Todo el mundo en España ya es muy consciente de la llegada del calor. De hecho, este mes se perfila como el junio más cálido desde 1961, cuando se inició el registro, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Pero lo que no se percibe de forma tan clara es que, con el incremento de las altas temperaturas, también suben los niveles de ozono troposférico (O3), uno de los contaminantes de aire más problemáticos. Así lo ha advertido este lunes Miguel Ángel Ceballos, coordinador del informe La calidad del aire en el Estado español durante 2024, presentado hoy por Ecologistas en Acción: “El hecho de que se alcancen temperaturas tan altas, sin haber llegado el verano, provoca un incremento de los niveles de ozono”.
Ceballos explica que, en la primavera que acaba de terminar “es uno de los peores años, de lo que llevamos en mayo y junio”. Dadas las previsiones sobre el calor en julio y agosto, indica, la situación podría empeorar. Es probable que durante el verano se produzcan numerosas alertas por los altos niveles de ozono en el territorio, añade.
El aumento de este contaminante es frecuente en los meses de julio o agosto, sin embargo, son inusuales los “episodios de esta intensidad tan temprano en la temporada”, ha indicado también el Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copernicus, el programa de observación de la Tierra de la Unión Europea (UE), en una nota de prensa. Copernicus detectó varios episodios de altos niveles de contaminación por ozono en Europa (con excepción de los países de la península escandinava) asociados a las altas temperaturas registradas este mes.






