Los síntomas como tos persistente, fiebre y sensación de falta de aire ya no deberían verse como “un simple resfriado”, ni mucho menos recurrir a la automedicación porque podrían causar complicaciones graves si no se atienden a tiempo. Reconocer las señales de alarma y saber en qué momento es necesario acudir de emergencia en búsqueda de atención especializada puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y una hospitalización. Aquí te explico lo que necesitas tener en cuenta sobre las enfermedades respiratorias de la mano del neumólogo Pedro García con una explicación clara sobre síntomas y cómo prevenir complicaciones en casa si se vive con niños pequeños, adultos mayores y personas con problemas de salud crónicos.MIRA TAMBIÉNFiebre, falta de aire y tos persistente: cuándo es momento de pedir ayuda médica El cambio de estación, las bajas temperaturas, la humedad y la contaminación ambiental son factores que impulsan el aumento de enfermedades respiratorias, especialmente entre la población de riesgo. Entre las más frecuentes destacan el resfriado común, bronquitis, influenza y COVID-19. Sin embargo, algunos síntomas suelen confundirse con cuadros leves cuando en realidad podrían alertar sobre procesos más serios, como neumonías o complicaciones respiratorias crónicas.El Dr. Pedro García Mantilla, neumólogo de la Clínica Anglo Americana, explica que la tos persistente, fiebre o sensación de falta de aire ya no deberían tomarse como un simple resfriado. Aquí las señales de alerta: Fiebre persistente por más de tres días. Dificultad para respirar o sensación de falta de aire. Dolor en el pecho. Tos intensa o presencia de sangre en la expectoración. Somnolencia excesiva o desorientación. Las guías en español dirigidas a pacientes, como la del NYC Health, indican que es momento de llamar al médico cuando la tos dura más de dos o tres días y se acompaña de fiebre alta, dificultad para respirar o palpitaciones, y subrayan que la detección precoz es una de las mejores herramientas para evitar complicaciones graves. También recomiendan buscar atención inmediata si la persona presenta labios o piel azulados, respiración muy rápida, se ve extremadamente cansada, se desmaya o tiene la sensación de que no puede seguir respirando, situaciones que pueden indicar una emergencia. Los grupos más vulnerables —como adultos mayores, personas con asma, enfermedad pulmonar crónica, problemas cardíacos o diabetes— deben estar especialmente atentos a estos signos de alarma y no dejarlos pasar.Síntomas como fiebre, escalofríos, dificultad para respirar, fatiga intensa y dolor en el pecho deben ser evaluados, especialmente si se presentan en adultos mayores o personas con sistemas inmunitarios debilitados. (Crédito: Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de Perplexity) El peligro de la automedicaciónEn muchos hogares es común “aguantarse” la tos o la fiebre y recurrir a remedios caseros o medicamentos sobrantes guardados en el botiquín, pero esta práctica puede ser peligrosa. Y es que el uso indiscriminado de antibióticos sin receta contribuye a la resistencia bacteriana y, además, puede enmascarar síntomas de neumonía u otras enfermedades serias, retrasando el diagnóstico. Incluso los medicamentos de venta libre para la tos y el resfriado pueden tener efectos secundarios y no están recomendados para todas las personas, en especial niños pequeños, embarazadas o personas con enfermedades crónicas, por lo que siempre se sugiere consultar primero con un profesional de salud.Además, muchos pacientes inician medicamentos sin realizar pruebas rápidas que hoy permiten diferenciar cuadros virales como influenza o COVID-19. “Cuando aparece dificultad respiratoria, fiebre que no cede o disminuye la saturación de oxígeno, ya no se debería continuar únicamente con manejo en casa. El uso indiscriminado de antibióticos sigue siendo muy frecuente y puede generar retrasos en el inicio del manejo adecuado y complicaciones innecesarias”, advierte el especialista Pedro García.Los medicamentos de venta libre para la tos y el resfriado pueden tener efectos secundarios y no están recomendados para todas las personas, en especial niños pequeños, embarazadas o personas con enfermedades crónicas, por lo que siempre se sugiere consultar primero con un profesional de salud. (Foto referencial: Freepik) Cómo prevenir complicaciones en casaLos especialistas recomiendan reforzar medidas básicas de prevención, especialmente en hogares donde viven personas vulnerables: Mantener ventilados los ambientes. Evitar la exposición al humo y contaminantes. Mantener una adecuada hidratación. Lavarse las manos con frecuencia. No fumar dentro de casa. Usar mascarilla si se presentan síntomas respiratorios. Mantener al día las vacunas contra influenza, COVID-19 y neumococo. 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Pedro García, neumólogo, sobre las enfermedades respiratorias: “cuando la fiebre no cede o disminuye la saturación de oxígeno, ya no se debería continuar únicamente con manejo en casa”
Las familias no deben restarle atención a una tos que no se va o a una fiebre que sube y baja, algo que puede confundirse con un resfriado pasajero, pero en verdad se está frente a una posible neumonía, gripe grave o COVID-19, donde el tiempo es clave.












