“Claro que he tenido cuadros de ansiedad: por la responsabilidad y porque ves que no llegas”. Como secretario municipal en Fréscano y El Buste, en Zaragoza (una agrupación), Pablo Arrufat es testigo de las dificultades que supone este trabajo en las zonas rurales, tanto en Aragón como en el resto de España. Llevan a cabo una labor tan callada como compleja... y también arriesgada por las consecuencias que se derivan de sus posibles errores. De ahí los problemas con los que se topan los ayuntamientos más pequeños a la hora de conseguir funcionarios o interinos, y que en ocasiones les ha llevado incluso a perder subvenciones al no haber nadie para tramitarlas. Unos obstáculos que en ocasiones enfrentan también a los alcaldes con el Ejecutivo autonómico.
Hace unos meses, en las Cortes de Aragón, el presidente del Colegio Oficial de Secretarios, Interventores y Tesoreros de Administración local de la Provincia de Zaragoza (Cosital), Luis Martínez Solano, enumeró unas cuantas de las tareas que deben llevar a cabo estos profesionales: “Presupuesto, subvenciones, contratación, registro civil, juzgado de paz, procesos electorales, personal, transparencia, padrón, intervención o control financiero”. Si forman parte de una agrupación secretarial, además, lo tienen que hacer por duplicado, triplicado y en casos extremos hasta cuadruplicado.








