Argentina lidera la región en uso de billeteras digitales: un tercio del volumen operado en comercios físicos y casi el 40% del e-commerce ya pasan por estas apps. En paralelo, el uso del efectivo cayó a un piso histórico: en febrero hubo poco más de 41 millones de extracciones en cajeros, un 25% menos que en diciembre. El cambio cultural es enorme.

El menú de promociones es interminable, aparecen todos los días y en todos lados. Mercado Pago, Modo, Naranja X, Cuenta DNI y otras compiten con descuentos similares en supermercados, combustibles y delivery. Sobre el papel, el ahorro es atractivo. Pero en la práctica, conviene revisar qué se compra y por qué.

El primer problema es el gasto inducido. La lógica del reintegro premia el consumo: solo recibís el descuento si gastás. Si la promoción te empuja a comprar algo que no ibas a comprar, el "ahorro" deja de ser ahorro y pasa a ser un gasto adicional con descuento. La diferencia es fina pero decisiva.

El segundo problema es de magnitudes y condiciones. Hoy las billeteras pagan tasas competitivas por el saldo en cuenta: las más rendidoras ofrecen cerca de un 27% de TNA y el promedio se ubica en torno al 20%. Ahí aparece una comparación interesante.