El acceso al efectivo sigue dependiendo de los cajeros automáticos y las oficinas bancarias. Aunque los pagos digitales ganan terreno cada año y el uso cotidiano del dinero en metálico retrocede, el efectivo continúa siendo un medio de pago muy importante para una gran parte de la población, especialmente en las zonas rurales, donde el cierre de sucursales ha reducido los puntos de acceso a billetes y monedas. Para compensar esta pérdida de servicios presenciales, la banca ha impulsado en los últimos años alternativas como Correos Cash, el cashback en comercios o las oficinas móviles. Sin embargo, estas fórmulas apenas logran implantarse y mantienen un uso residual, según refleja el Informe de Inclusión Financiera del Banco de España, publicado este martes.El estudio subraya que, pese al aumento de las alternativas, el cajero automático sigue siendo, con mucha diferencia, el principal canal para retirar efectivo en España. En 2025, el 78,6% de la población declaraba acudir habitualmente a un cajero, mientras que la oficina bancaria se mantenía como una opción secundaria, utilizada por el 8,4%. El resto de canales supone una alternativa con un uso “muy limitado”: el servicio de Correo solo lo conocía un 25% y de ellos solo lo usó un 6,3% de quienes lo conocen. Por su parte, el cashback alcanza niveles similares de conocimiento (el 21%) y uso puntual (el 13% de los que lo concoen).Esa brecha entre la oferta de alternativas que se ha diseñado para facilitar el acceso al efectivo y su uso real es más evidente en los municipios sin oficina bancaria. En estas localidades, donde hay una preferencia por el uso del dinero metálico, su uso es incluso menor que en el conjunto de la población. El informe señala que solo el 3,5% de quienes conocen los servicios de Correos los ha utilizado para retirar efectivo en el último año, mientras que en el caso del cashback el porcentaje se sitúa en el 6,9%. También las oficinas móviles presentan una implantación muy limitada: apenas el 0,59% de la población de estos municipios declara haberlas utilizado. De todas formas, el Banco de España matiza que no hay datos suficientes para valorar uso como canal alternativo.El efectivo sigue manteniendo un peso elevado en los hábitos de pago de la denominada España vaciada. En los municipios sin oficina bancaria, el 71% de la población lo utiliza como principal medio de pago, un porcentaje superior al dato de 2023. En los municipios de menos de 5.000 habitantes, la dependencia del efectivo es aún más alta, con un 72% de uso como medio de pago principal. De esta forma, el informe pone de relieve que en las zonas donde el acceso presencial a los servicios financieros es más limitado, el efectivo sigue siendo más necesario, pero las alternativas diseñadas para facilitar su uso no terminan de funcionar. El informe refuerza la idea de que el efectivo sigue dependiendo de la red de oficinas y cajeros, que no ha dejado de reducirse en los últimos años. Entre 2021 y 2024, los puntos de acceso presencial han pasado de 68.883 a 67.166, lo que supone 2,5% menos. Esta caída se explica por el cierre de oficinas bancarias y la disminución de cajeros automáticos de los bancos, aunque parcialmente compensada por el crecimiento de cajeros independientes y, sobre todo, por el impulso de las oficinas móviles, los agentes financieros y los servicios vinculados a Correos.El Banco de España también analiza las condiciones de acceso al dinero en efectivo y vuelve a evidenciar la brecha que hay entre las grandes ciudades y los municipios rurales. En el conjunto de la población, el 76% tarda menos de diez minutos en llegar a su punto habitual para retirar efectivo. En los municipios sin oficina bancaria estable, este porcentaje cae hasta el 57,7%, y aumenta el tiempo de desplazamiento en una parte significativa de la población, ya que más de la mitad de estas personas necesita utilizar coche o moto para llegar hasta el punto de acceso al efectivo. La entidad advierte de que hay desigualdades incluso dentro de las grandes ciudades. El informe analiza la disponibilidad de puntos de acceso al efectivo en Madrid, Barcelona, Málaga y Sevilla y muestra diferencias entre distritos en la disponibilidad de puntos de acceso y en la distancia necesaria para llegar a ellos, y apunta a posibles focos de exclusión financiera también dentro de las ciudades.No obstante, en términos de satisfacción, el informe muestra una mejora general en la valoración de los servicios de acceso al efectivo. El 80,8% de los usuarios de cajeros automáticos y el 88,4% de la oficina bancaria se declaran satisfechos con el servicio. Entre las personas mayores, estos niveles de satisfacción son aún más elevados.
Las soluciones de la banca para llevar efectivo a los municipios sin oficina apenas se utilizan
El Banco de España constata que el uso de Correos Cash, los puntos de ‘cashback’ o las oficinas móviles es “muy limitado”















