La experimentación con animales por primera vez ha llegado a los tribunales españoles. La primera sentencia ha absuelto a los técnicos de laboratorio investigados por delitos de maltrato animal, pero sí reconoce como probadas las lesiones y la muerte de las ratas y los conejos utilizados. La acusación popular recurrirá la sentencia. Pese al primer revés judicial contra los antiespecistas, el caso Vivotecnia se ha convertido en un hito al poner sobre la mesa de la Justicia una conversación incómoda: la tortura como sombra de los experimentos con las especies animales.PublicidadTodo comenzó en el año 2021, cuando la ONG Cruelty Free International (CFI) publicó un vídeo en el que revelaba las condiciones en las que los animales de Vivotecnia Research SL, un laboratorio dedicado a la investigación toxicológica y farmacéutica con sede en Tres Cantos (Madrid). Una extrabajadora grabó las imágenes que se corresponderían a la etapa de 2018 a 2020. Este medio ha contactado con la empresa, pero al cierre de la información no ha obtenido respuesta. Ver vídeo Imágenes severas del escándalo revelado en los laboratorios Vivotecnia.Cruelty Free InternationalSegún explican a Público fuentes de CFI, esta trabajadora acudió a la entidad animalista, que se encargó de difundir el metraje. "La repercusión que tuvo la publicación de las imágenes fue enorme, no solo en España, sino en todo el mundo", aseguran. El escándalo mediático determinó que el Ministerio Público y varias organizaciones de la sociedad civil denunciaran por la vía penal a dos técnicos de laboratorio de la empresa.La eutanasia (casi) fallida a un conejoEntre los hechos investigados la sentencia relata el caso de un conejo que debía recibir la eutanasia. Según se observa en la imágenes, el animal saltó de la mesa de trabajo y cayó al suelo. La resolución judicial considera probado que el técnico encargado de esta tarea no comprobó de manera adecuada su correcta sedación y sujeción. "La caída parece haber matado al conejo o, al menos, haberlo dejado inconsciente", aseguran desde CFI. Sin embargo, el magistrado concluye que no ha quedado acreditado que el animal sufriera lesiones graves ni que falleciera como consecuencia directa de dicha caída.Publicidad"El incidente se podría haber evitado por completo", alega la organización activista. Pero la sentencia destaca que no se puede demostrar que la responsabilidad de anestesiar a la criatura fuera necesariamente del acusado, ni tampoco que este tuviera conocimiento de que no estaba correctamente sedado. La trabajadora que filtró las imágenes "presenció y grabó varias caídas más de conejos, lo que pone de manifiesto la cultura de negligencia que imperaba en el laboratorio", reivindican desde CFI.Sacar sangre a ratas por detrás de los ojosAl segundo acusado se le atribuye una mala praxis en la extracción de sangre de la zona retro-orbital. Esta técnica consiste en la introducción de una aguja "por el lateral del ojo que ha de llegar a la zona de extracción detrás del globo ocular", describe el texto de la sentencia, a la que Público ha tenido acceso. "Se trata de una técnica que por sí misma puede producir en el animal dolor intenso y lesiones de gravedad", continúa. Por este motivo, se requiere anestesia previa. El magistrado considera acreditado que "las ratas no estaban adecuadamente anestesiadas". Pero no considera probado que dichas actuaciones causaran lesiones graves a las ratas.Sí reconoce que el acusado "actuó cruelmente" y valora que su conducta podría ser constitutiva de un delito leve de maltrato por haber actuado con indiferencia ante el sufrimiento de los animales. Pese a ello, el tribunal declara prescrita dicha infracción, al haber transcurrido más de un año entre los hechos y la interposición de la denuncia. Esta resolución no es firme y las organizaciones implicadas en la acusación popular confirman a Público que van a recurrir. Cristina García, abogada del bufete animalista Doble A y representante de PACMA en la acusación, reconoce que el juez realizó un análisis "pormenorizado" de las pruebas. "Pero discrepamos en cuanto a la valoración que se hacen de las mismas", matiza.Publicidad"La sentencia de absolución pone de manifiesto precisamente la línea prácticamente invisible que separa el maltrato legal del penalizable y cómo el sistema está diseñado para proteger la práctica en su conjunto", declara a este medio Núria Almiron, catedrática de ética en la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y codirectora del UPF-Centre for Animal Ethics. "El juicio era histórico porque era el primero en España por maltrato animal en un laboratorio, pero la absolución refuerza la idea de que resulta muy difícil condenar incluso el daño ilegal".¿Un caso aislado o un problema estructural?Pero con independencia de la resolución, el caso ha reabierto el debate sobre la experimentación con animales y su posible compatibilidad con el bienestar de las criaturas. "Pensar que Vivotecnia es un caso aislado no es realista", subraya Almiron. "La experimentación animal implica, por definición, maltrato y sufrimiento legal sobre los animales, y la línea que separa la violencia legal de la penalizable es tan fina que resulta extremadamente fácil cruzarla". La abogada de Doble A también insiste en que "no es un caso aislado" y que el laboratorio madrileño "no es el único lugar donde se cometen este tipo de prácticas y estos maltratos". García lamenta que "siguen siendo objeto de explotación y, por lo tanto, objeto de maltrato por parte de las personas para su propio beneficio"."En un contexto de controles anecdóticos, inspecciones anunciadas, comités de ética que actúan como órganos de autoprotección y presiones operativas constantes, es ingenuo pensar que se trata de una excepción", abunda la catedrática. De hecho, Almiron considera imposible compatibilizar la experimentación con animales y su bienestar. "Solo una retórica propagandística puede sostener que existe bienestar animal en los laboratorios, es decir, que es posible no causar daño o limitarlo a lo tolerable". Por el contrario, "el daño y el sufrimiento son inherentes a la práctica misma de la experimentación", defiende."Los ensayos de toxicidad consisten en administrar sustancias a animales para determinar qué cantidad de una sustancia química o un fármaco es necesaria para causar daños graves, con el fin de calcular cuál podría ser una dosis 'segura' para los seres humanos", alegan desde CFI. "A los grupos de animales se les inyecta, se les administra por la fuerza o se les hace inhalar cantidades cada vez mayores de una sustancia para evaluar los efectos tóxicos, que pueden ser graves e incluyen vómitos, hemorragias internas, dificultad respiratoria, fiebre, pérdida de peso, problemas en la piel, fallo orgánico e incluso la muerte", afirman."Muchas personas que vieron los vídeos de Vivotecnia se horrorizaron sin ser conscientes de que gran parte de lo mostrado eran procedimientos permitidos por la ley", remarca la catedrática de ética. La abogada señala que existe abundante normativa tanto a nivel europeo como estatal que busca garantizar el bienestar animal en el contexto de la experimentación, "pero siempre es insuficiente y hay que aspirar a más".En todo caso, el objetivo último es acabar con la experimentación animal. "Es una de las formas más crueles de trato", valora García. En la misma línea se expresan desde CFI, que abogan por "métodos humanitarios y fiables que no impliquen el uso de animales para sustituir a todos los ensayos con animales".
La fina línea que marca cuándo es legal el maltrato animal en laboratorios: lo que revela el 'caso Vivotecnia'
El magistrado ha absuelto a dos técnicos de laboratorio acusados de maltrato animal en el marco de su trabajo en Vivotecnia, una empresa dedicada a la investigación toxicológica.









