Antes de convertirse en uno de los símbolos más reconocibles del cáncer de mama, el lazo rosa era una pequeña cinta color melocotón que una mujer estadounidense llamada Charlotte Haley empezó a repartir a principios de los años 90 para denunciar la escasa inversión destinada a la prevención de la enfermedad. Haley, que en ese momento tenía la enfermedad al igual que les había pasado antes a otras mujeres de su familia, empezó a enviar a vecinas y personas de su entorno cotidiano, como tiendas del barrio en el que residía, aquellos lazos acompañados de un mensaje. En sus escritos, recordaba que el presupuesto que el Instituto Nacional del Cáncer en Estados Unidos destinaba a prevenirlo no alcanzaba siquiera los dos millones de dólares. Fue su manera de ejercer presión e intentar adquirir cierta visibilidad.PublicidadLa cosa cambió cuando -como cuenta el documental Lazos rosas, S.L.- la revista Self y la empresaria Evelyn Lauder, de la compañía cosmética Estée Lauder, lograron capitalizar aquel símbolo. Haley se negó a ceder la idea del lazo para usos comerciales y la solución que encontraron estas empresas para poder utilizar esa estrategia que había empezado a extenderse fue cambiar el color del melocotón al rosa. A partir de ahí, empezó a consolidarse en el imaginario colectivo. Ahora ya es de lo más habitual ver productos "solidarios", campañas y eventos vinculados a la lucha contra el cáncer de mama bañados en color rosáceo. Aquello fue un ejemplo muy ilustrativo del llamado pinkwashing, esto es, el uso publicitario de una causa social o sanitaria como medio para hacer dinero.Lo que Teta y Teta ha puesto sobre la mesaLas críticas que en los últimos días han rodeado a la Carrera de la Mujer han retomado este debate. Todo comenzó tras la difusión de un vídeo grabado por la asociación Teta y Teta durante la carrera celebrada en Madrid el pasado 10 de mayo. En las imágenes, varias participantes reaccionaban con sorpresa al conocer el porcentaje de dinero que la organización destina a causas sociales en relación con la facturación total de la empresa organizadora, Sport Life Ibérica. Muchas de las corredoras entrevistadas aseguraban que daban por hecho que una parte mucho mayor de su inscripción se destinaba directamente a investigación o a asociaciones relacionadas con el cáncer de mama. Algunas incluso pensaban que se trataba de una carrera benéfica.Sport Life Ibérica respondió después mediante un comunicado asegurando que la comparación difundida por Teta y Teta era imprecisa porque mezclaba las cuentas globales de toda la compañía con las cifras concretas de la Carrera de la Mujer. La empresa sostiene que en 2025 destinó 264.967 euros a "causas sociales", lo que supone alrededor del 20% de los ingresos netos obtenidos por las inscripciones del circuito, y recalca que nunca se ha presentado como una ONG ni como una carrera solidaria, sino como "el mayor evento deportivo femenino de Europa".PublicidadLas críticas que se le han formulado a la Carrera de la Mujer, sin embargo, van más allá del evento en sí. Lo que Teta y Teta ha vuelto a poner sobre la mesa es la enorme distancia que existe entre la percepción de muchas participantes y el funcionamiento real de este tipo de iniciativas. La asociación lleva años cuestionando el modelo de campañas vinculadas al cáncer de mama, que convierten la enfermedad en algo más parecido a un medio para el consumo que otra cosa; y, en cualquier caso, están muy alejadas del día a día, tan complejo y difícil, que experimentan las mujeres que conviven con esta enfermedad. La intención del vídeo, tal como insistía María García Canedo -una de las responsables de Teta y Teta- en el podcast Influ-Realismo Mágico (RTVE) el pasado 13 de mayo, no era desacreditar a las mujeres que participan en la carrera ni negar que muchas lo hacen desde una voluntad genuina de ayudar. De hecho, el vídeo de Teta y Teta que se viralizó trataba de visibilizar esa contradicción. Pacientes oncológicas han expresado que les gustaría ver a esas 38.000 mujeres en otros lugares de reivindicación, en concentraciones, más allá de carreras y los eventos que, a su juicio, flaco favor les hace a las mujeres que han enfermado por este tipo de cáncer.