Con la llegada del invierno y las bajas temperaturas, es común que las afecciones respiratorias comiencen a ganar terreno. Sin embargo, no todo estornudo o línea de fiebre significa lo mismo. Confundir una alergia con un resfrío, o un resfrío con un cuadro de gripe, es un error frecuente que puede retrasar el cuidado de la salud. Por este motivo, OSDE acerca las claves para identificar las señales de alerta, permitiendo saber exactamente qué le pasa al cuerpo y cómo actuar a tiempo. Para empezar, el primer paso es conocer qué caracteriza a cada cuadro: Alergia: no presenta fiebre. Sus síntomas principales son la picazón de ojos y nariz, estornudos frecuentes y una mucosidad transparente que suele prolongarse si no se elimina el alérgeno.
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Resfrío: es de desarrollo gradual. Presenta congestión nasal, dolor de garganta leve y cansancio moderado. La fiebre es poco común o muy baja. Gripe: aparece de forma repentina y ruda. Se caracteriza por fiebre alta, dolores musculares intensos, dolor de cabeza, tos seca y un decaimiento generalizado que obliga a la persona a guardar reposo. El peligro oculto de la gripe: mucho más que un dolor de garganta Existe la falsa creencia de que la gripe consiste solamente en pasar un par de días con fiebre y tos. La realidad científica es mucho más compleja: el virus de la influenza genera una inflamación sistémica que afecta directamente al cerebro y al corazón. Hoy se sabe que contraer gripe aumenta significativamente el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, un accidente cerebrovascular (ACV) o complicaciones graves como la neumonía bacteriana. Por este motivo, la vacunación antigripal es la herramienta de prevención más inteligente y efectiva para evitar hospitalizaciones y cuadros de gravedad. Si bien es prioritaria para los grupos de riesgo (niños de 6 meses a 2 años, adultos mayores de 65, embarazadas o puérperas y personas con enfermedades crónicas o condiciones de inmunocompromiso), cualquier persona a partir de los 6 meses de edad puede recibirla. La vacunación en personas jóvenes y saludables no sólo las protege a ellas mismas, sino que funciona como un escudo solidario para quienes las rodean. Como toda vacuna, la protección plena de esta aparece a los 10 o 14 días de su aplicación, por lo cual lo ideal es estar protegido cuando aumenta la circulación del virus que generalmente es hacia fines de otoño y principios de invierno. Cuándo consultar al médico y cómo acceder a atención inmediata La prevención es la clave, pero ante síntomas intensos, persistencia de la fiebre o dificultad para respirar, es fundamental no dejar pasar el tiempo ni retrasar la consulta profesional. Para mayor tranquilidad de las personas, a través de la app OSDE es posible resolver dudas médicas sin necesidad de trasladarse. La plataforma permite acceder de forma directa al servicio de CMO (Consulta Médica Online) para recibir atención inmediata o bien revisar la diversidad de turnos disponibles con especialistas con opción de disponibilidad para los próximos días.












