Ana Cal es abogada, está especializada en Derecho penal y procesal penal, y pocos días antes de celebrarse el juicio contra Vicotecnia ya explicaba en este mismo medio una de las claves de ese proceso: cómo demostrar un “exceso” de sufrimiento en actividades que ya admiten un gran sufrimiento legal, como es la experimentación con animales. En la antesala de las sesiones de un procedimiento que ha sido histórico -pues no existe en el Estado español otro similar que haya llegado tan lejos judicialmente-, la abogada reconocía que es uno de esos casos que nunca se olvidan y subrayaba una función del Derecho que no podemos obviar: la de obligarnos a mirar algo que preferimos ignorar.
Si en su artículo señalaba cómo este caso ha abierto también una gran cuestión ética: el nivel de dolor que estamos dispuestos a soportar cuando quien lo sufre no puede hablar; en esta entrevista alerta a la ciudadanía sobre las limitaciones penales en lo que a los animales no humanos respecta, anima al activismo a que la frustración por esta sentencia no le haga abandonar una causa que es justa y destaca como ejemplar la figura de Carlota Saorsa, la trabajadora que se infiltró en Vivotecnia y grabó muchas horas de un trato hacia los animales por la que dos trabajadores han sido ahora absueltos de la acusación de maltrato animal.














