidas durante más de 30 años, advierte que la temporada de alergia al polen es ya es un mes más larga que hace 40 años. Así, no es que solo empiece antes, sino que también termina más tarde debido al progresivo aumento de las temperaturas. "Los ciclos son siempre los mismos, pero se van superponiendo las polinizaciones de las plantas, los árboles, las gramíneas, las malezas... Se van extendiendo todos los periodos de polinización de cada una de ellas y está dejando de haber periodos tan claros. Ahora lo que hay es un solapamiento de pólenes en el aire", comenta Zubeldía al respecto. Pacientes 'polisensibles'De todo ello también alerta el doctor Francisco Vega de la Osada, especialista del Servicio de Alergología del Hospital Universitario La Princesa, quien advierte de que la presión a la que sometemos a la naturaleza modifica el momento de la polinización: "Las plantas polinizan más y lo hacen con un polen mucho más alergénico. Es un polen modificado porque tiene que adaptarse a las condiciones que le estamos dando a la naturaleza". En este sentido, este alergólogo habla además del aumento de personas que cada vez son más propensas a ser alérgicas no solo a un tipo de polen, sino a varios a la vez. Son los llamados 'pacientes polisensibles' y muchos de ellos, describe este doctor, tienden a tener la sensación de que están todo el año con alergia: "Algunos empiezan en enero y continúan con síntomas hasta en otoño". "Lo que pasa por ejemplo en Madrid es que en verano no llueve, así que cuando llega la temporada de septiembre y octubre, el paciente presenta un nuevo cuadro de alergia. Vienen los pacientes y nos preguntan '¿qué tipo de polen hay ahora?' Y la realidad es que ninguno, pero está todo el polen que se ha acumulado a lo largo de la primavera y que en verano no se ha limpiado del ambiente. Se ha acumulado en parques, en aceras... y con las primeras lluvias y tormentas de septiembre ya se moviliza y ocurre un nuevo repunte. La sensación de muchos es que todo el año están sufriendo por el polen. Por eso, los alergólogos ya no hablamos en muchos casos de un cuadro clínico por alergia estacional sino de pacientes con un cuadro perenne que sufren reactivaciones en ciertos momentos del año", explica Vega. En su hospital, de igual forma, apunta a que notan un aumento de los cuadros relacionados con alergias en los servicios de urgencias. Eso sí, a diferencia de otras especialidades, precisa que lo cierto es que no hay un alergólogo en estos servicios, por lo que a veces es difícil corroborar el origen de esos síntomas. Pese a ello, apunta a que sí se aprecia un mayor número de 'reactivaciones' por alergia en los pacientes a los que ya tratan de forma habitual: "El paciente que nos llega a urgencias no suele ser el que tiene solo una rinitis, sino los pacientes que presentan cuadros asmáticos y muchos de ellos con tratamiento. Son pacientes que empiezan con un cuadro de broncoespasmo por alergia y que pueden derivar en exacerbación respiratoria". Las alergias a alimentos también crecenCon todo, si las alergias al polen crecen, también lo hacen las de los alimentos al estar conectadas en muchos de los casos. "Hay una relación clara entre la alergia a polen y la alergia a alimentos vegetales", asegura el experto del Hospital La Princesa. Como explica, el polen, al fin y al cabo, no deja de ser una parte constitutiva de lo que luego va a ser un fruto. Por tanto, vegetales y pólenes comparten antígenos y proteínas.Un ejemplo de ello es la proteína LTP: "Los pacientes sensibilizados a ella por vía inhalatoria debido al polen, pueden tener luego problemas cuando consumen ciertos alimentos y con la ingesta de frutas rosáceas, como el melocotón, o las frutas de verano y con hueso. También ocurre con la profilina, una proteína común en el polen y que puede provocar picor en la boca cuando se consumen alimentos como el melón, la sandía, la piña o el kiwi". RecomendacionesPara mitigar los efectos del polen, los expertos recomiendan evitar el contacto directo con las plantas, mantener limpias las manos y la cara, y realizar lavados de nariz y ojos de forma frecuente. "A la hora de viajar en coche es mejor hacerlo con las ventanillas cerradas, a la hora de limpiar la casa es mejor hacerlo con aspirador y bayetas húmedas que con aspirador", comenta Zubeldia. "Hay que airear la casa y el dormitorio, pero no a cualquier hora. Al principio de la mañana y al final de la tarde son los peores momentos porque es un momento pico de polinización. El mejor momento es a mediodía o a primeras horas de la tarde", aconseja en el mismo sentido Vega. Como mecanismos de protección, los expertos recomiendan el uso de gafas y de mascarillas. "En la pandemia por ejemplo hubo menos casos de alergias, no porque hubiera menos polen, sino porque utilizaban la mascarilla y la gente inhalaba menos las partículas", recuerda Zubeldia. Por último, también piden seguir las pautas médicas en caso de estar llevando algún tipo de tratamiento. Asimismo, aconsejan pedir cita médica para aclarar a qué se es alérgico y someterse a las pruebas: "Lo primero de todo es tener un buen diagnóstico, es esencial que un paciente que tenga una alergia al polen, sepa exactamente a qué tipo de polen es".