¿Qué es el 'pinkwashing'?Breast Cancer Action, impulsora de la campaña Think Before You Pink (piensa antes de comprar algo de color rosa), define el pinkwashing como la práctica que llevan a cabo empresas que aseguran preocuparse por el cáncer de mama, mientras comercializan productos o incluso promocionan actividades que pueden contribuir a agravar factores asociados a la enfermedad.PublicidadEn España, Teta y Teta es uno de los colectivos que más ha difundido estas críticas. La asociación participa desde hace años en Think Before You Pink y ha denunciado especialmente cómo el cáncer de mama se transforma cada mes de octubre, cuando se celebra el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, en una gran oportunidad de mercado para las empresas. "Las marcas venden gracias al cáncer sin hablar del cáncer", resumía García Canedo en el podcast conducido por Lorena Macías.El imaginario del cáncer de mama al que han dado lugar los grandes negocios ha desvirtuado la experiencia de las pacientes. Buena parte de las campañas muestran a mujeres fuertes, sonrientes, optimistas... pero muchas no se sienten representadas ahí. "Las mujeres a las que no han llamado después de los 60 días no salen en los anuncios", reflexionan desde Teta y Teta en diferentes vídeos de su cuenta de Instagram, en referencia a los retrasos en los diagnósticos que lamentablemente tantas consecuencias han tenido para las mujeres andaluzas este último año. Tampoco aparecen habitualmente mujeres pobres, migrantes, racializadas o con discapacidad. La enfermedad se suele presentar con una imagen homogénea y comercializable que dista mucho de una persona enferma.Depender de empresas en lugar de señalar la responsabilidad institucionalLa jurista y activista Violeta Assiego, que ha escrito y ha hablado ampliamente sobre estas dinámicas tras haber atravesado ella misma un cáncer de mama, lo resumía así en un artículo publicado en Pikara Magazine hace dos años: "No somos valientes. Somos mujeres que queremos vivir y hacerlo con calidad de vida". En su texto, Assiego critica que las campañas de sensibilización se hayan convertido en ocasiones en una forma de "conciencia vacía" que desplaza el foco de los problemas estructurales. También recuerda que muchas investigaciones señalan la existencia de factores ambientales y laborales vinculados a determinados cánceres, una dimensión que rara vez se considera.En Estados Unidos, donde el sistema sanitario depende en gran medida de la capacidad económica de cada persona, las campañas vinculadas al cáncer de mama han servido durante décadas como una forma de financiación paralela. Pero en países con sistemas públicos de salud, como es el caso de España, colectivos como Teta y Teta cuestionan que la solución a la falta de recursos termine desplazándose hacia el consumo y las campañas comerciales, en vez de dirigirse a las instituciones responsables. Las críticas alrededor de la Carrera de la Mujer, de alguna manera, han venido a abrir esa conversación."¿Alguna vez os habéis preguntado quién está detrás de ciertas iniciativas solidarias? ¿Por qué la compra de dorsales o chubasqueros de cierta iniciativa deportiva no conlleva un certificado de donación? Fácil. Porque no lo es (...) ¿Se sabe cuánto de cada dorsal se destina a la investigación? Es más, ¿la donación va vinculada al número de dorsales o productos solidarios o son cuantías fijas? ¿Hay mínimo? ¿Hay tope? Hacernos las preguntas adecuadas es el arma más poderosa para acabar con el marketing 'solidario' amigas. Urge dejar de apoyar a las marcas y empezar a apoyar a las pacientes", reivindicaba la campaña 19 de octubre marrón, impulsada por Teta y Teta en 2024. Abordar, afrontar, concienciar y acompañar el cáncer de mama tiene mucho más que ver -como tanto insiste esta asociación y las mujeres que la integran- con ser conscientes de los "marrones" a nivel emocional, social, laboral, sexual o económico que conlleva esta enfermedad; que con apoyar a marcas que se anuncian en nuestras televisiones y redes sociales.
Las críticas a la Carrera de la Mujer retoman el debate sobre el 'pinkwashing' del cáncer de mama
La asociación Teta y Teta criticó que la donación realizada tras la carrera fuera escasa frente a los millones de euros facturados por la empresa organizadora.








