El ministro de Transportes, Óscar Puente, continúa su campaña para que la UE y sus fabricantes de trenes aceleren en el proceso de producción y homologación de nuevos trenes, frente a la lentitud actual que lleva a retrasos generalizados en todos los contratos de compra y penaliza a la industria europea frente a la pujanza de China. Este es el mensaje que ha trasladado este martes en Bruselas al comisario de Transportes, Apostolos Tzitzikostas, en una reunión monográfica con él sobre esta cuestión y un día antes de tratarla con la vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria de Competencia, Teresa Ribera.Puente ha trasladado a Tzitzikostas su "preocupación real" sobre la industria manufacturera de trenes en Europa y los "retrasos enormes" que acusa en las entregas "prácticamente en todos los países de la UE". Por supuesto, esto comprende también a España, donde el Gobierno lleva años esperando los nuevos trenes Talgo que compró para las redes de Cercanías de Cantabria y Asturias o donde no dejan de acumularse los retrasos en la entrega del nuevo material rodante que deberá renovar entre otras las Cercanías de Madrid y Rodalies en Cataluña.El ministro ha lanzado esta advertencia también "desde la óptica de la competencia con la industria china", ha añadido en el vídeo que ha difundido su equipo. "Mientras está fabricando, sirviendo y entregando trenes mucho más rápido, la industria europea está tardando mucho, tanto en fabricar como luego en rodar, certificar y servir". "Se trata de ponernos de acuerdo en la UE para recortar esos plazos lo máximo posible para hacer nuestra industria más competitiva, también en precio y en calidad", ha remachado Puente, que en diciembre visitó en China al mayor fabricante de trenes del mundo y quedó maravillado por su calidad técnica y por la capacidad de fabricar un tren cada 60 días. Hace unas semanas, su Ministerio y Renfe han lanzado una licitación para comprar hasta 40 nuevos trenes de Alta Velocidad con unos criterios técnicos que circunscriben la operación a fabricantes europeos. Sin embargo, la operadora española ya prepara un segundo proceso de compra para lanzar antes de que termine 2026 que podría duplicar el número, hasta los 70, y de la que aún no se conocen los criterios técnicos o si habrá alguna barrera a empresas que quieran participar.Puente ha repetido en Bruselas el mensaje que dejó dicho hace unas semanas en un Consejo de Transportes informal en Chipre y antes de que el próximo 8 de junio tenga lugar en la capital belga otra reunión de ministros europeos del ramo, en este caso, ordinaria y por tanto donde puede haber una toma formal de decisiones.Multas, ayudas de Estado y la idea del 'Airbus ferroviario'Antes de eso y en el marco del viaje que ha emprendido este martes a Bruselas, Puente se reunirá este miércoles con la exvicepresidenta española Ribera, hoy vicepresidenta de la Comisión y responsable de su poderosa política de Competencia. Trasladará este mismo mensaje de la necesidad de dar celeridad a la fabricación, homologación y puesta en circulación de los trenes que, según apuntó en Chipre, acusa la saturación de los fabricantes europeos ante pedidos que llegan de todos los países pero también de procesos posteriores de certificación y autorización que deberían "mejorar", dijo.Todo esto hace que fuentes de Transportes lamenten constantemente de que históricos gigantes del sector como Siemens, CAF, Alstom, Talgo o Stadler no sean ya capaces de entregar los trenes en el tiempo convenido en ningún contrato. Ocurre en España y en el resto de la UE, advierten, y también que lo habitual es que no sean penalizados por ello, algo que tendría también que ver con al política europea de Competencia que lidera Ribera. Mientras, Puente y Renfe están intentando revertir esta situación y han incrementado el nivel de las multas en caso de retrasarse desde los plazos previstos en la licitación que está en marcha. "Ahora van a ser multimillonarias", apuntan fuentes conocedoras de un pliego confidencial. "Están súper advertidas".Por otra parte y en relación con la competencia de China, Ribera es también relevante porque de ella depende aplicar la legislación europea que busca fomentar la industria europea controlando y prohibiendo las importaciones a la UE de bienes que hayan sido fabricados con un determinado montante de ayudas de Estado, como con las que el el Gobierno de Pekín baña al fabricante China Railway Construction Corporation.Sin llegar a defender abiertamente la relajación de estas reglas que, por ejemplo, ya han puesto en cuestión la compra de trenes chinos en Bulgaria o en Austria, Puente destacó la capacidad de China a su regreso del país. ""Los fabricantes chinos entregan trenes a la mitad de precio en un plazo de seis meses a dos años, mientras la industria europea te los ofrece a 60 meses. Yo soy un político, el que compra, y no tengo 60 meses", dijo.Otra idea que el ministro ha verbalizado en los últimos tiempos es la necesidad de crear en el sector ferroviario algo parecido a Airbus, un consorcio entre varios países de la UE para crear un fabricante de trenes como se hizo en aviación civil, con una empresa que hoy compite de tú a tú con la estadounidense Boeing. Según dijo Puente hace unos meses, se trataría de "ir a hacia el modelo de Airbus, con el que se consiguió salvar a la industria aeronáutica".
Puente insiste en Bruselas ante Ribera y el comisario de Transportes en acelerar la fabricación y homologación de trenes
Alerta de la pérdida de terreno, también en precios, de la industria europea frente a la de China en una reunión con Apostolos Tzitzikostas. Este miércoles se verá con la exvicepresidenta española, responsable europea de Competencia y de la que depende incoar investigaciones sobre importaciones con ayudas de Estado de Pekín a sus empresas.









